Hace falta mucho valor y una gran voluntad de transgresión para cambiar el libreto de una ópera frente al público de Italia, un país que atesora la historia del canto lírico tradicional con inmenso orgullo. En ese contexto, modificar el argumento de una obra tan universal como ‘Carmen’ se percibe casi como un sacrilegio. Sin embargo, fue lo que hizo el director de escena Leo Muscato en su adaptación de la ópera de Bizet, que se representa en el Teatro del Maggio Musicale de Florencia: en esta versión, no es Don José quien mata a carmen, sino que esta le arrebata la pistola y acaba con la vida de su maltratador. 

En el estreno en el teatro florentino se escucharon abucheos; el público mostró su rechazo a un inesperado cambio en la historia que, sin embargo, no es un mero capricho de autor, sino una forma de denuncia contra uno de los problemas más acuciantes de la sociedad italiana: la violencia machista, que deja unas 120 mujeres muertas cada año a manos de sus maltratadores. La cifra supone que cada 72 horas, una mujer es asesinada en el Italia. Incluso la Corte Europea para los Derechos Humanos de Estrasburgo ha condenado la ineficiencia del país en su lucha contra la violencia de género. 

La decisión de Leo Muscato, explícitamente respaldada por la dirección del Teatro del Maggio Musicale, reabre además un debate relativamente frecuente estos días: ¿hasta qué punto las obras de arte deben verse afectadas por motivos de controversia o protesta social? 

El propio alcalde de Florencia apoya la decisión de cambiar el final de ‘Carmen’, al considerar que así se envía un “mensaje social, cultural y ético que denuncia la violencia sobre la mujer, en aumento en Italia”. 

En cualquier caso, no es la primera vez que el texto de esta ópera (que a su vez es una adaptación musical de la novela del escritor francés Prosper Merimée) se ve sometido a ‘revisiones’ originales por parte de sus adaptadores, ni la primera vez que se tergiversa su trágico argumento para ejercer un acto de protesta social. En 2014, el director argentino Marcelo Lombardero propuso en Uruguay una ‘Carmen’ a ritmo de hip-hop y bachata que contaba la historia desde un punto de vista alternativo, planteando igualmente una denuncia de la violencia de género.

Carmen se estrenó por primera vez en la Opéra-Comique de París, el 3 de marzo de 1875, y no obtuvo buenas críticas. Justo tres meses después, Georges Bizet, su autor, sufrió un ataque al corazón y murió. Nunca supo cuán popular sería su obra en los años venideros.

La historia de ‘Carmen’ está ambientada en Sevilla (España) alrededor de 1820. Su protagonista es una mujer gitana de fuerte temperamento y espíritu libre, que seduce a don José, un militar inexperto. El soldado se enamora perdidamente y deja a su anterior pareja, se rebela contra sus superiores y se une a un grupo de contrabandistas tras desertar del ejército. Finalmente, la protagonista entrega su amor a un torero llamado Escamillo, y don José, celoso, asesina a Carmen.

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