La masacre del tiroteo perpetrado en el instituto Marjory Stoneman Douglas, de Parkland, Florida hace poco más de un mes ha desatado un histórico movimiento de repulsa contra las armas en EEUU. En este contexto muchos profesores del país que enarbolan pancartas en esas protestas se han llevado un segundo disgusto.

Ellos podrían ser culpables indirectos del suceso. Según informó la agencia Bloomberg, el fondo de pensiones de los profesores de Florida, uno de los más potentes del mundo, tenía invertido más de medio millón de dólares en acciones de la compañía que fabrica rifles como el utilizado por Nikolas Cruz contra sus compañeros.

La noticia, además de desatar el horror en más de un profesor, ha sacado a la luz una tendencia que gana peso en el mundo de la inversión, la de preguntarse ¿En qué se invierte mi dinero?

Ganar dinero, pero no a toda costa

La denominada inversión responsable basada en criterios éticos ha pasado en la última década ser una excentricidad a convertirse en una tendencia de futuro. “Existe desde los años 60 del siglo pasado cuando comunidades religiosas buscan destinos éticos para sus inversiones, comenzó a tener importancia a principios del siglo XXI, pero es cierto que la crisis ha servido de impulso”, explica Jaime Silos, presidente de Spainsif, una organización que vela en España por difundir y potenciar la inversión responsable y que forma parte de la red europea Eurosif.

Una inversión sostenible es la que combina los criterios de inversión egoístas de toda la vida: invertir para obtener el máximo beneficio; con criterios altruistas o éticos: invertir para rentabilizar, pero solo si esas compañías a las que se les da el dinero se comportan en línea con los intereses de los propios inversores. Esos intereses pueden ser tan variados como el medioambiente, que no financien armas, que tengan políticas eficientes de conciliación, etc.

Los grandes fondos de pensiones, los primeros en concienciarse

La mayoría del dinero invertido en este tipo de activos lo está por lo que se denomina exclusión. Es decir, el interesado le dice al gestor, quiero invertir en empresas que no estén en el sector armamentístico, por ejemplo, o en empresas cuyas emisiones de CO2 no superen determinada cantidad. Y, cada vez más, en empresas que apliquen políticas eficientes de diversidad de género.

La generalización de la inversión sostenible llegó de mano de los grandes fondos de pensiones, como el mencionado de los profesores de California, el fondo de pensiones de Canadá e incluso de fondos soberanos como el de Noruega. “Ellos fueron los primeros en apostar por invertir en compañías que fueran respetuosas con el medioambiente”, explica Ignacio Perea, director de Inversiones de Tressis.

Sede de la ONU en Nueva York. Sede de la ONU en Nueva York. (Loey Felipe)

Poco a poco los criterios se fueron extendiendo. Ahora, la Organización de Naciones Unidas establece una guía de que se considera inversión responsable agrupando diversos factores en categorías como ambientales, sociales y de gobernanza conocidas como GSE En 2006, 100 empresas del sector de la inversión firmaron los Principios para la Inversión Responsable promovidos por las Naciones Unidas (PRI).

Además, la mayoría de las empresas cotizadas publican informes de responsabilidad social corporativa en los que dan cuenta de sus objetivos y políticas de sociales además de informar de sus beneficios. Según el Governance and Accountability Institute, únicamente el 20 % de las compañías incluidas en el S&P 500 Index publicaron informes de sostenibilidad en 2011. En el año 2015, el 81 % había publicado informes. En la actualidad, la práctica totalidad de las compañías cotizadas lo hacen.

Un mercado de casi 23 billones de dólares

El pasado 8 de marzo, la Unión Europea dio a conocer su Plan de Acción de Finanzas Sostenibles con el que se han diseñado 10 grandes líneas de acción, y cuyos primeros resultados “se verán en 2019 con la primera propuesta de taxonomía de fondos vinculados a clima”, según explican desde Forética y el Clúster de Transparencia, Buen Gobierno e Integridad. Para más tarde quedará la labor de identificar y clasificar todos esos fondos considerados éticos pero vinculados a otros conceptos.

