Nada más y nada menos que el 8% de los españoles; casi 1 de cada 10 tienen ataques de ansiedad o pánico.

¿Qué es eso que suena tan feo?

Se trata de un trastorno que consiste en que a la persona le dan ataques de ansiedad muy fuertes, así, por la cara, en prácticamente cualquier lugar y sin causa.

De repente, el corazón le empieza a ir súper rápido, se marea, tiene un gran agobio, piensa que le va a dar un ataque al corazón y tiene una gran ansiedad. Como nunca en la vida.

Muchas veces, corren a urgencias. Allí les hacen un electro, y les dicen que no tienen nada: que son solo nervios.

Pero, a partir de entonces, los ataques les pueden dar en cualquier lugar. Y luego se quedan hechos polvos.

Hay diferentes tipos de ataques de ansiedad: centrados en el corazón, que parece que va muy rápido y nos va a dar un ataque. O de vértigo: las cabeza da vueltas, no nos sostenemos, incluso tenemos grandes ganas de vomitar y… lo que siempre está presente… ¡mucho miedo!

También los hay centrados en dolores de estómago agudos, ganas de vomitar y mil cosas más.

La buena noticia es que los ataques se van con una buena terapia psicológica.

Cuanto antes se vaya al psicólogo y menos fármacos se hayan tomado, mejor.

El proceso consistirá en dejar de tenerle miedo al ataque. Darse cuenta de que no nos vamos a morir ni va a pasar a nada. Y dejar de evitar. Hacerlo todo, aunque nos den esas horribles sensaciones.

Desde hace más de cien años, miles de personas se han curado totalmente de los ataques de ansiedad con el método conductual. Los cuatro pasos para conseguirlo son: “Aceptar”, “afrontar”, “flotar” y “dejar pasar el tiempo”.

Se trata de un trabajo duro, pero con éxito asegurado.

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