El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha sorprendido este jueves con una carta remitida desde la cárcel de Neumünster en la que insta a volver a intentar la investidura de Jordi Sànchez, una investidura a la que el propio diputado de JxCat renunció después de que el juez Llarena le impidiera salir de la cárcel de Soto del Real con el fin de presentarse en el Parlament para participar en el debate. En su misiva, Puigdemont señala la necesidad de “aprovechar jurídica y políticamente” esta vía “en la defensa de nuestra causa a nivel político. Al mismo tiempo que se publicaba la carta de Puigdemont, Jordi Turull renunciaba a su candidatura y el propio Sànchez recogía el guante para aceptar de nuevo la propuesta del expresident para ser investido. Como consecuencia de todo ello, JxCat ha vuelto a proponer oficialmente a Jordi Sànchez como candidato a la presidencia de la Generalitat.

“Estamos ante una oportunidad sin precedentes”, alega, como consecuencia de la resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU en la que se reclama a España garantizar los derechos políticos del citado dirigente encarcelado. En este sentido, Puigdemont considera que esta resolución “no es menor” y recuerda que este organismo vela por que los estados firmantes, entre los que se encuentra España, puntualiza, cumplen obligatoriamente las resoluciones que dicta el Comité de Derechos Humanos.

Puigdemont reclama la necesidad de exigir al Estado que cumpla con las medidas de la ONU y preserva los derechos del diputado Sànchez como candidato a la presidencia de la Generalitat

En la carta, Puigdemont reclama la necesidad de exigir al Estado que cumpla con las medidas de la ONU y preserva los derechos del diputado Sànchez como candidato a la presidencia de la Generalitat. Porque “hacerlo es un acto de justicia que repara el daño causado por los poderes del Estado español” y le instaría a “comportarse como el resto de países de Europa y a respetar los derechos políticos de todos, incluidos los derechos políticos de las minorías que quisiera silenciar”.

En este punto, el expresident considera que “el Estado español no se comporta de manera democrática por propia voluntad”, pero gracias a esta resolución, “al menos” sería deseable que “responda a las instancias internacionales que tiene la obligación de obedecer, en virtud de los acuerdos firmados”.

Puigdemont viene a confirmar que la maniobra que propone es una nueva estrategia de presión al Estado y al juez Llarena: Permitiría “sumar a nuestra causa una nueva vulneración de los derechos civiles a nuestro pueblo”

Puigdemont viene a confirmar que la maniobra que propone es una nueva estrategia de presión al Estado y al juez Llarena. De esta forma, el expresident señala que “en el caso de que el Estado español opte por ignorar el derecho internacional y la petición del Comité de Derechos Humanos de la ONU, “demostrará una vez más que es capaz de cualquier cosa para alterar el normal funcionamiento de la democracia en Catalunya”. De hecho, admite que esta es una posibilidad “bien real” que en todo caso permitiría “sumar a nuestra causa una nueva vulneración de los derechos civiles a nuestro pueblo”.

La cuadratura del círculo sobre la investidura se completa con una carta del hasta ahora candidato a la investidura, Jordi Turull, encarcelado de nuevo en Estremera desde hace un par de semanas, en la que renuncia a su investidura. El objetivo no es otro que volver a situar a Sànchez en la investidura. Por su parte, Sànchez ha recogido el guante de Puigdemont y ha vuelto a aceptar su posible investidura.

Sànchez ha recogido el guante de Puigdemont y ha vuelto a aceptar su posible investidura

Sànchez remite una carta al grupo parlamentario de JxCat en la que dice estar “totalmente de acuerdo con esta estrategia” trazada por Puigdemont, así como con “las consecuencias que supone”. Confirma estar “al servicio de la estrategia colectiva” de manera que, “si esta es la voluntad del grupo, estaré con todas mis energías”. Tras agradecer el gesto de Turull al renunciar provisionalmente a ser investido, Sànchez comunica “oficialmente” su “plena disposición a afrontar el debate de investidura, si así lo considera oportuno la mayoría del grupo parlamentario”.

En su carta, Turull apunta que “de manera provisional y en función de cómo se desarrollen los hechos, retiro mi candidatura a la presidencia de la Generalitat”. El reo recuerda que “mi debate de investidura, como es sabido, quedó interrumpido en contra de la voluntad de la cámara y sólo se pudo celebrar la primera sesión”, de manera que “la segunda parte, por tanto, queda pendiente”. En todo caso, Turull se muestra convencido de que “la situación política y jurídica surgida de la decisión del Comité de Derechos Humanos de la ONU aconseja dejarla en suspenso y proceder a la investidura del diputado Jordi Sánchez”, algo que considera como “un acto de justicia”.

