La postura del guerrero es una de las asanas de pie que mejor trabaja la energía, fortalece nuestra conexión la tierra y estiliza. Esta postura es perfecta para recibir la primavera. Ayuda a expandir el pecho y busca la integración de las partes inferior y posterior de nuestro cuerpo. Pero además tiene beneficios extra que no podías ni imaginar…

Fortalece y estira las piernas y los tobillos. Estira la ingle, el pecho y los hombros. Estimula los órganos abdominales. Aumenta la resistencia. Y verás que, además, alivia el dolor de espalda (es especialmente indicada para las mujeres en su segundo trimestre de embarazo) y es terapéutica para el síndrome del túnel carpiano y pies planos. Hay incluso quien dice que sirve para combatir la infertilidad, la osteoporosis, y la ciática.

De guerreros en yoga, hay tres. Y aunque vamos a trabajar el básico.

1. Comenzaremos en PRANAMASANA o la postura de la PLEGARIA. Recuerda. Columna erguida, coronilla hacia el cielo, dedos de los pies bien abiertos para conseguir ARRAIGARTE perfectamente al suelo.

2. Inspira y dóblate hacia adelante en UTTANASANA o la pinza de pie.

3. Inspira y pasa la pierna derecha hacia atrás en postura ECUESTRE. Cuando la tengas bien cuadrada, con la pierna de delante doblada en 90 grados, evitando siempre que la rodilla avance el eje del tobillo e intentando que el muslo vaya perpendicular al suelo estás preparado para avanzar hacia la lanza.

4. Con una inhalación estira la rodilla de atrás tanto como puedas y entra en equilibrio sobre la punta de los dedos al tiempo que llevas los brazos por encima de la cabeza bien estirados. Intentando tocar con ellos las orejas. TOMA CONSCIENCIA DE TU RESPIRACIÓN y de la parte posterior de tu cuerpo. La pierna de atrás está completamente recta y, esta vez levanta el talón. Estamos en la LANZA.

5. Desde aquí pasaremos al GUERRERO ll o VIRABHADRASANA II . Para ello apoya el talón de atrás en el suelo (con un giro de 90º hacia afuera) al tiempo que rotas unos 15º el pie izquierdo. Mira hacia delante, y mientras inspiras, alza los brazos hasta que estén horizontales formando una T. Asegúrate que tengas las dos caderas a la misma altura. Eleva hacia el cielo la columna

6. Y desde aquí, en espiración, coloca la palma de la mano izquierda en el suelo junto al pie derecho. Asegúrate de que la axila izquierda se halla en contacto con la cara externa de la rodilla flexionada. Extiende el brazo derecho sobre la oreja derecha. Gira la cabeza y mira hacia arriba. Así es como pasamos a UTTITA PARSAVAKONASANA. En sánscrito, utthita significa “estiramiento”; parsva, se refiere a “lado”, “costado”, mientras que kona se traduce como “ángulo”: Estiramiento lateral extendido.

¡Recuerda! Repite siempre toda la serie con la otra pierna. EL YOGA busca la ARMONÍA Y EL EQUILIBRIO así que hay que compensar siempre el trabajo en ambos lados.

Una postura con historia

El origen de los guerreros (sí, guerreros, porque hay tres) se relaciona con un antiguo cuento mitológico sobre el dios Shiva. La recogió el poeta Kalidasa en su gran obra Kumara Sambhava (El nacimiento del señor de la guerra) y relata la historia de Lord, Shiva, el destructor, considerado como el dios más poderoso de todo el panteón hindú. De su sufrimiento, al conocer la muerte de su esposa Sati y de la humillación, transformó su tristeza en una ira feroz. Se arrancó un mechón de su cabello arrojándolo con toda su fuerza contra la tierra y de ahí dio forma al más terrible de los guerreros, Virabhadra, para matar a quien dañó a Shiva, Daksha, y y así vengar la muerte de Sati.

Así es como surgen los tres guerreros. En la primera representación (Virabhadrasana I), Virabhadra aparece en el lugar donde encontrará a Daksha, emergiendo de la tierra con una espada en cada mano. En su segunda variación, la que hemos trabajado en esta serie, (Virabhadrasana II), Virabhadra se mantiene equilibrado en el centro, observa a Daksha y establece su blanco. En la tercera representación (Virabhadrasana III), Virabhadra avanza con sutileza, junta sus espadas ante sí y decapita a Daksha.

Seguiremos hablando del guerrero, ya llegaremos, porque es una historia más complicada de lo que parece. Noe es una lucha sangrienta sin más. Es la lucha contra el verdadero enemigo, el Ego. La enseñanza que nos permite mantener el equilibrio y la estabilidad incluso en las condiciones más adversas. Una postura de apariencia fácil pero que aporta una FORTALEZA INMENSA.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.