Ante las peticiones de “realismo” por parte de Marta Rovira y Oriol Junqueras ayer, este último incluso pidiendo huir de “soluciones mágicas” -en alusión a la posibilidad de tener una investidura telemática de Puigdemont-, Josep Rull , dirigente del PDeCAT, ha replicado que “lo más realista es permitir que aquello que ha votado la gente se pueda concretar”. Y a su juicio, la gente ha votado “para poder investir a un presidente independentista, en este caso Carles Puigdemont”.

“Eso es lo más realista”, señala el el exconseller de Territori y Sostenibilitat. “Investir a Carles Puigdemont es democrático, legal y reglamentario”, añade el diputado electo del PDeCAT y que concurrió al 21-D en la lista de Junts per Catalunya. Así se ha pronunciado en declaraciones a los periodista en la tradicional cabalgata de los Tres Tombs en honor a San Antonio Abad, en el barrio barcelonés de Sant Andreu, donde también había representantes de la otra fuerza mayoritaria del soberanismo, Esquerra Republicana.

Precisamente el líder municipal de ERC, Alfred Bosch, ha reconocido en ese sentido que la voluntad de su partido y la primera opción es investir al president cesado, ahora en Bruselas. Pero también ha afirmado que si no puede ser Puigdemont “no tiene que sufrir nadie porque habrá un president de la Generalitat que defenderá la república catalana”. “Que nadie se piense que nos rendiremos”, ha añadido.

Rull ha apuntado, con todo, que la normalidad democrática pasa por que aquello que ha decidido la gente se pueda concretar en el Parlament. “Es inaudito que alguien pretenda ganar en los tribunales y a través de la cárcel aquello que es incapaz de ganar a través de las urnas. Si aceptamos esto estaremos hipotecando severamente el autogobierno de Catalunya pero también la democracia en Catalunya, en España y en Europa”, se ha quejado. También ha tenido palabras de crítica hacia el sistema judicial español calificando de inaudito que haya cuatro personas encarceladas en prisión preventiva por la causa del 1-O.

ERC pidió “realismo” y un “Govern de espectro amplio” que huya de “soluciones mágicas”, mientras que los constitucionalistas ya han advertido que recurrirán si hay investidura telemática

Este sábado, a pocos días de que arranque la XII legislatura, hubo cónclaves en los en casi todos los principales partidos catalanes. En su Consell Nacional, ERC llamó a explorar las fronteras del independentismo y a ser realistas, mientras que Junqueras, en un artículo de opinión publicado en el diario Ara, fijaba su hoja de ruta para recuperar las instituciones catalanas, ahora en manos del PP a través del artículo 155. Desde su celda de Estremera solicitaba así un Govern de “amplio espectro” o al menos apoyado en una gran mayoría parlamentaria y pedía transversalidad porque el independentismo no había ganado el voto popular, lo que, dentro del reparto actual de fuerzas en el Parlament, ha entendido se entendido como una clara alusión a los comuns, a los que ya había cortejado en ese mismo formato -un artículo en prensa- después del 1-O cuando Albano Dante Fachin aún era secretario general de Podem.

Junqueras también afirmó que no constituir el Parlament y un Govern estable era perpetuar el 155 y pidió “pasos sólidos y seguros”, en alusión a la opción de una investidura telemática de Puigdemont que tanto la oposición como el Gobierno rechazan y que ya han avisado que recurrirán.

El expresident de la Generalitat, por su parte, pedía también ayer a sus correligionarios no responder ante las amenazas de recurso del bloque constitucionalista sobre su posible investidura telemática. “Dejadlos hacer, no perdáis el tiempo y las energías en contestarles. El club del 155 busca cómo digerir su derrota y afrontar que la mayoría ha votado aquello que no les gusta”, según afirmaba en un tuit que acompañaba con enlaces a informaciones que recogen la negativa de representantes del Gobierno, PSOE, Ciudadanos y PSC a su investidura a distancia.

Los comuns, por su parte, rechazaron una investidura a distancia del líder de Junts per Catalunya. La CUP, que había valorado explorar otras vías si la investidura de Puigdemont no era factible, pidió entrar en la Mesa.

Aun con todo, Ciutadans ya ha advertido de un “cambio de cromos” en Sant Jaume entre soberanistas y comuns, en palabras de Carina Mejías desde el festejo de Sant Andreu. La líder municipal de la formación naranja cree que el apoyo de los soberanistas a los presupuestos municipales de Ada Colau sería a cambio del apoyo parlamentario del grupo de Xavier Domènech. Y aunque desde la confluencia de izquierdas han rechazado investir a Puigdemont y han tomado distancia en todo momento, el partido de Arrimadas ha hecho campaña para culpar a los comuns de no poder liderar la Mesa del Parlament, aunque la aritmética no les favorezca y las posibilidades reales de que Jose María Espejo-Saavedra fueran escasas.

El PDeCAT, por su parte, arropó por Skype al president cesado en su Consell Nacional e ironizó sobre la actual dirección del Govern de la Generalitat con el 155. “Ahora estamos gobernados desde Madrid”, apuntó en declaraciones a RAC1 Neus Munté, que toma el relevo de Artur Mas al frente de la antigua Convergència tras su dimisión sorpresa -su segundo paso a un lado- del cargo representativo este martes pasado.

Más, en su última alocución en la reunión del partido que él mismo refundó, dejó en todo caso un mensaje en consonancia con lo expresado por ERC. “Os daré un consejo, si os sirve, los éxitos electorales vienen cuando hay ideología pero no un exceso de ideología. Si no la hay es un fraude, pero si hay exceso se acaba confundiendo la realidad con la hiperideología. Si no sabes leer la realidad, no puedes tener éxitos electorales”, subrayó.

La legislatura echa andar este miércoles y Ernest Maragall suena con fuerza para ocupar la presidencia de la Mesa tras la renuncia de Forcadell

La cuestión de la investidura de Puigdemont, que dio un cierto sorpasso el pasado 21-D respecto a los primeros sondeos al ser el candidato más votado dentro del espectro soberanista, ha tensado al propio PDeCAT y también la relación con el partido que lidera quien fuera su vicepresident, Oriol Junqueras. Esta misma semana se hablaba de un acuerdo para la constitución de la Mesa del Parlament y la investidura tras la reunión en Bruselas entre el propio Puigdemont y al secretaria general de ERC, Marta Rovira, que luego fue desmentido. E incluso se habló, por boca del exconseller Andreu Mas-Colell, de un Govern técnico.

El Parlament se reinicia el próximo miércoles con la constitución de la Mesa, que, por ahora, parece que recaerá en manos de los soberanistas. Tras la renuncia de Forcadell ha sonado con fuerza para presidir la cámara el nombre de Ernest Maragall, que también le tocará presidir la Mesa de Edad al ser el diputado electo más mayor de esta legislatura que arranca, de nuevo, tensa.

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