Son algunos de los esfuerzos por encauzar una tendencia que, según los expertos, es imparable. Entre 2006 y 2016, el dinero invertido en activos considerados socialmente responsables ha pasado de 3.780 millones de dólares hasta casi 23 billones de dólares (trillions americanos) es decir, casi 23 veces el volumen de la economía española. “Y estamos hablando de una inversión que apenas representa volumen en el mercado mundial, con lo que el recorrido de crecimiento queda es muy potente”, explica Silos.

Evolución de la inversión responsable a nivel mundial Evolución de la inversión responsable a nivel mundial (Web Moningstart)

A la sensibilidad medioambiental se le sumó la crisis y los estragos causados por unas inversiones desbocadas en busca de beneficios a cualquier precio. Ese fue el origen de las Fintech, compañías tecnológicas que querían suplantar a la banca tradicional desterrando sus malas prácticas, y también de esta tendencia. “Hay una cultura mayor que nos hace interesarnos por lo qué se está haciendo con nuestro dinero”, explica Ignacio Perea, director de Inversiones de la gestora Tressis, que acaba de lanzar varios fondos sostenibles.

Cada vez hay menos gente que se quiera encontrar con una noticia como la del fondo de pensiones de los profesores de Florida, los engaños de Volkswagen o incluso con la del mal uso de los datos de Facebook. Según Jaime Silos, aplicando los criterios de inversión responsables se reduce la posibilidad de estar invertido en compañías que den estos problemas. “La historia de Volkswagen está llena de irregularidades más allá del escándalo de las emisiones diesel. En Facebook, un mínimo análisis de su gobierno corporativo hubiera detectado que es una empresa personalista centrada en Mark Zuckerberg. Cuanto menos control del poder hay en una compañía más riesgos tiene”, explica el presidente de Spainsif.

las mujeres cada vez se implican más y los millennials también”

Jaime Silos

Presidente de Spainsif

En 2014, una encuesta de Nielsen aseguraba que más de la mitad de los consumidores encuestados en todo el mundo dijo que estaría dispuesto a pagar más por productos y servicios de empresas comprometidas con un impacto positivo a nivel social y medioambiental. Un año después, Morgan Stanley publicaba otro estudio según el cual el 71 % de los encuestados indicó que estaban interesados en la inversión sostenible.

Hay dos grupos de inversores especialmente interesados en buscar la rentabilidad de sus ahorros sin descuidar el contexto de la misma. Son, según los datos publicados por Morningstart, los millennials (98%) y las mujeres (73%), seguidos de la denominada generación X. “Son grupos que hasta ahora no habían estado muy presentes en la toma de decisiones financieras de las familias, las mujeres cada vez se implican más y los jóvenes también a medida que crecen. Tanto ellas como los jóvenes buscan algo más que rentabilidad, por eso creemos que este mercado tiene mucho que crecer”, asegura Jaime Silos.

Palacio Real de Oporoza, en Nigeria, destruido por los militares en mayo de 2009. Palacio Real de Oporoza, en Nigeria, destruido por los militares en mayo de 2009. (Pius Utomi Ekpei / AFP)

El problema es que intención e inversión todavía no van de la mano. Uno de los motivos por los que más ha tardado en despegar esta tendencia ha sido la creencia generalizada de que limitarse a invertir en empresas responsables mermaba rentabilidad a las carteras. “Eso tal vez era así cuando la oferta de empresas con la que configurar un fondo de inversión sostenible era escasa”, asegura Ignacio Perea.

Pero a medida que los fondos internacionales exigen estos requisitos cada vez son más las compañías que se afanan por detallar su memoria de Responsabilidad Social Corporativa y poner en marcha medidas para paliar los efectos de la contaminación mediadas sociales, de conciliación, de buen gobierno, como puede ser la incorporación de mujeres en los consejos de dirección, etc.

