Para Andalucía el peor escenario postelectoral en Catalunya pasaba por una prórroga del bloqueo institucional como consecuencia de la crisis secesionista y que ha provocado el estancamiento de su economía. El equipo económico que trabaja para el Gobierno de Susana Díaz calcula que la crisis política de Catalunya puede frenar el crecimiento en Andalucía previsto para 2018 y hacerle perder entre 0,5 y un punto del PIB regional, en torno a mil millones de euros. Las elecciones del 21 de diciembre han dibujado un escenario poselectoral similar al que precipitó el conflicto catalán: los grupos independentistas han reeditado su mayoría absoluta y si mantienen su hoja de ruta, como ya han anunciado, es previsible que la tensión política con el Gobierno de España y el resto de territorios se prolongue.

Este panorama -junto a la posibilidad de una repetición electoral en mayo o junio de 2018- era el peor augurio del Gobierno andaluz. En ambos casos la Secretaría General de Economía de la Junta tenía previsto preparar un plan de contingencia, porque el impacto para la economía andaluza del bloqueo institucional en Catalunya sería “enorme”.

Andalucía exporta a Catalunya más de 3.700 millones de euros al año y mantiene un superávit comercial de casi 900 millones de euros (860 millones en datos de 2014). Además la región recibe a más de un millón de turistas catalanes cada año. Estas cifras han ido in crescendo en los últimos 25 años, pero empezaron a desacelerar hace unos meses, cuando el conflicto catalán se encontraba en plena ebullición. Los analistas del Gobierno andaluz están convencidos de que una prórroga de la incertidumbre política y económica en Catalunya tras las elecciones golpeará de lleno las expectativas de crecimiento de Andalucía. “La previsible reducción del crecimiento de la economía catalana puede repercutir en posibilidades de crecimiento y creación de empleo andaluces ya en 2018”, advierten estas fuentes.

La Junta ve difícil que Rajoy “pueda o quiera” desatascar dos de las medidas que más necesita y demanda Andalucía

Los resultados de las elecciones catalanas mantienen vivas las pretensiones soberanistas y además suponen un duro golpe al Gobierno de Mariano Rajoy y del Partido Popular. El presidente ha salido debilitado de unos comicios que convocó él mismo tras intervenir la autonomía política de Catalunya en aplicación del artículo 155 de la Constitución. Con esa situación de fragilidad, la Junta ve difícil que Rajoy “pueda o quiera” desatascar dos de las medidas que más necesita y demanda Andalucía: la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2018 -de la que esperan un acuerdo con los sindicatos que restituya la jornada laboral de 35 horas- y la negociación y diseño de un nuevo sistema de financiación autonómica.

El modelo actual ha caducado y su aplicación ha provocado una merma de más de 5.000 millones de euros en las arcas públicas, según la Consejería de Hacienda. La Junta denuncia que Andalucía está entre las regiones peor financiadas y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría subrayó esta misma tesis en una reciente visita a la región.

Susana Díaz cerró la última sesión de control al Gobierno anunciándole al líder de la oposición, el popular Juanma Moreno, que no piensa adelantar las elecciones andaluzas, previstas para marzo de 2019. “No voy a adelantar las elecciones, relájese”, le dijo, en respuesta a su pregunta. Los recién aprobados Presupuestos Autonómicos para 2018 ofrecen estabilidad política al Ejecutivo de Díaz prácticamente hasta final de legislatura, con muy poco margen para que sus socios de Ciudadanos puedan ya apretarles las tuercas exigiéndoles nuevas medidas. Otra cosa es el margen de inestabilidad e incertidumbre que puede inyectar la crisis catalana. Los últimos dos informes de la Secretaría General de Economía de la Junta analizan este problema y la preocupación que existe es real.

Catalunya es la comunidad autónoma que más aporta al PIB de España, en torno al 19%, y al tejido empresarial (18,6%). Después de Andalucía, es la región más poblada (un 16,2% de habitantes), aunque su renta per capita es muy superior a la media nacional (119,3%). La economía andaluza está ligada a la productividad catalana por tres fuertes lazos: el turismo, el comercio (a través de las exportaciones) y los flujos demográficos (en Catalunya viven más de un millón de andaluces).

Andalucía exporta a Catalunya materias por valor de 3.743,7 millones de euros

El último informe del Observatorio Económico de la Junta pone precisamente el acento en las turbulencias que pueden sufrir la exportaciones de productos andaluces a Catalunya si se alarga el conflicto político. Andalucía exporta a esta comunidad materias por valor de 3.743,7 millones de euros (según los últimos datos disponibles, de 2014). Es la segunda región, por detrás de Madrid, que más productos andaluces compra, la mayor parte procedente del campo. Esto supone el 6,8% de las exportaciones totales de mercancías de Andalucía al exterior y el 13,2% de las ventas realizadas al conjunto de las comunidades autónomas. En cuanto a las importaciones, Andalucía compra a Catalunya productos por valor de 2.883,7 millones de euros (es la tercera región en volumen de compra). El diferencial, por tanto, se traduce en un superávit comercial para Andalucía de 860 millones de euros, que representa el 0,6% del PIB andaluz.

En cuanto al turismo -el segundo motor de la economía andaluza, junto con el sector agroalimentario-, 2016 registró un récord de viajes de catalanes a Andalucía, más de un millón de viajes según la encuesta de turismo de residentes del Instituto Nacional de Estadística (INE). Andalucía es el tercer destino elegido por los catalanes para viajar, representan el 13,5% del total de visitas que realizan dentro de España. Catalunya es también el cuarto destino de los turistas andaluces por otras comunidades autónomas, con 436.595 viajes en 2016, el 9% del total.

El tercer factor que analizan los expertos económicos es el demográfico. El Padrón Municipal de Habitantes señala que Catalunya es el primer destino de los andaluces que emigran en busca de trabajo: 594.734 personas nacidas en Andalucía residen en aquella región, lo que supone el 41,9% del total de andaluces que viven en otras zonas del resto de España. El dato a la inversa también es significativo: Andalucía también es el primer destino de los catalanes residentes fuera de su comunidad: en total 107.551 personas nacidas en Catalunya, el 26,2% de los catalanes que residen en el resto de España.

Los analistas económicos de la Junta han hecho un balance bastante pesimista del impacto que puede tener la crisis catalana en la actividad andaluza. El Ejecutivo de Díaz dice que prefiere ser cauto en cuanto a sus previsiones económicas, porque son muchos los factores exógenos los que pueden echar por tierra las buenas perspectivas con las que se han dibujado los Presupuestos Autonómicos para 2018, que se sustentan en una previsión de crecimiento del 2,6% del PIB. Otros informes, como el que ha presentado BBVA Research en el último semestre, es mucho más optimista y calcula que el impacto de la crisis catalana en la economía andaluza apenas afectará a una décima del PIB regional.

Deja un comentario