La oenegé de defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) ha presentado hoy su informe anual poniendo el énfasis no en países azotados por la guerra o en los que se violan habitualmente los derechos individuales y colectivos –Corea del Norte, Irán, México y Honduras como nombres recurrentes– sino en la vieja Europa y en la deriva populista que está tomando el continente, con los inmigrantes como víctima propiciatoria.

Pero además de eso (y como no podría ser de otra manera, sobre todo por el origen estadounidense de HRW), Donald Trump es el principal objeto de denuncia. El director de la organización, Kenneth Roth, ha dicho en la presentación del informe esta mañana en París que Trump “ha roto todos los tabúes contra el racismo, contra la misoginia y contra la xenofobia”.

Dos autoritarios de raza, el presidente de Kazajistán, Nursultán Nazabayev, y Donald Trump, el pasado jueves en la Casa Blanca Dos autoritarios de raza, el presidente de Kazajistán, Nursultán Nazabayev, y Donald Trump, el pasado jueves en la Casa Blanca (Olivier Douliery / Bloomberg)

Todo esto, según Roth, tiene graves implicaciones fuera de Estados Unidos porque anima el populismo. Por ejemplo, en el sentido de que la “admiración” del presidente estadounidense por los líderes fuertes -como Vladímir Putin, el egipcio Abdel Fatah al Sisi o el filipino Rodrigo Duterte- hace aparecer a estos como grandes tipos…

De ahí al autoritarismo populista va solo un paso. Y esto va ligado a los sentimientos y las políticas antiinmigración. El informe urge a los gobiernos democráticos a abordar los problemas que facilitan el auge del populismo, como la desigualdad económica, el terrorismo y el fenómeno migratorio. “Lo que los populistas autoritarios han hecho -dijo Kenneth Roth– es aprovechar estos agravios para convertir a las minorías más vulnerables en chivos expiatorios y decir: los inmigrantes tienen la culpa”.

Tratar los derechos humanos como si fueran una opción no derrotará a los extremistas populistas en la UE

Benjamin Ward

Subdirector de HRW para Europa

En este sentido, el subdirector de HRW para Europa y Asia Central, Benjamin Ward, ha dicho que “durante el 2017 quedó claro que tratar los derechos humanos como si fueran un tema opcional no derrotará a los extremistas populistas ni sus ideas en la Unión Europea”. Un ejemplo es el incremento de los postulados xenófobos en la clase política de Austria y Holanda.

La principal crítica de HRW a los europeos es que “la UE y sus estados miembros intensificaron sus esfuerzos para impedir la llegada de solicitantes de asilo y migrantes irregulares y para trasladar la responsabilidad del control migratorio a países fuera de las fronteras de la UE, especialmente Libia, de manera que expusieron a las personas a abusos sobre sus derechos humanos”. En este punto, la organización señala “particularmente a Italia”.

Migrantes detenidos en Bengasi (Libia) y en espera de ser repatriados, el pasado 2 de enero Migrantes detenidos en Bengasi (Libia) y en espera de ser repatriados, el pasado 2 de enero (Abdullah Doma / AFP)

En lo que respecta al autoritarismo populista, las denuncias recaen, por supuesto, en Polonia y Hungría, y los elogios, en el esfuerzo colectivo de la UE frenarlo. En ese esfuerzo HRW destaca a la Francia de Emmanuel Macron pero no ahorra críticas al presidente por su tibia actitud hacia China, Egipto o Arabia Saudí. El caso saudí es especialmente señalado por la campaña de bombardeos que el régimen de Riad lleva a cabo en Yemen y que no ha sido apenas contestado por la Unión Europea, lo mismo que el genocidio contra la minoría musulmana rohinyá en Birmania y los abusos contra la libertad de expresión en Turquía.

Debemos tener cuidado en no utilizar las ‘fake news’ como pretexto para practicar la censura

Kenneth Roth

Director de HRW

Asimismo, HRW advierte a Francia sobre en el mantenimiento del estado de emergencia a raíz de los atentados terroristas y el plan de Macron de legislar sobre las noticias falsas durante las campañas electorales. “Debemos tener mucho cuidado en no utilizar el fenómeno de las fake news como un pretexto de los gobiernos para practicar la censura”, dijo Kenneth Roth en París.

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