Un comando de bots apoya a Casado en Twitter con identidades falsas y la foto de un estudiante asesinado

La conversación en Twitter sobre la participación de Pablo Casado en El Objetivo de La Sexta este domingo estuvo marcada por la irrupción de un comando de cuentas falsas que impulsaron los argumentos del candidato del PP. Los bots recurrieron a identidades inventadas y fotos de fallecidos para aparentar ser usuarios reales que apoyan las tesis de Casado. eldiario.es se ha puesto en contacto con el PP para conocer si existe alguna vinculación entre la campaña del partido y estas acciones, pero a esta hora no ha recibido respuesta. El PP nunca ha reconocido el uso de estas técnicas de intoxicación del debate público, al alcance de cualquier usuario.

La irrupción del comando fue desenmascarada por un usuario de la red social. Empleando tácticas como la búsqueda inversa de las imágenes para ver si habían aparecido antes en la red y en qué contexto, así como el análisis de su comportamiento y comentarios, corroboró que se trataba de una identidad inventada. Una de las cuentas falsas, que usaba una foto de un estudiante mexicano fallecido como imagen de perfil, ya ha sido desactivada tras ser señalada por los usuarios.

Otra de los rastros que deja un manejo automatizado de cuentas falsas es su fecha de creación. Una fecha de creación antigua disimula la posibilidad de que la cuenta esté creada con el único objetivo de promocionar un mensaje. Es el mismo motivo por el que fichar a las granjas de bots que los crearon es más caro. En el caso del comando que ha apoyado a Pablo Casado, las cuentas fueron creadas en febrero de 2019, mes en el que el presidente Pedro Sánchez convocó elecciones. Han borrado los tuits que divulgaron antes del 8 o 9 de marzo y que, según la investigación del usuario que los ha destapado, no tenían nada que ver con la política. 

La contratación de granjas de bots, cuentas mercenarias o el pago a influencers para que impulsen de forma artificial a determinado candidato o idea, difundir bulos interesados o simplemente intoxicar una conversación, se ha multiplicado en los últimos tiempos. Sin embargo, su aparición no puede ser directamente relacionada con la figura a la que supuestamente están apoyando, ya que sus intereses pueden ser más elaborados o, simplemente, crear el caos.

Esta táctica se conoce como astroturfing, un juego de palabras en inglés que utiliza la marca de un fabricante de césped artificial para nombrar una estrategia de marketing. Esta se basa en camuflar la propaganda de apoyo a un candidato como un movimiento de base, surgido desde abajo




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