A tres días del final de la campaña, el candidato de Catalunya en Comú-Podem para las elecciones del 21 de diciembre mantiene la tranquilidad que le hizo una de las personas imprescindibles para Unidos Podemos-En Comú-En Marea en el Congreso de los Diputados. Tanto, que su regreso a Barcelona para liderar la lista de los comunes fue aceptada a regañadientes por sus aliados en la Cámara Baja. 

Xavier Domènech (Sabadell, 1974) sube, café y bollo en mano, a la furgoneta que le va a trasladar desde Barcelona hasta Blanes (Girona), donde compartirá escenario con Alberto Garzón. Un día antes, celebró el acto central con el líder de IU y Pablo Iglesias. Dice no haber echado a nadie de menos en la campaña.

Mientras responde a eldiario.es, su equipo prepara el discurso de ese día, que luego afinarán con él en el último tramo de carretera, y, sobre todo, el debate que por la noche se celebrará en La Sexta y que llegó a imponerse a  La Marató de TV3, un clásico de la Navidad catalana.

Domènech es optimista. Se ve con opciones de llegar a la  Generalitat. Como  president. Cree que los vetos cruzados le dan la llave del Palau. Pero, sobre todo, sostiene que la posibilidad de desatascar la situación en Catalunya y en el resto de España pasa por un Govern transversal, de progreso, catalanista. Le pone apellidos: ERC, el PSC. Y la CUP, de alguna manera que no está concretada. 

Lo que sí está claro es que los votos de los  comunes en el Parlament no irán para Puigdemont, Arrimadas ni para ERC si quiere “construir un gobierno cuyo objetivo sea la independencia”.

¿Realmente cree que puede ser presidente de la Generalitat con los resultados del 21 de diciembre?

El 21 de diciembre vamos a dar la sorpresa. Somos la única alternativa real a la configuración de un gobierno como el que hemos vivido y que hay en estos momentos sobre la mesa. Somos la alternativa a un gobierno monocolor independentista que nos ha llevado, en parte, a la situación a la que nos ha llevado. Somos la única fuerza que puede construir una nueva mayoría transversal. Evidentemente depende de los resultados pero sí, podemos conseguir la Generalitat.

Habla de una mayoría transversal contra un gobierno monocolor. El sábado, en el acto central de campaña, hablaban de un “gobierno de progreso y de cambio”. ¿Tiene nombres y apellidos ese gobierno? ¿Con quién lo van a hacer?

Es un gobierno que tiene que aunar a las fuerzas progresistas. Aquellas fuerzas que dicen que han representado a la izquierda histórica del catalanismo progresista y que parece que no tienen como objetivo precisamente hacer un gobierno del catalanismo progresista, después del 21 de diciembre, será clarísimo que la única mayoría que suma frente a la idea de que hay una mayoría que suma del bloque llamado constitucionalista, que yo prefiero llamar de José María Aznar porque fue uno de los primeros en apostar por ese bloque. Esa alternativa no existe porque no suma, resta en términos de país, de derechos sociales, de precariedad.

Nuestra alternativa suma más que el cuarenta y tantos por ciento de unos y el cuarenta y tantos por ciento de otros. Es la que puede superar el 50% y, por tanto, puede construir un nuevo gobierno que permita recuperar el orgullo de Catalunya. El orgullo de ser referentes en políticas de radicalidad democrática, contra la corrupción y en derechos sociales. Es una propuesta que interpela a las fuerzas de izquierdas.

¿Y cuáles son esas fuerzas?

Evidentemente, ERC, el PSC y también tendría que estar la CUP. Pero más allá de las siglas y de quién vota a favor o se abstiene, tendría que ser un gobierno de futuro y que permita superar la etapa actual en positivo. Y eso implica que tiene que reunir a sensibilidades que van más allá de las siglas, a la sociedad civil. Y recoger lo mejor de cada casa.

Yo me imagino un gobierno donde puedan estar representados desde Nuria Parlón, una socialista comprometida con las políticas sociales y que ha tenido una actitud inequívoca contra la represión del PP en Catalunya, hasta lo que significa Joan Tardá, una persona que tiene un compromiso con las clases populares y medias de este país también inequívoca.

Dice que esa opción con ERC y el PSC suma más del 50% de los votos, pero al final lo que cuenta son los escaños y las encuestas no les dan la mayoría. Mencionaba a la CUP. ¿Cree que la CUP les daría la abstención?

Me vas a permitir que no me refiera a las encuestas porque el resultado que cuenta es el del 21. Yo creo que este país tiene una mayoría real, una mayoría transversal que nos permite avanzar y no retroceder, que nos permite construir, y es la del catalanismo progresista. Una corriente en la que muchos se han visto teniendo que votar con la derecha y contra sí mismos. Ahora lo que necesitamos es que todos podamos votar a favor de nosotros mismos en una nueva mayoría.

