Moscú sugirió este martes que la crisis en torno al envenenamiento del exespía ruso Serguéi Skripal en el Reino Unido fue creada por Occidente para justificar los crecientes gastos de la OTAN.

“Creo que todo fue ideado también porque próximamente (los países de la Alianza) tendrán que justificar ante la opinión pública dónde va el dinero, porque se trata de unos gastos colosales”, dijo a la prensa Alexandr Grushkó, viceministro de Exteriores ruso.

Según el funcionario, antiguo embajador de Rusia ante la OTAN, en la actualidad “el presupuesto militar de los miembros europeos de la Alianza asciende a 270.000 millones” de euros. “Y si llegan al 2 % (del PIB), esta cifra se elevará hasta 400.000 millones, lo que supera casi diez veces el presupuesto militar de Rusia”, indicó. Estos gastos serán objeto de muchas discusiones, aseguró el diplomático ruso, quien agregó que para justificarlos la OTAN necesita “un gran enemigo”.

El Kremlin considera que para justificar esos gastos la OTAN necesita “un gran enemigo”

Por otra parte, se mostró convencido de que la respuesta solidaria de la Unión Europea (UE) al ataque químico en el Reino Unido, del que Londres responsabiliza a Moscú, pone en “riesgo” la seguridad en todo el continente. “Es una gran provocación geopolítica y la solidaridad euroatlántica en estas condiciones se convierte en una amenaza directa para la seguridad europea”, subrayó.

Asimismo, denunció que las acusaciones de Londres contra Moscú y la respuesta conjunta de otros países de la UE llevan a la “degradación de las relaciones internacionales” y “echan más leña al fuego de la campaña rusófoba” en Occidente.

La semana pasada, Rusia anunció la expulsión de casi un centenar de diplomáticos de los países, en su mayoría de la Unión Europea, que se solidarizaron con el Reino Unido por el caso Skripal y que a comienzos de semana declararon persona non grata a un número elevado de diplomáticos rusos.

El Kremlin sostiene que no hace más que responder a acciones inamistosas y que está dispuesto al diálogo y a la cooperación con todos los países.

Serguéi Skripal, de 66 años y su hija Yulia, de 33, fueron envenenados el pasado 4 de marzo en Salisbury (Inglaterra) tras su exposición a una sustancia química que, según Londres, fue fabricada en Rusia y es “Novichok”.

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