En la historia de twitter, ese batiburrillo internáutico en el que cabe de todo sin pasarse de los 280 caracteres, a veces uno se encuentra con historias como la de Javier Castaño, el famoso limpiabotas de Málaga que a principios de 2015 apareció en los medios por su desinteresada donación de nombres de usuario a ciudades y países como @Madrid @Canada @Roma @Japan o @RiodeJaneiro.

Castaño, que en la popular red de microblogging utiliza @xabel como nombre de usuario, se dedicó a registrar los topónimos de grandes ciudades y naciones en Twitter poco después del nacimiento de esta, para posteriormente donarlos a los autoridades de las mismas.

Javier Castaño donó diferentes nombre de usuario en Twitter de manera desinteresada. Javier Castaño donó diferentes nombre de usuario en Twitter de manera desinteresada. (Chandan Khanna / AFP)

La gesta del limpiabotas de Málaga no es lo común en las tierras de Twitter. Así como la buena voluntad de Castaño llegó a las cabeceras de los medios internacionales, también lo hizo la historia del español Israel Meléndez, quien vendió el nombre de usuario @israel al país que preside Benjamin Netanyahu por 3.000 dólares estadounidenses en 2010.

Otras informaciones sugieren que la cifra recibida por Meléndez fue muy superior, pero la versión oficial, la ofrecida por el Ministerio de Exteriores de Israel, afirma que la venta se cerró con los 3.000 $ citados. Todo ello bajo el auspicio de la compañía de Jack Dorsey.

Israel compró el nombre de usuario @Israel por 3.000 $ a un particular.

El uso que diferentes gobiernos están haciendo de las donaciones altruistas de Castaño y la venta de Meléndez vienen a demostrar la importancia que ministerios de exteriores, ayuntamientos y otros estamentos públicos adhieren al uso de redes sociales como Twitter. Los más de 618.000 seguidores de @Madrid, 567.000 de @Canada y los 119.000 de @Japan muestran el interés de la población por este tipo de cuentas. Sin embargo las autoridades de muchos países y ciudades del mundo parecen no estar muy interesadas por adquirir sus nombres en las redes sociales o no han podido hacerse con ellos por diferentes razones.

En España pocas urbes parecen haber tenido la suerte de la capital; la mayoría de topónimos nacionales pertenecen a otros usuarios o entidades. Así sucede con @Valencia (utilizan @AjuntamentVLC en su lugar) o @cuenca (@aytocuenca en Twitter) entre otros muchos casos.

En España pocas urbes pueden presumir de utilizar su nombre como usuario en Twitter. En España pocas urbes pueden presumir de utilizar su nombre como usuario en Twitter. (DKart / Getty Images)

Si salimos de España podemos encontrar una gran cantidad de nombres de países y urbes -en inglés- que pertenecen a particulares en las redes sociales. Así sucede por ejemplo con @Taiwan, @Vietnam, @Namibia, @Kenya y @Laos, entre otros.

Asia y África cuentan con muchos de estos casos. Llama la atención que ocurra en el primer continente citado, ya que la popular red de microblogging ha crecido de manera exponencial durante los últimos años en esta región del mundo. En este sentido España se puso las pilas a tiempo. Desde 2008 Turespaña gestiona la cuenta @Spain, que funciona bajo el mismo nombre en Instagram y YouTube.

Twitter parece haberse convertido en la plataforma predilecta de diferentes gobiernos y otros entes públicos para transmitir información y conectar con la población.

Twitter parece haberse convertido en la plataforma predilecta de diferentes gobiernos y otros entes públicos para transmitir información y conectar con la población. Sin embargo, el nuevo caballo de batalla se encuentra en Instagram. Muchos estados y ciudades han registrado sus respectivos nombres en este espacio que pone especial énfasis en las imágenes, como por ejemplo @Madrid, pero tal y como ocurría en Twitter, una gran cantidad de esos topónimos se encuentran ya bajo el control de particulares.

Cada día se llevan cabo más de 3.500 millones de búsquedas en Google. La importancia de contar con tu nombre oficial en espacios como Facebook, Twitter o Instagram, para aparecer en los resultados de las mismas, es una regla básica de la red. Las naciones y metrópolis que se han hecho con su topónimo en internet cuentan así con una herramienta de diplomacia pública que les permite aumentar su visibilidad y ofrecer una buena imagen.

Seguramente Israel no se arrepiente de aquellos 3.000 $…

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