Las autoridades rusas anunciaron este lunes la liberación de las ballenas y orcas retenidas en la considerada mayor cárcel de cetáceos del mundo en el mar de Ojotsk, en el océano Pacífico, gracias a la mediación de científicos rusos y extranjeros, como el francés Jean-Michel Cousteau.

“Liberaremos a todos los animales en su medio natural. Los científicos del equipo Cousteau y expertos rusos determinarán cuándo y qué especies poner en libertad”, dijo Oleg Kozhemiako, gobernador de la región de Primorie (Lejano Oriente ruso), a la prensa local.

Adelantó que la operación arrancará en mayo-junio y destacó: “Trasladar a los animales a su hábitat natural es un gran gasto, pero, aun así, lo haremos”.

Además, aseguró que en la bahía donde se encuentran los animales desde mediados del pasado año se crearán condiciones lo más parecidas posibles a su hábitat natural y también se abrirá un centro de rehabilitación para tratar a los cetáceos del mar del Japón.

Cousteau informó de la creación de un fondo internacional que se hará cargo de todos los gastos relacionados con la rehabilitación de los animales.

Expresó su confianza en que el acuerdo de cooperación internacional suscrito por su equipo y los científicos del instituto de oceanografía local ayude a solucionar el problema de la “cárcel de ballenas”.

“Los ojos de todo el mundo nos están mirando. Están a la espera de cómo vamos a solucionar esta situación”, apuntó y reconoció que mantuvo durante varios días consultas con la autoridades locales.

Los especialistas que acompañan a Cousteau confirmaron que en la “cárcel de ballenas” se intentó adiestrar a los cetáceos para su posterior venta a acuarios, pero que los cuidadores no les enseñaron nada más que a comer de la mano del ser humano y no llegaron a someterlos a “entrenamiento circense”.

En su momento, la organización ecologista Greenpeace publicó imágenes de orcas y belugas con sarpullidos, furúnculos, llagas y manchas, que los especialistas atribuyen a infecciones víricas, bacterianas y micóticas.

Los expertos que han examinado a los cetáceos advirtieron que, debido al estrés provocado por la captura, el proceso de adaptación y las condiciones de la cárcel acuática, el sistema inmunológico de las ballenas se ha visto enormemente debilitado en los últimos meses, por lo que su vida corre peligro.

Después de casi medio año de denuncias, inacción oficial y la muerte de varios cetáceos, el presidente ruso, Vladímir Putin, ordenó al Gobierno que encontrara una salida a la situación en el Centro de Adaptación de Mamíferos Marinos situada en una bahía cerca del puerto de Najodka, bañado por el Pacífico.

Los grupos conservacionistas llevan meses alertando sobre el precario estado de las 87 belugas, 11 orcas y 5 crías de morsa, después de que se frenara su venta a acuarios y delfinarios chinos a cambio de varios millones de dólares.


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