La estación espacial Tiangong-1 caerá a la Tierra entre el mediodía del sábado 31 de marzo y la madrugada del lunes 2 de abril, con una probabilidad máxima alrededor de las 09.15 del domingo 1 de abril (hora peninsular), según la última predicción publicada ayer por The Aerospace Corporation . Los expertos remarcan que el riesgo de que produzcan daños a personas es mínimo.

La fricción con el aire de la atmósfera desintegrará la mayor parte de la estación, que pesa 8,5 toneladas. No obstante, podrían sobrevivir fragmentos que impactarían en una franja situada entre las latitudes de 42,8° norte y 42,8° sur. La región incluye toda África y Oceanía, buena parte de América, el sureste asiático (incluida prácticamente la totalidad de China) y el sur de Europa. Cerca de los límites de esta franja es donde la probabilidad de impacto es mayor. Catalunya y el centro y el norte de España se encuentran en esta área.

Los fragmentos de Tiangong-1 podrían impactar en una franja situada entre las latitudes de 42,8° norte y 42,8° sur Los fragmentos de Tiangong-1 podrían impactar en una franja situada entre las latitudes de 42,8° norte y 42,8° sur (ESA CC BY-SA IGO 3.0)

Sin embargo, “la probabilidad de que una persona reciba el impacto de alguna pieza de Tiangong-1 es diez millones de veces menor que el riesgo anual de que le alcance un rayo”, remarca la web la Agencia Espacial Europea (ESA), que coordinará la campaña de seguimiento de la caída de la estación espacial. El bajo riesgo se debe al tamaño reducido de la estación y a que los escasos fragmentos que lleguen a la superficie probablemente caerán en el mar o en zonas deshabitadas.

Predecir el momento y el lugar de la caída de Tiangong-1 es muy difícil. Completa una órbita alrededor de la Tierra cada hora y media y pequeños cambios de orientación o en la densidad de la atmósfera pueden hacer variar mucho su trayectoria de descenso, por lo que los astrónomos todavía no pueden dar una hora y un lugar definitivos para la caída.

Tiangong-1 fue la primera estación que China puso en órbita, en 2011. Estaba destinada a funcionar durante dos años, hasta 2013, pero sus responsables decidieron mantenerla en órbita en suspensión para recabar más información sobre sus componentes. En 2013 la sustituyó Tiangong-2, por lo que desde entonces no la ha pisado ningún astronauta

A mediados de 2016, aficionados al seguimiento de satélites advirtieron que Tiangong-1 había empezado a dar tumbos sin control. Pero no fue hasta marzo de 2017 que China admitió haber terminado el contacto con la estación, aunque las autoridades chinas en ningún momento han admitido haber perdido el control sobre Tiangong-1.

Detectado por aficionados a seguir satélites

Tiangong-1 cae sin control desde 2016

La aeronave orbitaba entre 330 y 390 kilómetros por encima de la Tierra. A esa altitud, el choque continuado con las partículas de las capas más altas de la atmósfera la frenaba y la hacía descender, por lo que los responsables tenían que ajustar su altura periódicamente para mantenerla en órbita. Según The Aerospace Corporation, el último ajuste que realizó Tiangong-1 se produjo en diciembre de 2015. Desde entonces, la fricción con la atmósfera ha provocado que se precipite cada vez más rápido.

No es la primera vez que una estación orbital cae sin control sobre la Tierra. En 1979 se estrelló en Australia la estación Skylab de la NASA, de 77 toneladas. Y en 1991 el complejo formado por la estación soviética Salyut-7 y el módulo Cosmos 1686, que sumaban 40 toneladas, cayeron sobre el Pacífico. A su lado, las 8,5 toneladas de Tiangong-1 son una miniatura. The Aerospace Corporation recuerda en su web que, “en los últimos 50 años, más de 5.400 toneladas de materiales han sobrevivido a la reentrada en la atmósfera” y han llegado a la superficie. Aun así, “no se conoce ningún caso de personas que hayan sufrido daños por la caída de residuos espaciales”.

“No se conoce ningún caso de personas que hayan sufrido daños por la caída de residuos espaciales”

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