Qué hacer si a mi hijo no le gusta el colegio

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Es completamente normal que a veces los niños no quieran ir al colegio. Esto ocurre sobre todo al principio, cuando los niños comienzan a asistir a clase. Si se trata de un hecho puntual no tiene por qué ser un problema. Sin embargo, cuando esta situación se repite con frecuencia, es importante que como padres le prestemos la máxima atención para solucionarla de la mejor forma posible.

A mi hijo no le gusta el colegio: ¿qué hago?

Lo primero y más importante es que seamos capaces de analizar la situación. La primera pregunta que debemos hacernos es cuándo ha empezado nuestro hijo a no querer ir al colegio. Partiendo de esta base, tenemos que preguntarnos si sucedió algo en ese momento que provocase esta reacción en el niño: nacimiento de su hermano, fallecimiento de un ser querido, etc

Otro aspecto que debemos valorar es si nuestro hijo tiene algún problema en el colegio. Debemos estar totalmente informados sobre la situación de nuestro hijo en el centro escolar, investigando su relación tanto con los profesores como con los compañeros.

Si tenemos contacto con otras madres y padres, podemos hablar con ellos para saber si les ocurre lo mismo a otros niños.

Consejos a seguir

Una vez conocemos la causa por la que nuestro hijo no quiere ir al colegio, debemos actuar para solucionar la situación. Es importante que seamos capaces de mantener una buena comunicación con él. Es necesario que nos ganemos su confianza y que en ningún caso se sienta juzgado por nada de lo que pueda contarnos. Cada día, podemos aprovechar el momento de la cena para preguntarle qué tal le ha ido en el colegio o cómo lo ha pasado con sus compañeros.

Por supuesto, debemos observar el comportamiento de nuestro hijo. Tenemos que estar atento a las señales que pueda estar dando el pequeño. Si realmente le ocurre algo, lo más probable es que no lo expresa con palabras, pero puede reflejarlo a través de sus dibujos o sus acciones.

También podemos hablar con sus profesores acerca del comportamiento y la actitud de nuestro hijo en clase. Es la mejor forma de saber cómo es la relación que tiene con sus compañeros y si realmente el ambiente escolar es el adecuado.

Y, por último, tenemos que establecer una rutina diaria, con un horario determinado para el niño. Debe tener una hora para levantarse, desayunar, bañarse, jugar, etc.

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