Turull recuerda que la segunda parte de su investidura “queda pendiente” pero considera “un acto de justicia” proceder a la investidura de Sànchez

En todo caso, aunque la investidura de Sànchez vuelva a estar sobre la mesa, en el fondo, todo está pendiente de Alemania. La entrega o no de Puigdemont, decisión que aún podría demorarse unos meses, lo condicionaría todo, pero el movimiento que acaba de hacer JxCat con Puigdemont a la cabeza, deja entrever que su posible entrega a España puede demorarse más allá de los dos meses que ya corren hasta las nuevas elecciones. Si finalmente es entregado antes, en JxCat tienen claro que se probaría su investidura como se probó en su momento con Sànchez, sobre todo después de contar con el que consideran aval del Comité de Derechos Humanos de la ONU. Si Puigdemont no es entregado o la decisión se demora más allá de los dos meses preceptivos, hay posibilidad real de que haya nuevas elecciones.

El portavoz de JxCat, Eduard Pujol, ha confirmado desde el Parlament que pese a proponer la investidura de Sànchez, la formación se mantiene invariable en la voluntad inicial de investir a Puigdemont “cuando sea posible, en esta legislatura”. Pujol ha argumentado que “queremos hacer república” a pesar de que la presión judicial del Estado ha obligado a alterar “recorridos y calendarios”.

JxCat mantiene invariable en la voluntad inicial de investir a Puigdemont “cuando sea posible, en esta legislatura”, si bien la presión judicial les obliga a alterar “recorridos y calendarios”

En este sentido, la formación de Puigdemont no renuncia a mantener el “objetivo vital que es mantener viva la candidatura del presidente” cesado, y “por eso no deja el acta de diputado”, ha confirmado Pujol, y por eso “la reformar la ley de la Presidència” planteada por JxCat sigue su curso. El portavoz independentista ha considerado que hay un camino por recorrer tras la resolución del comité de la ONU que ha tildado como “oportunidad excepcional”, pero ha dejado en manos de Roger Torrent el nuevo proceso de consultas con los grupos parlamentarios y el calendario para el pleno de investidura.

Por su parte, el vicepresidente del Parlament, Josep Costa, se encargaba de confirmar antes de conocerse la carta de Puigdemont, que JxCat tiene esta vía, la investidura de Sànchez, de nuevo entre las opciones posibles, si bien también admitía que la repetición electoral tampoco se puede descartar, aunque en este caso se ha encargado de dejar bien claro que la culpa de que todo acabe con una nueva cita con las urnas será del Gobierno y del Estado.

Desde ERC aseguran que la situación está “muy parado” a la espera de que JxCat aclare a qué candidato quieren proponer

Aunque desde ERC aseguran que la situación está “muy parado” a la espera de que JxCat aclare a qué candidato quieren proponer, de manera que desmienten que haya un nuevo acuerdo al respecto, en la formación de Puigdemont estudian planes a, b, c… Por un lado, insisten en que el presidente cesado no renunciará nunca a su investidura y a la posibilidad de optar de nuevo a “ese cargo que le pertenece democráticamente”. De hecho recuerdan que él querría ser investido y que cuenta con la mayoría parlamentaria suficiente para ser investido. Las posibilidades de éxito de esta opción pasarían por su entrega a España, la prisión preventiva y la investidura desde prisión, algo que ya fue vetado por el juez Llarena en el caso de Jordi Sànchez, pero que contó con el apoyo del Comité de Derechos Humanos de la ONU.

“Llarena ya conoce la resolución del Comité de la ONU”, ha recordado Costa, que también ha puntualizado que “el presidente no descartó nunca ser el presidente en la investidura”, sino que renunció a ella de forma provisional. Pero el dirigente parlamentario, también diputado de JxCat, ha querido dejar claro que la formación independentista no descarta “ninguna medida”, tampoco por tanto la de investir a Jordi Sànchez, como minutos después se ha confirmado. “No descartamos ninguna opción” si se trata de presionar a Llarena con la resolución de la ONU en la mano, ha venido a decir el diputado,

Josep Costa: “Llarena ya conoce la resolución del Comité de la ONU”

En JxCat consideran que la decisión sobre la entrega del presidente cesado debería llegar en breve, aunque también admiten que “en el peor de los casos se podría alargar meses”, pero se trataría de algo poco habitual y por tanto menos probable. La celeridad con que el juez alemán tome la decisión de entregar a Puigdemont condicionaría los planes de investidura, unos planes que en JxCat también aceptan que pueden ser desmoronados por el Estado, en cuyo caso no descartan las elecciones. “Haremos todo lo que sea posible para evitar unas segundas elecciones pero el boicot es muy grave”, ha comentado Costa.

De momento, el dirigente de JxCat ha confirmado que en el pleno del Parlament de este jueves, Puigdemont podrá votar después de que la Mesa aceptara la delegación del voto. En este sentido, ha explicado que en la reunión del órgano parlamentario, los letrados de la cámara expresaron “su punto de vista, sus dudas más que certezas”, pero ha recordado que en ese debate “nos dijeron que las medidas cautelares del TC sobre Puigdemont solo se refieren a su investidura” y no a la situación actual del expresident.

El vicepresidente del Parlament ha explicado brevemente su encuentro de ayer con Puigdemont en la cárcel de Neumünster, de la que ha explicado que “nos vimos en una sala digno para trabajar y abrazarnos. No hay vidrio como Estremera”.

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