La interlocución entre Pedro Sánchez y Mariano Rajoy, debido a la complejísima situación política de Catalunya, es más fluida que nunca. La comunicación es constante, por teléfono y en encuentros discretos en la Moncloa que no trascienden. Pero, paradójicamente, el líder del PSOE admite que “cada día es mayor la desconfianza” que siente ante la estrategia del presidente del Gobierno en Catalunya. Hasta el punto de que ya le acomete la duda sobre si realmente Rajoy tiene una estrategia al respecto.

La desconfianza de Sánchez va en aumento. Pero no es nueva. Según argumentan en la dirección del PSOE, la primera gran ocasión en que la actuación del Gobierno les dejó perplejos fue con motivo del referéndum independentista del pasado 1 de octubre del 2017. “Nos aseguraron mil veces que no habría urnas… y sí hubo urnas”, rememoran. Y luego llegaron las imágenes de las cargas policiales, que dieron la vuelta al mundo. “No nos gusta lo que estamos viendo y no nos gusta lo que el mundo está viendo”, declaró aquella funesta jornada el secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos.

La libertad en Alemania de Puigdemont se suma al 1-O: “Nos aseguraron que no habría urnas”

Atribuyó la responsabilidad de la situación, en primer lugar, a la actitud de Carles Puigdemont al frente de la Generalitat. Pero, en segundo lugar, al Ejecutivo central, “por su incapacidad para comprender y prever lo que está pasando en Catalunya”.

“El Gobierno de España parece superado por esta situación, y esto nos preocupa”, advirtió Ábalos aquel triste día.

El segundo gran hito en todo este proceso que aumenta la desconfianza de Sánchez en la gestión de Rajoy ante la situación de Catalunya, resaltan en la dirección del PSOE, fue la decisión del tribunal del land alemán de Schleswig-Holstein, el pasado 6 de abril, de dejar en libertad bajo fianza a Puigdemont, y rechazar el delito de rebelión atribuido por el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena. Todo ello, ironizan algunos dirigentes del PSOE, después del “brillante trabajo del CNI”, que determinó la detención de Puigdemont en Alemania, el pasado 25 de marzo, en su precipitado regreso de Finlandia y tras atravesar Dinamarca.

Los encarcelamientos “benefician al bloque independentista; ya ocurrió así el 21-D”

“Hoy es más difícil confiar en la estrategia del Gobierno”, admitió Sánchez, ya públicamente, tras evidenciar su total sorpresa por la decisión adoptada por el tribunal alemán. Quedó en evidencia, al tiempo, que Rajoy le había asegurado que se produciría una resolución del asunto muy diferente.

El líder del PSOE, por tanto, cuestiona abiertamente la gestión de esta crisis de Estado por parte de Rajoy, a quien acusa de “esconderse detrás de las togas” y no plantear, en cambio, ninguna solución política al conflicto. En la dirección de Ferraz tienen así asumido que los encarcelamientos preventivos de los líderes ­independentistas catalanes “benefician al bloque independentista”. “Ya ocurrió así en las elecciones del 21-D”, admiten, dando por hecho que dichos encarcelamientos dieron réditos electorales a las formaciones independentistas en las urnas.

Pero Sánchez, en atención al cargo que ostenta, no hará ningún pronunciamiento público que se pueda interpretar como un cuestionamiento de las decisiones del juez Llarena ni de cualquier otro órgano judicial o tribunal, incluido el de Schleswig-Holstein. Todo lo más, eso sí, admite en público que algunas decisiones judiciales le gustan más… y otras menos. Un paso más allá fue no obstante el pasado miércoles, sin abandonar la cautela en sus declaraciones, ante la pretensión de la Fiscalía de atribuir el delito de terrorismo ante determinadas actuaciones de los Comités de Defensa de la República (CDR). Sánchez, aquel día, recetó “mucha prudencia y mucho temple”, porque “no se puede quebrar el equilibrio difícil pero necesario entre el respeto a las libertades y a la seguridad en Catalunya”. Aunque sí insistió en “reprochar al Gobierno que se haya ocultado tras las togas y se haya escudado en la vía judicial”.

“Pedro está marcando su territorio ante Rajoy”, explican dirigentes socialistas sobre su desconfianza manifiesta ante la gestión del presidente del Gobierno en esta cuestión. “El principal problema –explican– es que Rajoy ha judicializado la política, pero los jueces tienen sus propios criterios. Rajoy ha preferido no hacer política y dejarlo todo en manos de los jueces”. Así lo dijo igualmente Ábalos el pasado viernes: “La actitud del Gobierno es que otros le hagan la faena”.

Ahora bien, tal y como también admite Sánchez en público, estas dudas sobre la gestión de Rajoy no ponen en riesgo el respaldo del PSOE a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. “La desconfianza hacia la estrategia del Gobierno, si es que hay alguna estrategia, no tiene nada que ver con el 155, que fue aprobado por el Senado y estará vigente hasta que haya un nuevo gobierno en Catalunya”, subrayan dirigentes socialistas. Y desvinculan también la aplicación de este artículo constitucional de la actuación de los jueces: “El 155 no ha mandado a nadie a la cárcel”. Algunos dirigentes del PSOE comparten, en este sentido, las tesis de Felipe González de que el 155 se tendría que haber activado mucho antes: “Si Rajoy hubiera aplicado antes el 155, ahora no habría nadie en la cárcel”. “Pero Rajoy no se atrevió –zanjan–, para no desgastarse”.

El problema ahora es que, aunque algunos dirigentes socialistas siguen confiando en que habrá un nuevo gobierno en Catalunya, “aunque sea en el último segundo”, y el 155 quedará automáticamente desactivado, otros dan la voz de alarma al advertir que la estrategia de Puigdemont sería forzar otra repetición de las elecciones. Y ante esta, en su opinión, lúgubre perspectiva, Ábalos también hizo el pasado viernes responsable a la actitud del Gobierno de “colaboración, aunque sea pasiva”, por haber abandonado “toda iniciativa política”.

Deja un comentario