Después de dos años dando tumbos en órbita sin que pudiera hacerse nada para salvarla, ha llegado el día. La estación espacial china Tiangong-1 caerá a la Tierra en las próximas horas. Aunque el riesgo de que cause daños importantes es mínimo, el final de la misión ha levantado una gran expectación.

Estas son las preguntas que más le han hecho amigos, colegas y familiares a este periodista en los últimos días en relación con Tiangong-1.

¿Ya saben cuándo caerá?

Pues no exactamente. Según la última predicción hecha este sábado por la organización Aerospace Corporation de EE.UU., la caída se produciría en un abanico que llegaría hasta las 8.30 h de este lunes, con una probabilidad máxima a la 1.30 h de la madrugada.

Esta predicción coincide con la que realizó también ayer de manera independiente la Agencia Espacial Europea (ESA), que sitúa la probabilidad máxima de caída a la 1.25 h de la madrugada de este lunes.

Las predicciones realizadas en los últimos días habían pronosticado la caída este domingo por la mañana. El retraso se debe a que se esperaba un flujo de partículas procedentes del Sol que debían aumentar la densidad de las capas altas de la atmósfera y acelerar la caída de la estación espacial, pero en esta ocasión el Sol no ha emitido las partículas esperadas.

Imagen de investigadores de la ESA el pasado jueves, en Darmstadt, Alemania Imagen de investigadores de la ESA el pasado jueves, en Darmstadt, Alemania (Christoph Noelting / AP)
¿Por lo menos saben dónde caerá?

Tampoco. Puede caer en cualquiera de las zonas que Tiangong-1 sobrevuela a lo largo de su órbita. Es decir, en cualquier lugar situado entre los paralelos 42,8º norte y 42,8º sur. Pero, como completa una órbita a la Tierra cada hora y media, y como al cierre de esta edición el margen de incertidumbre del momento de caída era superior a una hora y media, aún no podía saberse en qué punto de la órbita caerá.

Sólo en sus cuatro últimas órbitas, a medida que pierda altitud y se reduzca la incertidumbre sobre la hora de caída, podrá empezar a hacerse una predicción aproximada de dónde es más probable que caiga. Una predicción precisa no será posible hasta minutos antes de que se precipite.

¿Es cierto que es probable que caiga en España?

La mitad norte de la península Ibérica se encuentra en la latitud donde es más probable que caiga. Esto se explica porque es la franja de la Tierra que Tiangong-1 sobrevuela durante más rato a lo largo de su órbita. Pero no significa que sea probable que caiga aquí. De hecho, donde es más probable que caiga es en el Pacífico, y si no en el Índico o en el Atlántico, que son mucho más grandes que España.

¿Hay astronautas a bordo?

No. Sólo seis personas han visitado Tiangong-1, tres en el 2012 y otras tres en el 2013. Es una estación fantasma, hace cinco años que nadie ha estado allí.

¿Podremos ver cómo cae?

Altamente improbable. Para poderla ver, debería caer cerca del lugar donde nos encontremos. De modo que, si cae en el océano, no se verá. Además, debería caer en un lugar en que no hiciera mucho sol –lo cual se cumpliría en España si cae la próxima madrugada–. Y en un momento en que no hubiera nubes –lo cual, por el contrario, se cumpliría en pocos puntos de España–.

Pero, si se llega a ver, el espectáculo será extraordinario: los fragmentos de la estación que se desin­tegren en la atmósfera se verán como líneas incandescentes paralelas que brillarán en el cielo durante ­decenas de segundos antes de apagarse.

Un modelo del Tiangong-1 en una feria en Guangdong, en 2010 Un modelo del Tiangong-1 en una feria en Guangdong, en 2010 (Kin Cheung / AP)
¿Cómo es de grande?

No mucho. Al ser la primera estación espacial china, la hicieron pequeña, de sólo 10,5 metros de longitud por 3,4 de diámetro. Pesaba 8,5 toneladas cuando la pusieron en órbita en el 2011, lo cual incluía alrededor de una tonelada de combustible. Por lo tanto, ahora debe pesar unas siete toneladas y media.

¿Causará daños?

La mayor parte de la estación espacial se desintegrará en la atmósfera por el calor generado por el rozamiento del aire. Pero podrían llegar a la superficie fragmentos de hasta cien kilos. La ESA recuerda que la probabilidad de que una persona sea alcanzada por un fragmento de chatarra espacial es diez millones de veces más pequeña que la de ser alcanzada por un rayo a lo largo de un año.

¿Todas las estaciones espaciales acaban igual?

Ninguna debería acabar así. El plan inicial preveía guiar la Tiangong-1 de manera que casi toda se autodestruyera en la atmósfera y sus restos cayeran en una zona despoblada del Pacífico. Este es el plan que se siguió con la estación espacial rusa Mir y el que se seguirá con la Estación Espacial Internacional. En el caso de la Tiangong-1, sin embargo, se perdió el control de la estación en el 2016, lo que ha impedido guiarla en su caída hacia la Tierra.

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