Le menciono las encuestas porque más allá del resultado que reflejan ,todas coinciden en que ni el bloque independentista ni el del 155 suman. E incluso otras opciones tendrían también problemas para sumar. ¿Cree que Catalunya está abocada a una repetición electoral?

No. Catalunya no está abocada a una repetición electoral. Tenemos la responsabilidad de construir mayorías que nos permitan salir de una unilateralidad que ha dejado fuera a una parte importante del país, ha frustrado a la otra parte porque todo lo que explicaban no fue cierto y ha provocado una intervención absolutamente indignante del Gobierno del PP sobre al autogobierno de Catalunya. El otro día veíamos a Soraya Sáenz de Santamaría con un discurso chulesco sobre quién mandaba en Catalunya y decía que era Rajoy.

El día 21 los catalanes van a demostrar a Soraya y a Rajoy que ellos no mandan en Catalunya. Y aquellos que han apoyado esta situación, no suman. El bloque de Aznar existe porque algunos desearían que existiese pero no existe en la realidad como opción para Catalunya. La única alternativa a lo que hemos vivido son mayorías de progreso para este país.

Puigdemont dice que quiere ser president. El tándem Junqueras-Rovira, también. Miquel Iceta este mismo domingo lo decía en El País. E Inés Arrimadas y usted mismo lo dicen también. Cinco candidaturas que aspiran a la Presidència de la Generalitat. ¿No es un escenario que conduce sí o sí a una repetición?

Esto es como ‘Los Inmortales’, que solo puede quedar uno [ríe]. Creo que cada vez es más evidente, y después del 21 lo será más, que la única alternativa que suma es un gobierno de progreso. Los bloques, efectivamente bloquean y nos llevan a la ingobernabilidad. Lo que hoy proponemos nosotros, y otros dicen que no lo ven, lo van a ver clarísimo después del 21.

Y repito, ese gobierno no solo tiene que ser un gobierno de desbloqueo. Tiene que ser sobre todo un gobierno comprometido con la construcción de un futuro y la recuperación del orgullo de este país.

Ustedes dicen que bajo ninguna circunstancia investirían a Arrimadas o a Puigdemont.

No.

¿Oriol Junqueras o Marta Rovira pueden ser presidentes de la Generalitat con los votos de Catalunya en Comú?

Solo vamos a tender la mano si hay un previo abandono de las estrategias que nos han traído hasta aquí. No vamos a construir un gobierno cuyo objetivo sea la independencia. Vamos a construir un gobierno cuyo objetivo sea que todos los anhelos de cambio de este país se puedan expresar pero, sobre todo, que empecemos a avanzar en autogobierno y en derechos sociales desde el minuto uno.

Pero dicho esto, nosotros vamos a tender la mano a todas las fuerzas progresistas para empezar a hablar tras el 21.

Esquerra ha aparcado la vía unilateral pero no la independencia como objetivo. En el Congreso han registrado una moción que apela a una negociación bilateral con el Estado. ¿Es suficiente para tenderles la mano?

Esquerra está protagonizando una campaña muy confusa. Un día nos cuenta que la unilateralidad son los padres, que es un invento del Estado, otro día nos dicen que recuperan la unilateralidad, otro día presentan una moción que dice que están dispuestos a entrar en la vía de la bilateralidad. La garantía de que un gobierno de progreso sea efectivamente un gobierno de progreso somos nosotros. Este país debe recuperar una vocación que ha sido cuando ha avanzado más este país, cambiar Catalunya para ayudar a cambiar España.

Esquerra tendrá que clarificar si su camino pasa por investir de nuevo a Carles Puigdemont o por liberarse de una vez de sus complejos y ayudar a construir una nueva mayoría.

Entre ese tándem Junqueras-Rovira e Iceta, ¿a quién harían president?

Xavier Domènech.

¿Es una condición imprescindible? ¿Es su línea roja que usted sea president?

Lo planteo en positivo. Somos garantía de un gobierno que blinde los derechos sociales y que revierta los recortes de Artur Mas, 2.300 millones de recortes que se aprobaron con el impulso de Junts pel Sí y con el apoyo de la CUP. Somos garantía de recuperación del autogobierno. Somos garantía de no practicar más la unilateralidad contra una parte del país.

Somos la única fuerza que no recibe vetos por parte de las otras fuerzas, de hecho, todos nos quieren con ellos, hasta los más sorprendentes. Y, por lo tanto, somos el eje central de la posibilidad de construcción de ese gobierno. La fuerza que recibe menos vetos también tiene la candidatura con menos vetos para la Presidencia de la Generalitat.

