¿Se aclara el futuro de Alemania? La Gran Coalición, a las puertas del Bundestag

El bloque formado por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel y la Unión Social Cristiana (CSU) de Horst Seehofer, y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), que preside Martin Schulz, han llegado este viernes a un acuerdo preliminar para formar un Gobierno conjunto en Berlín.

El paso ha sido anunciado después de las negociaciones mantenidas por las tres formaciones alemanas sobre materias como la política migratoria y financiera. Las conversaciones comenzaron la mañana de este jueves y se prolongaron casi 24 horas. La CDU, la CSU y el SPD fueron finalmente capaces de ponerse de acuerdo en limitar el número de inmigrantes anuales a 180.000-220.000 personas y en restringir la llegada de las familias de refugiados con estatus de protección limitado, entre otros aspectos, recoge Deutsche Welle.

De esta manera, Gran Coalición volvería a gobernar en Alemania, a pesar de que después de las últimas elecciones federales Martin Schulz asegurara que su partido no la reeditaría y se postularía como opositor al bloque de Merkel. Ahora la formación de Schulz necesita la aprobación de su congreso, que se reunirá el próximo 21 de enero en la ciudad de Bonn.

Una crisis desconocida en décadas tras las elecciones

En las elecciones federales alemanas del pasado septiembre, el vencedor fue el bloque de la CDU y la CSU —garantizando a Angela Merkel un cuarto mandato como canciller del país germano—, si bien ninguno de los partidos obtuvo el número de votos suficiente formar gobierno.

Tras oponerse inicialmente al bloque, el SPD abrió negociaciones con sus colegas del Partido Democrático Libre (FDP) y de la Alianza 90 / Los Verdes. Esas conversaciones duraron más de un mes, y los participantes finalmente fracasaron a la hora de formar una coalición conjunta por sus divergencias de opinión en cuestiones como la política migratoria, la protección medioambiental, la actitud ante la Unión Europea y la gestión presupuestaria, entre otras.

La duración de esas negociaciones y su fracaso significaron una crisis no experimentada por Alemania en décadas, subraya el presidente federal germano Frank-Walter Steinmeier. Al entender que la situación podría desembocar en nuevos comicios federales, Angela Merkel se dirigió a sus antiguos socios del SPD para negociar el regreso al Parlamento nacional (Bundestag) de la Gran Coalición.

La incertidumbre daña la reputación alemana

Después de que Alemania pasara más de tres meses sin gobierno, una reciente encuesta mostró que la mayoría de los ciudadanos preferirían que se volvieran a convocar elecciones. Los resultados del sondeo también señalaron que esta vez Merkel no debería estar en las papeletas.

La larga demora en la formación de un nuevo ejecutivo ha dañado la reputación de Alemania en la arena internacional, cree el presidente del Tribunal Constitucional Federal, Andreas Vosskuhle. A su juicio, “la gran confianza de nuestros socios internacionales en la capacidad de acción política de Alemania ha sufrido”  después de las elecciones. El presidente del Constitucional admite que el país europeo no está acostumbrado a que la formación de un Ejecutivo “se convierta en algo tan extremadamente difícil”.

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