Hacía tres años que no pisaba las calles del Augusta National en público, pero han bastado un par de días de entrenamiento para que Tiger Woods haya acaparado toda la atención en la previa del primer grande del calendario golfístico: el Masters. Después de jugar nueve hoyos con Phil Mickelson, el ex número uno del mundo ha comparecido ante los medios para ofrecer sus impresiones.

Otrora su archienemigo, el entrenamiento con Mickelson ha sido objeto de las primeras preguntas de los periodistas norteamericanos, sorprendidos con el buen rollo que han destilado ambos. “Los dos llevamos muchos tiempo aquí. Hemos jugado en equipos muchas veces y nos hemos visto las caras jugándonos torneos y luchando por el número uno. Ambos estamos en la recta final de nuestras carreras y lo sabemos. Nuestra amistad se ha hecho más fuerte en estos últimos años a raíz de mi lesión y cómo me ayudó”, ha confesado.

Operación de espalda milagrosa

Por alguna razón ya no tengo ningún dolor y mi velocidad de swing es incluso mayor a la de antes”

La cara de felicidad de Woods lo decía todo. No juega el Masters desde 2015 y es un torneo muy especial para él, ya que le encumbró en la élite tras su aplastante victoria en 1997. “Ha sido muy muy difícil estos años no poder jugar. Vine a la cena de campeones el año pasado y me dolía la espalda sólo al sentarme. El año anterior, ver a Arnold (Palmer) en ese estado también fue duro. He visto todo lo que he podido el Masters por la televisión, amo este torneo, pero es más divertido jugarlo”, ha bromeado.

Durante los últimos años, Tiger ha batallado contra sus problemas de espalda sin demasiado éxito, hasta que un médico dio con la tecla y le realizó una operación que ha reactivado su carrera. “Estos años mi espalda estaba frita, lo intentaba todo para esquivar el dolor pero nada funcionó. Es la noche y el día comparado con lo bien que me siento ahora, me parece imposible que haya pasado menos de un año desde la operación”, ha destacado.

Mi amistad con Mickelson se ha hecho más fuerte estos últimos años a raíz de la lesión”

En esta misma línea, Woods no ha sabido razonar demasiado las causas de esta recuperación casi milagrosa. “La verdad es que es locos. Antes de la última operación (fusión) pensé que se había acabado. Que tendría una buena vida pero que nunca haría el swing como lo hacía antes. Pero, por alguna razón, ya no tengo ningún dolor y estoy haciendo el swing con velocidades incluso mayores que cuando era más joven. Nunca creía que lo lograría”, ha exclamado feliz.

Tiger ha pedido prudencia y ha querido rebajar la euforia que parecer rodearle tras sus últimos buenos resultados, incluido un segundo puesto en el Valspar Championship. “Creo que una de las grandes reapariciones de la historia del deporte no es la mía, sino la de un señor que ganó aquí, Mr. Hogan (Ben Hogan). Le atropelló un autobús y fue capaz de volver a caminar y ganar grandes”.

Cabe recordar que Woods ha quedado emparejado con Marc Leishman y Tommy Fleetwood en las dos primeras jornadas del Masters de Augusta, saliendo en el turno de mañana el jueves y en el de tarde el viernes, cuando acaparará la transmisión televisiva.

Tiger Woods, en Augusta Tiger Woods, en Augusta (Andrew Redington / AFP)

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