“¿Quiere ganar una barbaridad de dinero en poco tiempo?” A estas alturas de siglo esta invitación debería hacer saltar las alarmas de cualquier inversor con ganas de rentabilizar sus ahorros. Pero parece que seguimos sin aprendernos las lecciones de la crisis.

Esta semana la Policía desarticuló un chiringuito financiero y detuvo a un centenar de personas que habrían estafado más de 2,5 millones de euros . La operación ha saltado a los medios de comunicación por lo aparatoso de la intervención judicial –una versión castiza de las imágenes a las que nos tiene acostumbrados Hollywood– y sobre todo por el volumen de detenidos.

La CNMV llama a la precaución máxima a la hora de invertir La CNMV llama a la precaución máxima a la hora de invertir (Thomas Trutschel/Getty)

Pero la existencia de chiringuitos financieros que operan en España sin licencia es una práctica excesivamente habitual. No hay semana que Comisión Nacional del Mercado de Valores no publique una advertencia sobre este tipo de negocios que operan sin ninguna licencia y cuyo único objetivo es captar incautos para sacarles todo su dinero.

Un timo de la estampita en versión financiera que pese a todas las advertencias no para de repetirse. La propia CNMV publicó hace unos años un decálogo de cómo evitar caer en las redes de este tipo de negocios fraudulentos.

Desconfiar de los grandes beneficios

El guión siempre comienza igual: prometiendo abultados beneficios. Como hemos comentado y como bien recuerda el refranero español “Nadie da duros a cinco pesetas”. Cualquier oferta de ganar mucho dinero fácilmente debería, cuanto menos poner en guardia al que la recibe.

No fiarse de nadie

En la mayoría de los casos, los chiringuitos financieros tienen nombres desconocidos. Nadie debería entregar su dinero para inversión sin, al menos, cotejar primero que la compañía en cuestión cumple con los requisitos para realizar esa intermediación. Hacerlo es tan fácil como consultar el listado de entidades autorizadas que hay en la web de CNMV.

Desconfíe de quien no le quiera dar las promesas por escrito

Ocurre en el sector financiero, en el de telecomunicaciones, en las eléctricas… en casi todos. La negativa a enviar las ofertas de descuentos o ganancias espectaculares a través de un contrato escrito debería ser motivo suficiente para no contratar lo que nos están presentando. ¿Si es tan bonito y tan lucrativo, cuál es el problema para ponerlo por escrito?

Si le persiguen, salga corriendo

Un buen negocio le puede llegar a cualquier en un momento determinado. Aceptarlo o no depende de las comprobaciones pertinentes. Pero ¿cuántas veces un buen negocio se repite? En cambio, una práctica habitual de los chiringuitos financieros y de cualquier timo en general es la insistencia.

Según la CNMV hay señales de alarma claras como: llamadas o correos electrónicos de desconocidos que llegan inesperadamente. Urgencia para no perder el “chollo”. Conversaciones en las que el interlocutor trata de crear una familiaridad, que realmente no existe porque es un desconocido.

Si te regalan algo de primeras, indaga

Otras de las prácticas habituales de estos chiringuitos son las bonificaciones de entradas. Sí, igual que los bingos online, te regalo 10 y luego ya inviertes tu. No es nada habitual que un profesional serio de las finanzas utilice estas técnicas así que si se lo proponen, escudriñe cuanta más información pueda para identificar con quién está a punto de hacer negocios.

Si hay que invitar a un amigo, mejor váyase de copas

Esto es un super negocio y si traes a tus amigos lo será más. Esta es la versión más clásica de un timo. Se llama esquema Ponzi en “horno” a un famoso timador italiano Carlos Ponzi que ya en 1920 ideó eso de pagar intereses de unos inversores con el dinero de los nuevos clientes que ellos captan. Este fue el modelo que también aplicó el famoso Madoff en plena crisis financiera en Estados Unidos, que fue detenido por el FBI en 2008 y que ha cumple una condena de prisión de 100 años.

Si no lo entiende no lo suscriba

Este consejo se ha repetido hasta la saciedad en los últimos años. Sirve para chiringuitos financieros y para cualquier otro producto financiero, incluso si se lo ofrece un banco. Pasó con las preferentes, con los bonos convertibles. Hay productos financieros muy complejos que pueden ofrecer rentabilidades muy altas, pero solo si se gestionan adecuadamente. No todo el mundo sabe hacerlo, ni tiene el perfil para suscribirlos. No se deje llevar por la avaricia. Lo que no se entiende, es por algo. Déjelo aparcado.

Atento a las comisiones

Es habitual que las comisiones de los chiringuitos financieros sean muy altas. Para saber si le están timando o no, una de las prácticas que no debería dejar de hacer es cotejar esas comisiones con las que cobran otras entidades por servicios similares. Le dirán que nadie cobra tanto porque nadie le da tanta rentabilidad. Si la diferencia es muy grande en comisiones, tiene otro motivo más para desconfiar.

¿Cómo y cuándo se recupera el dinero?

Esta cuestión debería quedar totalmente definida antes de estampar la firma en cualquier contrato financiero. Si no es así, hay que desconfiar. Y si realizada la operación no lo puede recuperar no deje pasar ni un momento más. “No realice más aportaciones”, en ningún caso advierte la CNMV y de el paso más importante.

El lugar para hacerlo es la CNMV, pero si el trámite le resulta complicado puede acudir a la policía o al Juzgado correspondiente

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