Ya son unos cuantos los eventos relacionados con el cine, principalmente exposiciones a modo de recorridos interactivos, que se han organizado en IFEMA, en Madrid. Esta Navidad hemos tenido la ocasión de visitar la Jurassic World The Exhibition aprovechando la celebración de un cumpleaños, porque el plan de llevar a alguien a quien le encanta la saga cinematográfica de los dinosaurios a este lugar, suena realmente bien. Y a priori ya os podemos decir que hemos quedado encantados con el resultado: ha sido una experiencia muy satisfactoria que sin duda recomendamos. Pero también es verdad que hay ciertas cosas que no han terminado de convencernos por mucho que la experiencia global sea positiva.

Lo primero que hacemos al llegar al espacio 5.1 de IFEMA donde se encuentra alojada la exposición es embarcar. Se simula que nos montamos en uno de los barcos que parten cada cierto tiempo hacia la isla Nublar. La experiencia se desarrolla con pantallas que simulan el movimiento del mar mientras vemos un vídeo y notamos cómo el suelo vibra como si estuviéramos en el barco. Es una buena forma de introducir a los asistentes. En cuanto desembarcamos nos encontramos ante la puerta de Jurassic World, por supuesto mucho más pequeña que la del cine, pero no es algo que se note a primera vista.

Cuando la cruzamos llega lo bueno: las primeras representaciones de un tamaño auténticamente enorme de los dinosaurios a los que vemos en las películas. El uso de la última tecnología para representar a los dinosaurios hace que su movimiento y tamaño sean de lo más impactantes, pareciendo realmente que estamos ante los dinosaurios vivitos y coleando.

Se utilizan algunos trucos, como que al Brontosaurus solo le veamos su enorme cuello y cabeza ocultándose entre la vegetación. De otra manera sería imposible representarlo. Pero no es algo que la exposición haga deliberadamente por no poder hacerlo a nivel tecnológico. Eso lo vamos a comprobar cuando veamos al Triceratops con su cría, que tienen un tamaño descomunal y que reproducen un movimiento en sus cabezas que nos dejarán absolutamente atónitos. Les veremos pestañear y realizar movimientos que no son tan robóticos como podamos llegar a imaginar. Se nota que hay distintos patrones que se van intercalando para que el encuentro con los dinosaurios sea lo más real posible. También veremos al Parasaurolophus, que dará la sensación de ponerse a comer las ramas de los árboles y tendremos la ocasión de quedarnos perplejos y hacernos fotos delante del Stegosaurus.

Jurassic World

Si nos atrevemos, en la zona de los Triceratops hay una representación de sus excrementos que evocan ese momento “mágico” de la película en el cual podemos exclamar eso de “menudo montón de…”. Si metemos la mano por los agujeros notaremos cómo podría ser por dentro el excremento si tuviéramos que tocarlo para buscar algo. Es algo divertido, que a nadie le dé asco. A lo largo de la exposición también pasaremos por el laboratorio del Hammond, en el cual están los mosquitos almacenados en ámbar que han ayudado a que se reproduzcan las especies de dinosaurio que habían quedado extinguidas. Aquí también hay maquinaria que podemos ver y tocar, así como varios dinosaurios que están en estado muy inicial recibiendo el tratamiento que necesitan para sobrevivir.

En el laboratorio podremos diseñar nuestro propio dinosaurio y mandarnos la imagen resultante por correo electrónico. Ojo, parece que el sistema no funciona muy bien y que algunos correos no se envían, así que recomendamos comprobar la recepción del dinosaurio antes de irnos de la exposición para asegurarnos de que no nos quedamos sin él (a nosotros nunca nos llegó y hemos perdido al dino que diseñamos).

A lo largo del recorrido también llegaremos a presenciar una sesión de entrenamiento con Blue, el Velociraptor de la saga de películas en sus últimas entregas. Y aquí es donde hay que tirarle de las orejas a los organizadores de la exposición. La jaula bien, la ambientación bien, pero que el velociraptor sea una persona con un disfraz: mal, fatal. Posiblemente se buscaba realismo en cuanto al movimiento del dinosaurio y que se acercara a la jaula como amenazando a los niños para asustarles de forma divertida, pero sacrificar el realismo de toda la exposición por esa escena más propia de un mal parque de atracciones, no compensa. Habría quedado muchísimo mejor uno de los dinosaurios robóticos de la exposición moviéndose por raíles o al menos, si querían usar una persona con un disfraz, soltar humo en la jaula ¡para que no le viéramos las piernas! Nos cuesta tanto entender que alguien en Universal Studios diera luz verde a esto que no se nos va de la cabeza.

La buena noticia es que después del terrible encuentro con el Velociraptor nos veremos cara a cara con una sesión de alimentación con el Tyrannosaurus rex. Y eso señores nuestros, sí que es absolutamente formidable. La representación del dinosaurio es gigantesca. No se limita a la cabeza, sino que está presente de cuerpo completo con unos movimientos reales y unos gestos que hacen que quienes se rieron del velociraptor sientan auténtico miedo viendo a este mastodonte. La escena funciona con raíles como decíamos antes e implica que el Rex se acerque a un coche del parque a hacer intento de comerse un cabra. El uso de las luces, de los rayos y del sonido, hacen que este sea el mejor momento de toda la experiencia que proporciona Jurassic World The Exhibition. También lleva a que pensemos de nuevo en el velociraptor y que no entendamos cómo puede haber algo tan espectacular junto a algo tan cutre.

Jurassic World IFEMA

Tras este encuentro pasaremos a la tienda de regalos que servirá como despedida a la exposición. Y aunque normalmente no decimos nada de las tiendas de regalos, en este caso nos gustaría aplaudir a los organizadores del evento por haber pensado en todos los públicos y no solo en los más pequeños. A diferencia de otras ocasiones, en la tienda podemos comprar no solo peluches y juguetes, sino también accesorios para adultos y otros objetos que nos encantarán (por ejemplo, carteras de hombre que simulan estar fabricadas en piel de dinosaurio).

Todo eso es Jurassic World The Exhibition, una exposición que en general ofrece un buen resultado y que salvo algunas colas excesivas teniendo en cuenta que las entradas se venden en turnos ajustados, es muy positiva. También nos gustaría aprovechar estas líneas para informar a los organizadores de la terrible falta de ortografía que tiene uno de sus carteles, específicamente en el que nos invitan en la entrada a hacernos una foto con un fondo de croma. Si vais a la exposición os invitamos a que busquéis el gazapo. No es de recibo que en un evento de estas características se cometan esos errores, pero viniendo de una exposición que tiene a un hombre disfrazado de dinosaurio en una de sus salas… ¿qué podemos decir?

Quede escrita la crítica de lo negativo, pero recordemos lo positivo y digamos que Jurassic World The Exhibition es una cita que ninguno de los fans de la saga cinematográfica debería perderse. Una oportunidad excelente para comprobar lo reales que pueden llegar a ser los dinosaurios en la vida real con la tecnología más actual.

Vía: Jurassic World The Exhibition


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