El Barça encarriló en el Camp Nou su pase a semifinales de la Champions League con más contundencia que fútbol ante una Roma que demostró personalidad y dejó buenas sensaciones. Después de pasar el partido por la lupa, aquí mi visión sobre las que fueron que las claves tácticas de este partido:

Valverde elige opción conservadora para un doble objetivo

Ernesto Valverde volvió a conectar el Modo Champions en el planteamiento. La apuesta inicial del técnico no fue la más ofensiva pero tampoco la más pragmática. La introducción de la dupla Semedo-Sergi Roberto (sólo testeada ante el Sporting de Lisboa) demostró con el paso del encuentro la búsqueda de un doble objetivo : la solvencia defensiva de Semedo en el 1v1 ante el peligro de Perotti y el 4-4-2 más pulcro con un Sergi Roberto que siempre asegura posición, trabajo y asociación.

Con más de 6 intentos de regates por partido en esta Champions, Diego Perotti llegaba al encuentro como el máximo argumento desequilibrante de los romanos y la velocidad de Nelson Semedo lo desactivó. No le dio metros y redujo sus intentos de regates a 3 y, sólo en uno, fue superado.

El duelo Semedo - Perotti, una de las claves del Barça - Roma El duelo Semedo – Perotti, una de las claves del Barça – Roma (A. Delmàs)

Más sorprendente fue en Valverde, que este plan no fuera variado en todo el partido y que no apareciera una opción que como Dembelé, Aleix Vidal o Alcácer fuera más incisiva desde el punto de vista ofensivo.

Sólo el temor a Jordi Alba condiciona a Di Francesco

La Roma fue muy fiel a su manera de jugar. Estructura en 4-3-3, defensa adelantada y voluntad de jugar el balón con criterio cuando tuvo ocasión. Sólo las temidas apariciones de Jordi Alba y su infalible conexión con Messi hizo modificar el manual del técnico italiano. La inclusión de Florenzi arriba y los repliegues rápidos de Bruno Peres respondieron en este sentido. Y realmente lo consiguió porque el lateral azulgrana, a pesar de entrar en juego con cierta regularidad, lo hizo en zonas más retrasadas y con menos incidencia de la habitual.

La falta de profundidad desactiva a Messi

El Barcelona tuvo en la profundidad una carencia evidente. La propuesta atrevida de la Roma empujaba a los desmarques en ruptura y el equipo azulgrana no lo explotó lo suficiente. Especialmente en la primera mitad, donde únicamente un buen pase de Umtiti para Jordi Alba y un par de intentos de Luis Suárez fueron demasiado poco bagaje como para condicionar la determinación de una retaguardia sólida como la de los romanos. Aunque en el segundo tiempo se intentó tímidamente, la tónica general siguió siendo la misma. Con tanto espacio para explorar, el Barça acabó únicamente con dos fueras de juego en 90 minutos, prueba más que reveladora de la falta de punch en la profundidad.

La falta de profundidad, una de las claves del Barça - Roma La falta de profundidad, una de las claves del Barça – Roma (A. Delmàs)

Sin amenazas al espacio, tanto Fazio como Manolas pudieron mantener la línea muy cerca del medio del campo y ello jugó en contra de los jugadores más creativos. De manera concreta lo hizo en Leo Messi que, recibiendo hasta en 82 ocasiones (un buen número de intervenciones), no tuvo la incidencia atacante que suele tener el mejor jugador del mundo. No es normal que el diez azulgrana no consiguiera ver puerta en un partido con 4 goles favorables.

Los derivados de Sergi Roberto y Luis Suárez cayendo a la izquierda

Tan cierto es el punto anterior como que el partido fue una demostración de todos los derivados que ofrece tener una perla como Sergi Roberto. El canterano aportó primera presión, ayudas cercanas y una capacidad para jugar con solvencia la posición que la jugada precisó. Sus auxilios defensivos a Semedo permitieron a Piqué focalizarse en la defensa de Dzeko y a Rakitic vivir más tranquilo y más centrado. Mejoró a su compañero más cercano (ayer Nelson Semedo) ya que puede ocupar tanto el carril central como actuar pegado a la línea. Con el partido ya maduro y con espacios más amplios, su jerarquía fue espectacular. Su cambió sólo respondió a la amenaza de tarjeta.

Otro movimiento tan oculto como interesante fueron las caídas de Luis Suárez al sector izquierdo. El empaque demostrado por la pareja de centrales de los transalpinos hizo que, con buen criterio, el delantero huyera de la zona central. El futbolista uruguayo estuvo listo para mover el enfoque de sus marcadores y obligarles a tomar decisiones posicionales constantemente. No fue superior en el cuerpo a cuerpo y, con estas caídas, consiguió dar la vuelta a la situación. Y al final, su insistencia en la elección tuvo premio. Fue precisamente en esta franja donde acabó logrando varios remates de peligro y originar el gol de Piqué.

La posición de Luis Suárez, una de las claves del Barça - Roma La posición de Luis Suárez, una de las claves del Barça – Roma (A. Delmàs)
La regla de los primeros segundos

Este es otro de los aspectos mencionados en la previa y que los azulgranas cuidaron sobremanera. El Barça estuvo activo y ordenado. Tanto es así que el partido lo abrió con el gol en propia meta de De Rossi ,producto de una gran recuperación pospérdida. El Barcelona estuvo de nuevo brillante aplicando una regla que tiene como innegociable.

La recuperación tras pérdida, una de las claves del Barça - Roma La recuperación tras pérdida, una de las claves del Barça – Roma (A. Delmàs)
Convertir una debilidad en fortaleza

Los azulgranas tuvieron la virtud de transformar una debilidad respecto al rival en una vía de peligro. La Roma es el equipo más poderoso de toda la competición a balón parado. El Barça, consciente de ello, demostró haber preparado este aspecto a conciencia. Lanzó nueve córners y casi todos diferentes para evitar los duelos aéreos en la medida de lo posible. El primero fue en corto y, a partir de ahí, mezcló servicios cerrados con abiertos así como cortos alternando con alguna versión larga al segundo palo para remate. Rakitic disparó a la madera después de un lanzamiento corto en la primera parte y, en otro del mismo estilo, el Barça obtuvo un gol tan decisivo como el 2-0. En la fase contraria, defendió seis saques de esquina y en ninguno de ellos sufrió. Fantástico el conjunto de Valverde en este aspecto.

El balón parado, una de las claves del Barça - Roma El balón parado, una de las claves del Barça – Roma (A. Delmàs)
La entrada de Defrel da opciones a la Roma

Hubo un punto de inflexión claro en la potencialidad ofensiva de la Roma y esta fue la entrada de Defrel. Ubicado justo al lado de Dzeko, no se limitó a aportar punch en el último tercio sino que obligó al dúo Piqué-Umtiti a emparejarse individualmente con una marca. Esto liberó al delantero bosnio y ganó en peligrosidad. Los mejores minutos de los de Di Francesco coincidieron con su aportación.

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