Albert Rivera ha reunido este martes a su Ejecutiva y sobre la mesa ha estado, como no podía ser de otra manera, le negociación del pacto andaluz con el que se pretende desalojar al PSOE de la Junta de Andalucía y colocar en su lugar a un gobierno formado por el PP y Ciudadanos y presidido por Juanma Moreno Bonilla. La cuestión es que hay un tercer invitado indispensable para que el convite salga como se ha planeado, pero cuyo contacto quiere evitar a toda costa el partido naranja. Es la extrema derecha de Vox y Rivera ha reiterado que seguirá evitándola… por ahora. Después, ya se verá.

“No habrá ningún contacto, ni reunión ni conversación alguna con la formación de (Santiago) Abascal, aunque Ciudadanos sí está abierto a hablar de iniciativas y propuestas legislativas una vez que arranque la legislatura, como con cualquier otra formación política”, ha dicho Rivera en la rueda de prensa posterior a la Ejecutiva. “En lo que estemos de acuerdo habrá capacidad de negociación con los partidos que han escogido los andaluces”, ha recalcado. Es decir, lo que no va a haber es foto con Vox al estilo de las que se han hecho los secretarios generales del PP y de la formación ultra, Teodoro García Egea y Javier Ortega Smith, en los encuentros que han mantenido.

Otra cosa que tiene clara Rivera que la negociación de los populares con Vox no va a alterar el acuerdo programático suscrito con su partido. “Nuestra tesis ha triunfado. No se va a tocar ni una coma del acuerdo entre Ciudadanos y el Partido Popular”, ha dicho y ha añadido: “Cada uno negocia como puede y como quiere. Nosotros tenemos un acuerdo de 90 medidas que no se van a tocar. Son los demás los que tendrán que explicar por qué no quieren que nos pongamos en marcha”. Lo que no descarta Rivera es que una vez superado el debate de investidura que hará presidente de la Junta a Moreno Bonilla previsto para el próximo 16 de enero y cuando haya echado a andar el nuevo gobierno sí habrá capacidad de entendimiento con todos los partidos que han escogido los andaluces, incluido Vox.

El líder de Cs ha tenido que sortear la insistencia de los periodistas que le han preguntado reiteradamente por sus esfuerzos para enmascarar una relación con la extrema derecha que le afean desde su propio partido y desde las filas liberales europeas. Pero, como sin los 12 escaños de Vox es imposible poner en marcha el acuerdo programático PP-Cs, Rivera se ha aferrado al que ha sido el mensaje central de los naranjas desde la noche electoral del 2-D: “En Andalucía habrá cambio”. Por eso, ha intentado zanjar todas las especulaciones de esta manera: “Aquí no hablamos de fotos, hablamos de gobierno del cambio y de la victoria electoral”.

Para el líder de Ciudadanos, más allá “de la burbuja política y mediática” lo único que está claro es lo que sentenciaron las urnas, que hay una mayoría alternativa para que el PSOE “haga las maletas y se vaya a la oposición”. Además, en un claro intento de rebatir a quienes le critican por no querer bajar al barro de la negociación, ha reivindicado a Ciudadanos como el “verdadero artífice del cambio” en Andalucía. El suyo es, ha dicho, “el partido que más crece y que está imparable” frente al “batacazo del PP”. Por eso, a su juicio hay que “priorizar las políticas de cambio” en lugar de las siglas. Incluso, ha apelado a la responsabilidad de las demás formaciones con representación parlamentaria recordando la que tuvo Ciudadanos cuando rompió el bloqueo tras las elecciones andaluzas de 2015 comprometiéndose a apoyar al Gobierno de Susana Díaz.

Rivera ha asegurado que aún no se ha cerrado el reparto de consejerías pese a todo lo que ya se ha filtrado a través de los medios. Ciudadanos quiere el control de Economía, Empleo, Educación, Regeneración y “la bajada de impuestos” en el Gobierno andaluz. Según su líder, quiere sobre todo liderar la regeneración democrática” en Andalucía, acabando con los “chiringuitos políticos”, y establecer un nuevo modelo educativo, así como acometer las reformas para “apoyar a los emprendedores, la innovación y a las empresas”.


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