Esto ha ampliado la oferta y ahora “no se puede decir que sean más rentables, pero si son más sostenibles a largo plazo y eso les resta riesgo. Con lo que compiten en igualdad”, asegura Perea.

Hay un demostrado impacto de neutro a positivo en la inversión sostenible

Susana Peñarrubia

Responsable de Integración de inversión socialmente responsable en Deutsche AM

Jaime Silos, por su parte, es mucho más contundente. “Está demostrado que, por ejemplo, las compañías con más mujeres en puestos de toma de decisiones son incluso más rentables”, asegura. La clave según él es la comparativa temporal. “Estamos descubriendo que la ética es rentable a largo plazo”, insiste.

Susana Peñarrubia, responsable de Integración de inversión socialmente responsable en Deutsche AM hace confluir ambos análisis. “Hay una serie de factores que están impulsando el creciente interés en la inversión sostenible. Los dos más importantes son el demostrado impacto de neutro a positivo en la rentabilidad de las inversiones y la visión en mercado de que es una parte fundamental de la responsabilidad fiduciaria de las gestoras”, asegura.

El reto de la disponibilidad para el minorista

La barrera que todavía está pendiente de derribar es la de la inversión minorista especialmente en España. Aunque la inmensa mayoría de activos invertidos en estrategias responsables son institucionales, durante la última década se ha producido un gran incremento en el número de este tipo de fondos tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. En 2006, había unos 1.200 fondos de capital variable con enfoque sostenible en todo el mundo. A finales del primer trimestre de 2017, la base de datos de Morningstar incluía 2.180 fondos de ese tipo. “En la actualidad, desde nuestra web se puede acceder a unos 8.000”, asegura el presidente de Spainsif.

Es complicado que un ahorrador llegue a su banco en busca de inversiones sostenibles y salga un correcto asesoramiento. “Todavía hace falta mucha formación para los empleados que asesoran a clientes, hay que llegar con los deberes hechos”, aconseja Jaime Silos.

Ya hay bancos españoles que cada vez están más implicados, pero todavía queda mucho por hacer”

Ignacio Perea

Director de inversiones de Tressis

“Ya hay bancos españoles que cada vez están más implicados, pero todavía queda mucho por hacer”, asegura Ignacio Perea.

Esto significa que los interesados minoristas en inversiones responsables deben escudriñar toda información que hay en Internet sobre estos productos. Para no perderse conviene saber que al igual que ocurre con otros activos, hay agencias de calificación que evalúan la sostenibilidad de las inversiones o los fondos de inversión que se denominan así. Las más importantes son Sustainalytics y MSCI ESG Research.

También muchas grandes compañías están listadas en índices internacionales de inversión responsable. Pero tal vez la guía más comprensible para el inversor minorista es la que ofrece Morningstart que califica los fondos de inversión responsables con un símbolo similar a una bola del mundo, a modo delas estrellas que califican los hoteles, de menor a mayor sostenibilidad.

España entre los cuatro países de Europa con menos oferta

Igualmente interesante y práctico es el elaborado por VDOS y MSCI en el que se puede elegir por el tipo de inversión en el que el ahorrador está más interesado ya sea ecología, energía, ética, salud, empresas pacifistas, divisas, países concretos, etc.

Ambos están accesibles desde la web de Spainsif. “Es cuestión de identificar los más adecuados y luego ir a la gestora, en caso de que tenga actividad en España o al banco de toda la vida, están obligados a hacer la gestión”, asegura Jaime Silos.

En cualquier caso, en España el camino por recorrer todavía es largo. “De acuerdo a la encuesta de Eurosif del año 2016, España hasta ahora ha estado a la zaga de la mayor parte de los países europeos. Sólo Austria, Finlandia y Polonia tiene menos activos. Si bien el mercado español está mostrando un crecimiento en la inversión responsable, todavía tiene que hacer un esfuerzo importante sobre todo en el área de inversión minorista”, explica Susana Peñarrubia.

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