La presencia de Xavier Domènech u otras personas de los ‘comunes’ en el futuro Govern, ¿es una condición imprescindible?

Es que un gobierno de progreso solo se puede construir sobre un eje: nosotros. Así como somos la única garantía de que no haya un gobierno de derechas, sea de Puigdemont o de Arrimadas, somos también la única garantía de que haya un gobierno transversal. Casi de forma natural, la construcción de ese gobierno nos tiene a nosotros en medio. Estaríamos ahí.

Ustedes defienden desde 2015 la opción de un referéndum pactado. En otro momento histórico de Catalunya lo han defendido otros, pero ahora han sido ustedes los primeros. Si forman parte de ese Govern, ¿cuándo podría hacerse ese referéndum pactado?

Primero proponemos un nuevo acuerdo económico, social y político para Catalunya. Ese acuerdo tiene que incluir una nueva propuesta de encaje de Catalunya en España que supere el statu quo actual. Hablamos de blindaje de los derechos sociales, de nueva redefinición competencial y de agenda propia.

Dentro de ese nuevo acuerdo hablamos también de las condiciones para llegar al referéndum, con un Pacto de Claridad que significa, como en Canadá, reunir a todas las fuerzas políticas y sociales y llegar a un acuerdo sobre cómo se podría dar ese referéndum: qué tipo de mayorías, qué tiempos, qué supondrían los resultados. Ese Pacto de Claridad tiene que implicar a ese 80% de catalanes y catalanas que están a favor del derecho a decidir. Ese Pacto de Claridad se tiene que convertir después en una Ley de Claridad en el Congreso de los Diputados.

Un gobierno de progreso desbloquea Catalunya pero ayuda también a desbloquer España. Llevamos demasiado tiempo con un Gobierno central que no tiene ninguna propuesta para Catalunya y que hace de la excepción la norma. Utiliza constantemente el boqueo en el Congreso, amenaza con utilizar el 155 no solo en Catalunya, sino también en Castilla-La Mancha o Navarra. Se trata de recuperar algo que ha sido básico en la historia del catalanismo progresista, la vocación de cambiar para ayudar en el cambio en el resto de España. ¿Eso tiene tiempos? ¿Cuáles? Espero que poco.

El PSOE de Pedro Sánchez rechaza ese referéndum. También Miquel Iceta…

Bueno, Miquel Iceta, según la temporada.

Sánchez, Iceta y muchos nombres destacados del PSOE. Del presente, como Susana Díaz, y del pasado pero con ascendencia, como Zapatero o Felipe González. Han construido un relato muy fuerte contra el referéndum. ¿Cómo piensan convencerles de que acepten esa Ley de Claridad?

El proceso, tal y como lo hemos conocido, se ha acabado. Pero lo que no se ha acabado es que en Catalunya hay un anhelo muy mayoritario de reconocimiento. Y hay una pregunta que está ahí, la posibilidad de la independencia o no. Nosotros estamos apostando para que eso no nos bloquee como país. Y empezamos a construir un nuevo acuerdo que sea inclusivo. Pero si ese nuevo acuerdo incluye la realización de un referéndum con el apoyo del 80% de la sociedad, y si ese apoyo se implica en el cambio de España, creo que es bastante inapelable que se tenga que aceptar el referéndum pactado.

Pedro Sánchez ganó las primarias con dos claves. Una, que iba a gobernar con nosotros. La segunda, que este país tiene que reconocer que hay un estado plurinacional. Es verdad que hemos visto retrocesos, pero las bases del PSOE expresaron que el camino correcto era el marcado por nosotros.

Dice que hay que sacar al PP para que el cambio se pueda llevar adelante. Eso implica una moción de censura o esperar a 2020.

Cuando Miquel Iceta dice que ellos son la alternativa al PP a pesar de que cada día pacta con el PP, lo tiene muy fácil. Mañana mismo se podría hacer una moción de censura, los números dan, y se podría echar al PP. Pero hay que decir algo. Es verdad que el cambio pasa por echar al PP. Pero pasa también porque Catalunya recupere el orgullo, la dignidad de sus instituciones, y consiga a partir de esa fuerza, esa potencia y esa dignidad de otras etapas históricas, recuperar una relación bilateral con el Estado.

Tarradellas recuperó el autogobierno de Catalunya previamente a la aprobación de la Constitución negociando con el penúltimo secretario general del Movimiento, Adolfo Suárez. A veces las cosas se pueden desbloquear con la fuerza que te da saber que representas la gran mayoría del pueblo de Catalunya.

