Un centenar de vecinos de la Cerdanya y personas de ámbitos diversos, como el económico, deportivo o cultural, vinculadas a la comarca advierten en un manifiesto que la nueva versión del proyecto de ampliación del aeródromo que prepara la Generalitat mantiene la ampliación de la pista, la creación de un centro de alto rendimiento de pilotos y la construcción de nuevos hangares. Además, muestran su total desacuerdo por el riesgo medioambiental que implicaría, ya que, según un estudio, “el impacto acústico actual de la infraestructura está al límite legal para áreas rurales habitadas”, y alertan de que abre la puerta “al desarrollo urbanístico del entorno del aeródromo”.

La Generalitat, por contra, argumenta que el plan director urbanístico del aeródromo de la Cerdanya (Pduac), que en el 2016 se dejó sobre la mesa para analizar el tema en profundidad, “aún está en fase de tra­bajo” y “no saldrá adelante hasta que esté consensuado por todas las partes: Generalitat, los ayuntamientos de Das y Fontanals y el Consell Co­marcal”.

El director general de Or­denació del Territori i Urbanisme, Agustí Serra, insiste en que “la pista queda exactamente igual a la exis­tente y no se alarga ni un centímetro más”.También advierte que la Generalitat ha ido colocando medidores de sonido que han dado un resultado “por debajo de lo establecido” y resalta que el plan está sometido a un “trámite ambiental riguroso”.

Temor a la llegada de naves de gran envergadura

Para los vecinos “no existe ningún riesgo económico que pueda justificar una agresión ambiental y urbanística como la que se pretende” en un paraje que consideran “único en Europa” y un “tesoro natural”. A pesar de que el plan especifica que “no se prevé un aumento de la capacidad operativa”, el manifiesto expone que oculta “convenientemente escondidas” futuras etapas que “están por definir” y temen que incremente los vínculos económicos y turísticos con Andorra, más que la Cerdanya.

Por su parte, el abogado y portavoz de los firmantes del manifiesto, Xavier Junquera, recuerda que “esta infraestructura ya es de por sí incompatible con el entorno natural de la comarca”. “Así lo reconoce el propio plan director del año 2006 –que acabó su vigencia en el 2015–, que dice claramente que su crecimiento y desarrollo causará impactos en el medio natural”. Por eso, Junquera insiste que “no queremos nada que implique crecimiento de la actividad”. Precisamente, uno de los temores de los vecinos es que propiciase un aumento significativo de las operaciones aeronáuticas para naves de gran envergadura y se transformase en un aeropuerto comarcal de aviación.

El próximo 5 de mayo podría haber consenso en una reunión entre las partes así que el plan podría pasar a su aprobación inicial. Pero, antes de ello, tendrá lugar un acto público, cuya fecha falta concretar, para explicar el contenido del documento a los vecinos. “La gente tenía miedo porque era una obra muy grande, pero antes de nada se explicará a la gente”, subraya el alcalde de Das, Enric Laguarda. En la actualidad, el aeródromo acoge vuelos deportivos, avionetas, globos aerostáticos y helicópteros.

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