Una de las últimas pruebas que faltaban por practicar ha dado un empuje casi definitivo a la investigación del crimen de la Guardia Urbana, en el que fue asesinado el agente Pedro Rodríguez y por el que hay dos acusados, su novia Rosa Peral y el amante de esta, Albert López. Después de casi un año de investigación, los Mossos han logrado desbloquear el teléfono móvil de la mujer y este ha aportado datos muy reveladores. La pesquisas sostienen que los dos acusados mataron a Pedro la noche del 1 al 2 de mayo del 2017. Y lo hicieron en la planta baja del chalet de Vilanova i la Geltrú que compartía con su novia. Luego, quemaron su cuerpo en el maletero de su coche la noche del 3 al 4, en el pantano de Foix.

La tesis más fundamentada es que fue drogado por la mujer y luego fue ejecutado. Falta por acreditar si lo hizo el otro acusado que se desplazó a la casa esa noche o si bien lo hizo la mujer y el hombre sólo ayudó a deshacerse del cadáver, que apareció calcinado días más tarde en una pista forestal del pantano de Foix. Sin embargo, el cuerpo tenía las extremidades amputadas, un hecho que los forenses sólo pudieron atribuir a la acción del fuego. Aun así, las acusaciones sospechaban que, primero, intentaron descuartizarlo y, ante la imposibilidad de hacerlo, decidieron quemarlo.

Los investigadores sospechan que el muerto pudo ser descuartizado y luego quemado en el pantano

Esta hipótesis se ha visto reforzada después de que el teléfono móvil de Rosa haya sacado a la luz un mensaje que recibió de su vecino, que le preguntaba si estuvieron utilizando la motosierra la noche del 2 al 3 de mayo, es decir, el día después del asesinato. La tesis del descuartizamiento gana enteros por otro elemento encontrado en el teléfono de Rosa, una fotografía guardada en el móvil muestra cómo era la planta baja antes del crimen. Allí había una pared a medio pintar de color naranja y un sofá. Cuando los investigadores analizaron la escena del crimen no encontraron nada eso. Las paredes eran blancas, aunque desconocían que estaban recién pintadas y no echaron en falta el sofá porque no sabían que antes había uno. La fotografía les ha sacado de dudas. Los dos acusados, después de cometer del crimen y de intentar deshacerse del cadáver, pintaron las paredes y tiraron el sofá. De hecho, el día 4 de mayo, Rosa Peral fue a una comida de trabajo y ahí un compañero le prestó una furgoneta, según le dijo, para hacer un traslado. Los investigadores sospechan que sirvió para transportar el sofá.

Por todo ello, la juez que investiga el crimen ha convocado para hoy a la Unidad Científica de los Mossos para que vuelvan a buscar si detrás de la mano de pintura blanca quedan restos de las salpicaduras de sangre y acabar así de cerrar el círculo acusatorio. A la cita asistirá Rosa Peral, como propietaria del domicilio, que será conducida desde la prisión de Brians 1 donde permanece de forma preventiva.

Los investigadores del crimen sostiene que Rosa Peral y Albert López querían retomar su relación sentimental y por ello se deshicieron de Pedro. Además, otro de los motivos es que el fallecido tenía intención de denunciar la muerte de un mantero en Montjuïc en un dispositivo en el que participaron los dos acusados.

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