¿Cree que sin las carga del 1-O y sin los encarcelamientos estaría Catalunya como está, con un escenario plebiscitario y con lo que dicen que es una sociedad dividida

La sociedad catalana está tensionada pero no dividida, pero no dividida. Es vidente que la acción del PP con Catalunya ha sido siempre represiva y eso ha generado una situación de excepcionalidad.

Mencionaba antes a Soraya Sáenz de Santamaría, que dijo que el Gobierno ha “descabezado” a ERC y al PDeCAT. ¿Esperaba tanta sinceridad?

Cuando un gobernante se comporta ante un hecho político como si estuviera ante el botín que ha conseguido, está demostrando su bajeza como gobernante.

En 2015 obtuvieron en Catalunya un resultado que fue calificado como malo. Las expectativas para el 21D, en lo cuantitativo, no son mejores. ¿Qué ha ocurrido para no haberlo podido revertir?

Nosotros estamos construyendo un nuevo espacio político y hacemos una nueva propuesta para una nueva etapa. Vamos a ver los resultados para valorar, pero creo que van a ser buenos. No quiero hablar de eventualidades, sino de realidades.

¿Cree que en las últimas semanas, desde el Pleno del 6 y 7 de septiembre, debían haber sido más claros en el rechazo de ese nuevo espacio político en su rechazo a la independencia, declararse no independentistas?

Siempre hemos dicho que somos un espacio político que apuesta porque Catalunya encuentre un encaje en un nuevo Estado plurinacional. Entre esos días y el 27 de octubre, el Govern y la mayoría que lo apoyaba, decidió construir sobre una parte del país y no con todo el país. Ha sido una de las imágenes menos edificantes que ha habido en la historia política de Catalunya. En esos días fuimos de los más claros diciendo al Govern que no hiciera lo que finalmente hizo. Hubo incluso una declaración institucional de la tercera autoridad del país, la alcaldesa de Barcelona, pidiendo específicamente que no hicieran lo que hicieron.

En España mucha gente cree que Ada Colau es independentista.

¿En serio?

Sí, en serio. Por eso le pregunto por la claridad en su posición, en su rechazo a la independencia. ¿Hablar de soberanías compartidas se entiende?

Primero. Cuando la tercera autoridad de Catalunya hace una declaración institucional y le dice al Govern que no haga lo que hizo, está dejando muy claro quién asume la responsabilidad en este país de no enviarlo por vías que no llevan a ningún lado.

Lo segundo. La vocación que representa Ada, y que representamos nosotros, es la del catalanismo progresista. De esos movimientos sociales que se construían desde Barcelona y desde Catalunya y que pretendían transformar las condiciones sociales para toda España. LA PAH representa como pocas cosas esto. Pero es que esta vocación la mantenemos ahora. Necesitamos un cambio en Catalunya por y para Catalunya. Pero necesitamos un cambio en Catalunya por y para España.

Perdone que hable un poco de mí, pero llegué ayer [por el sábado] con la idea de llegar a una Catalunya en confrontación absoluta pero me he encontrado poco ambiente de campaña.

Es difícil valorar esto para quien está todo el día en campaña [Ríe].

De las últimas cuatro campañas, comparado con el 27S, el 20D o el 26J, ¿tienen la sensación de que es la menos intensa?

Pero en cambio las encuestas anticipan el índice de participación más alto de la historia, prácticamente. Sería difícil encontrar en Europa participaciones del 85%. E incluso en países de Latinoamérica donde el voto es obligatorio.

Tenemos una sociedad preocupada, que ha quedado muy vulnerable porque alguien desde el Govern tomó una decisión muy irresponsable. Porque otros decidieron intervenir el autogobierno de Catalunya. Y por eso la sociedad ha decidido masivamente votar el día 21. Y por eso creo que, a pesar de lo que nos digan y nos cuenten, va a haber cambio. Un cambio que nos tiene que llevar a un nuevo tipo de gobierno y a una nueva etapa como país.

Hoy [por el domingo] tiene un acto con Alberto Garzón. El sábado también con Ada Colau, Pablo Iglesias. Han participado Irene Montero, Pablo Echenique, Teresa Rodríguez. Han tenido una campaña muy coral. ¿Ha echado de menos a alguien

[Piensa un poco] ¿A quién? Seguro que ya lo tiene pensado.

No, no. La pregunta es si ha echado de menos a alguien.

No. Si me dice un nombre igual…

No es a quién puedo echar yo de menos, sino si usted ha echado a alguien.

Todo lo que representan nuestras alianzas en el Estado han estado presentes. Es una campaña donde hemos tenido el honor y el placer de que todas las caras que nos representan estén también aquí.

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