Hacienda te va a crujir si tienes dos pagadores. Advertencias agoreras como esta las han escuchado casi todos aquellos que han cambiado de trabajo a mitad de año, los profesionales que se plantean hacer alguna colaboración extra e incluso aquellos que involuntariamente se han quedado en paro.

Pero que no cunda el pánico. Hay que tener claro que no se paga más al Fisco por tener más de un pagador. El Impuesto de la Renta es un gravamen progresivo que se paga en función de los ingresos totales que tiene el contribuyente, con indiferencia de si los ha obtenido de una o de varias empresas.

Confusión generalizada

¿Por qué entonces la confusión generalizada? Lo que suele ocurrir es que mientras se recibe una única nómina, el empresario que abona el sueldo tienen controlada la cuantía total que el contribuyente recibirá como ingresos a lo largo del año y, por lo tanto, puede y suele las retenciones a esa cantidad. Eso unido a posibles deducciones que se añaden posteriormente suele derivar en que la declaración sea negativa, es decir que salga a devolver y el contribuyente reciba el dinero pagado de más al Fisco. Esto nos gusta mucho a todos, a pesar de que financieramente hablando signifique le hemos prestado dinero gratis al estado durante bastantes meses.

En cambio, cuando hay más de un pagador, cada uno de ellos aplica las retenciones en función de la cuantía abonada. Incluso, en muchos casos, el segundo pagador puede decidir aplicar una retención mínima. Este último caso es habitual entre quienes cobran el desempleo durante algunos meses del año fiscal. Las prestaciones de desempleo se consideran procedentes de un segundo pagador, el Estado en este caso, que por norma aplica retenciones mínimas.

El problema: retenciones no ajustadas

Es resultado a la hora de hacer la declaración es que al contribuyente no le han practicado las retenciones ajustadas a la cuantía total de su remuneración en especie y tiene que pagar lo que no pagó mes a mes. No más, sino lo mismo que si lo hubiera cobrado todo junto.

Hasta aquí podría parecer que da igual tener uno varios pagadores, pero no es así. La gran diferencia radica en que con dos pagadores desciende bruscamente el límite para hacer la declaración obligatoriamente.

Billetes de euro Billetes de euro (Getty Images)

Si con un pagador el contribuyente tiene que acumular un mínimo de 22.000 euros en rentas del trabajo, cuando hay más de un pagador ese límite baja a los 12.000 euros si la suma de lo abonado por el segundo pagador o sucesivos es superior a 1.500 euros. Es decir, que un contribuyente con un salario anual de 18.000 euros no estaría obligado a presentar la Renta, mientras que otro que tenga ingresos de 11.000 de un pagador y 1.700 de otro, es decir, de 12.700 sí estaría obligado.

Los expertos recomiendan que el contribuyente reclame al segundo pagador el ajuste de las retenciones. Eso suele ser posible si hay un cambio de trabajo de una compañía a otra, pero no tanto cuando el segundo pagador es un trabajo esporádico o complementario.

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