Una guardería sin estrenar del Ayuntamiento de Tortellà (La Garrotxa, Girona) lleva siete de surrealista periplo para ofrecer algún servicio a los vecinos, aunque no sea el previsto inicialmente. El consistorio la construyó en 2011 y le costó unos 425.000 euros, pero permanece cerrada desde entonces por falta de recursos para iniciar el servicio. Y es que el centro contaba con recibir una subvención de 1.800 euros por alumno por parte de la Generalitat que finalmente no se puede aportar y que ha comprometido la viabilidad de toda la obra.

Sin este dinero, el consistorio ha calculado que el servicio acarrearía un sobrecoste de 60.000 euros al año para las arcas municipales, una cifra fuera de su alcance. Además, la guardería tiene 38 plazas, mientras que la demografía del pueblo apunta a solo una quincena de nacimientos por año. Ante esta paradójica situación, el ayuntamiento de este municipio de 800 habitantes intenta desde hace tiempo sin éxito que el Departament d’Ensenyament autorice un uso distinto para las instalaciones.

El optimismo de 2010 infló el proyecto

El proyecto de la guardería se aprobó inicialmente en 2010. En aquel momento, la previsión era que el municipio registraría un progresivo incremento de habitantes que llevó a plantear un centro de 38 plazas. En 2012 el consistorio, ya muy pendiente de si recibiría las subvenciones por alumno matriculado, contaba con que los niños no solo procederías de Tortellà sino también de otros pueblos de la zona. La situación actual, sin embargo, es que la larga crisis ha alejado mucho de las expectativas de crecimiento en la Alta Garrotxa. “Era un cálculo precrisis, las cosas han cambiado mucho…”, asume Rafel Dominguez, alcalde de Tortellà desde 2015.

A través de una nota informativa, el nuevo gobierno municipal explicó hace unos días a los vecinos que hace más de un año que mantienen conversaciones con Ensenyament para desencallar la situación. La tarea no ha sido fácil por los múltiples cambios en la dirección y concretamente en el cargo de subdirección del departamento. “El primero lo dejó el pasado mes de julio y la segunda se incorporó en septiembre”, afirmaba la misiva. “Nos recibió dos meses después, con los problemas de interlocución que comportó”, añadía.

El centro está preparado para 38 alumnos pero el pueblo solo puede ofrecer 15 anuales El centro está preparado para 38 alumnos pero el pueblo solo puede ofrecer 15 anuales (Google Street View)

El Consistorio insiste en que necesitan una autorización por escrito del Departamento, puesto que éste aportó 155.000 euros a la construcción de la guardería a cambio su uso como guardería durante 15 años. Sin el permiso explícito, el limbo legal de este equipamiento podría alargarse hasta 2026.

El Ayuntamiento asegura que pese que las conversaciones hasta ahora han sido favorables a cambiar el uso del centro, los interlocutores se niegan a establecerlo por escrito y solo lo permiten “de forma temporal y revisable anualmente”. Sin un permiso definitivo el Ayuntamiento se arriesga a que Ensenyament reclame la parte proporcional de los 155.000 euros, algo que el municipio no podría afrontar.

El problema añadido del 155

El alcalde también reconoce que la situación política entorpece todavía más las negociaciones. “Con la implantación del 155”, lamenta, “está todo parado”. Carecen de un interlocutor político y los técnicos del departamento no pueden tomar decisiones. Y es que si hubiera un Govern, aunque fuera provisional hasta la investidura del surgido de las urnas el 21-D, el conseller o el director general de Ensenyament podría desencallar la situación de un plumazo.

“A nosotros nos encantaría que Tortellà tuviera una guardería pero ahora mismo es inviable”, sostiene el alcalde. “Tenemos, en mi opinión, uno de los mejores edificios de la comarca, y al pueblo le interesa que se pueda aprovechar. Pero no podemos arriesgarnos sin un permiso por escrito”, insiste.

Un centro de ocio, la alternativa más probable

Entre las opciones barajadas por el consistorio si Ensenyament aprobara un uso alternativo de la guardería, se planteó al traslado de los alumnos de P3 a P5 de la escuela municipal al nuevo centro. La opción fue descartada tras valorar los pros y contras con la Asociación de Madres y Padres y el equipo docente de la escuela.

Finalmente, la idea municipal es que sea un espacio de ocio para niños y jóvenes de todas las edades. “Lo primordial es poder dar un uso al edificio”, asegura el alcalde. El Ayuntamiento quería abrir el edificio en septiembre de 2018, pero los obstáculos con Ensenyament ponen en duda el calendario. “Trabajamos para que abra lo antes posible”, concluye Dominguez.

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