El Ayuntamiento de Barcelona atesora una veintena de fincas de su propiedad, muchas de ellas de gran valor histórico, en condiciones deficientes o muy deficientes. Se trata de edificios vacíos y sin uso y que necesitan de una profunda rehabilitación para insuflarles una nueva vida. Algunos de ellos ya se encuentran en este proceso, como es el caso del Borsí, las antiguas naves industriales de Can Batlló, la cárcel Modelo o el teatro Arnau. Sólo la reforma de la mitad de estos inmuebles de propiedad municipal necesitará una inversión que supera los 100 millones de euros, según recoge un documento elaborado por el área de Economía y Hacienda del Ayuntamiento.

Otras fincas, en cambio, a pesar de estar catalogadas, aún no tienen planes de restauración y mucho menos un uso determinado que permita destinarlas a equipamientos. La potente inyección económica que necesitan tras años de permanecer desocupadas y también el tamaño de las propiedades –algunas son pequeñas– frenan por ahora su recuperación.

La antigua sede del 22@, en estado deficiente de conservación, se convertirá en la Casa de les Lletres

El listado de espacios vacíos propiedad del Ayuntamiento se puede dividir en dos: los que tiene un futuro inmediato y los que no tienen ningún proyecto de renovación y, por tanto, por su estado, parecen condenados al olvido. El caso más preocupante es el del palacete del Laberint d’Horta, que languidece desde hace años sin que ningún alcalde se haya propuesto salvarlo. El edificio se encuentra en un estado lamentable, según el informe municipal. Los últimos planes para esta finca corresponden al 2013, cuando se especuló con la posibilidad de que acogiera el consultado de Marruecos, una iniciativa que finalmente se frustró. En la actualidad, la parte que se rehabilitó acoge el Centro de Formación del Laberint d’Horta, un equipamiento municipal especializado en jardinería y paisajismo. De seguir sin recibir ninguna inversión para rehabilitarlo, el edificio podría acabar por sufrir algún percance.

Fachada del Edificio de la Prensa en Montjuich Fachada del Edificio de la Prensa en Montjuich (David Airob)

Precisamente, el estado deficiente de algunos de estos inmuebles los hace irrecuperables una vez se tiene el dinero suficiente para poder remodelarlos. El abandono y la posterior okupación que sufrió el edificio Transformadors, en el número 60 de la calle Ausiàs March, fueron los principales motivos por los que los responsables municipales decidieron derribarlo y volver a levantar en el solar un equipamiento. El inmueble fue desalojado en el 2016 tras años de okupación, y después de un proceso participativo se acordó construir un equipamiento para jóvenes. El solar hace meses que está en obras, y la estructura ya está prácticamente acabada. La reforma total de este espacio, que podría estar listo a finales de este año, ha necesitado una inversión de 5,7 millones de euros. Todo ello, sin contar las labores de demolición del maltrecho inmueble.

Se trata de inmuebles, algunos catalogados, vacíos y sin un uso definido o a largo plazo

Algo muy parecido ha ocurrido con los antiguos juzgados del paseo Lluís Companys, desocupados desde que la actividad se trasladó a la Ciutat de la Justícia. El edificio, que sufrió varios percances, suponía un problema de seguridad para los transeúntes que paseaban por sus inmediaciones. Más de una vez los vidrios de las ventanas se precipitaron a la calle, por lo que hace unos meses el Ayuntamiento decidió derribarlo y dejar el solar en reposo, a la espera de que allí se construya la nueva Audiencia Provincial de Barcelona, una obra aún sin fecha.

Can Batlló, en una imagen de archivo Can Batlló, en una imagen de archivo (Inma Sainz de Baranda)

El estudio realizado por el Ayuntamiento mantiene algunas de las propiedades municipales que ya durante el gobierno de Xavier Trias estaban vacías y en una situación preocupante. En ese momento, en el 2013, ya se advertía de la situación de degradación en la que se encontraban dichos espacios. A esta antigua lista se han añadido nuevas incorporaciones tras los pactos del Ayuntamiento con la Generalitat para sufragar determinadas obras. En ocasiones, el tamaño de algunas fincas hace difícil marcarles un destino claro, como es el caso de la nave de Locales y Fuerzas Industriales, la masía del Institut Botànic o el antiguo Intistut Botànic, estas dos últimas, fincas catalogadas, pero de reducidas dimensiones.

Afortunadamente, otras fincas municipales han tenido mejor suerte. La Casa de la Premsa, que necesitará una inversión de 3,6 millones de euros, empezará obras el año que viene. El teatro Arnau, por cuya supervivencia muchos temían, necesita una inyección de 8,6 millones de euros para convertirse en un nuevo espacio multicultural. El Borsí recibirá una cantidad similar. Pero sin duda, el recinto que se llevará la mayor parte de la inversión en los próximos años –un total de 64 millones durante este mandato– será el de las antiguas naves industriales de Can Batlló, en Sants-Montjuïc. En diciembre del 2016, el Consistorio amplió el porcentaje de titularidad municipal al comprar a la Generalitat los bloques 2 y 4 y cinco solares del ámbito Can Batlló-Magòria a cambio de las obras del metro en la Zona Franca. Algunas de las naves podrían empezar su transformación el año que viene.

Otro de los proyectos que parece que por fin saldrán adelante es la ubicación de la Casa de les Lletres en la antigua sede del 22@ en la calle Roc Boronat. El concurso para definir el futuro equipamiento ya se está licitando, y la reforma y transformación costará 16 millones de euros.

La Escocesa es otro de los recintos fabriles que recientemente adquirió el Ayuntamiento por 10 millones de euros. Allí se alzarán pisos protegidos y equipamientos públicos relacionados con los usos artísticos y culturales que se sumarán a los ya existentes. Falta concretar, no obstante, el futuro de la antigua Escola Massana, o los juzgados de Via Laietana, que el Ayuntamiento quiere convertir en pisos sociales.

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