Adiós a los últimos hitos de València que llevan por nombre al rey emérito Juan Carlos I.

El Consorcio, entidad que gestiona la dársena interior participada por el Ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno central, ha sacado a concurso la compra e instalación de la nueva cartelería y señalización que sustituirá a la existente, en la que aún figura como nombre del espacio Marina Real Juan Carlos I.

El pasado mes de marzo, el Consorcio presentó el nuevo plan estratégico de este espacio, a partir del cual pasó de llamarse Marina Real Juan Carlos I a Marina de València, cambiando su imagen corporativa.

En ese momento, el director gerente del Consorcio, Vicent Llorens, justificó la medida en la necesidad de identificar la dársena con la ciudad a efectos comerciales y de márketing, pero que se trataba solo del nombre comercial, que seguiría conviviendo con el oficial que incluye al monarca.

Sin embargo, con este concurso prácticamente desaparecerá cualquier alusión a Juan Carlos I en la zona portuaria.

Pero la medida no queda ahí. Además, Metrovalencia, a petición del Consorcio, cambiará también el nombre de la parada de la Línea 8 de tranvía ubicada junto al recinto portuario y de todos los mapas de red donde aparezca.

Fuentes de Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) han comentado al respecto que no tienen aún un plazo establecido para modificar el rótulo de la parada y los planos, ya que habrá que habilitiar una partida presupuestaria al efecto.

Como curiosidad, este será el tercer nombre de la parada, que empezó llamándose ‘Neptú’ en alusión al paseo marítimo, después de pasó a llamarse Marina Real Juan Carlos I, y en un futuro se llamará Marina de València.

Barberá, promotora del nombre real

En mayo de 2006, la entonces alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, anunció que la Casa Real había dado su conformidad a que ese espacio llevase el nombre del entonces monarca, tal y como había solicitado el Ayuntamiento.

Barberá expresó su agradecimiento a la Casa Real y al rey por haber aceptado que su nombre estuviera “en la obra más bonita y de más futuro de Valencia”, un espacio que, a su juicio, iba a suponer la “vinculación definitiva” de esta ciudad con el mar y la voluntad “de hacer de la dársena destino turístico de Valencia”.

En realidad, esta denominación con protagonismo de rey fue tan solo una más entre las muchas que los entonces gobernantes del PP en tierras valencianas, Rita Barberá y Francisco Camps, otorgaron a los edificios o espacios más emblemáticos de la ciudad.

El caso más evidente es el de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, donde está el Palau de les Arts Reina Sofía o el museo Príncipe Felipe. También lleva el nombre del actual monarca el Centro de Investigación Príncipe Felipe.

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