“A todo el mundo le interesa aprobar estos Presupuestos”. Esta ha sido una de las advertencias que el ministro de Hacienda y Función Pública, Cristóbal Montoro, ha lanzado este martes por la mañana durante la detallada explicación de los Presupuestos Generales del Estado que ha realizado en el Congresos de los Diputados.

Muchos han querido ver en esta afirmación un mensaje velado para el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Y es que frente a la posición política de la formación liderada por Íñigo Urkullu, que mantiene su negativa a apoyar los presupuestos mientras siga en vigor el artículo 155, está la lluvia de millones que las cuentas públicas tienen destinada a Euskadi, y que no llegaría en 2018 si los Presupuestos no consiguen superar la aprobación parlamentaria.

Mejoras más allá del cupo

La mejora del cupo y las inversiones destinadas a la Y vasca (el tramo de alta velocidad que discurre por Euskadi) ya estaban negociadas antes de verano cuando el PNV se comprometió a apoyar los presupuestos. En base aquellas negociaciones el cupo quedó actualizado a los 1.237 millones que refleja este proyecto de presupuestos.

El conflicto político en Catalunya y la aprobación del 155 rompía el trato que ahora el Gobierno quiere revertir incrementando los beneficios económicos destinados a Euskadi. En las líneas generales de los Presupuestos presentados este martes se identifica un incremento de 120 millones de euros hasta los 509 millones en la partida destinada a inversiones en el País Vasco.

Solo Cospedal consigue más rentabilidad de los Presupuestos

Además, la partida de transferencias corrientes recoge un incremento del 126,2% “compensaciones al País Vasco” de 337 millones de euros, esto son 188 millones más que los 149 millones presupuestados en 2017.

Esto implica un mínimo de 308 millones de incremento que irían destinados a los ciudadanos vascos, y que quedarían en suspenso si el Gobierno no consigue sacar adelante las cuentas presentadas.

Solo Castilla-La Mancha supera al País Vasco en crecimiento de las partidas de infraestructuras. Las artes negociadoras de Emiliano García-Page colocan a la comunidad autónoma que preside como la más beneficiada en el reparto de inversiones con un 37,8% de incremento de la partida por encima de lo presupuestado en 2017 y también al ministerio de Defensa, cuya cartera también ostenta, como el ministerio que mayor incremento presupuestario consigue, un 6,9%, hasta los 8.418 millones de euros.

La inversión en Catalunya, sin apenas cambios

Por su parte, el Estado destinará a Catalunya en 2018 una inversión total similar a la del año anterior. Los presupuestos contemplan que Catalunya obtenga una dotación del 13,3% del total que se puede regionalizar, prácticamente la misma que se consignó para la comunidad en el 2017.

En términos absolutos, la inversión que recibirá Catalunya se eleva a 1.349,59 millones de euros, un 17,4% más que en el 2017. Ese crecimiento está en línea con el que se registra en el conjunto de la inversión que se puede regionalizar por comunidades autónomas: el incremento es de un 17.8%, hasta los 10.128.49 millones.

Este es otro de los impactos económicos derivados de la excepcionalidad que implica que Catalunya esté regida por artículo 155. Como advertían fuentes del Partido Popular hace unas semanas. La falta de un interlocutor de referencia más allá de la vicepresidenta, Soraya Saéz de Santamaría, ha impedido que nadie negocie incrementos presupuestarios especiales para Catalunya como sí se constata que han tenido otras Comunidades Autónomas.

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