¿Qué es exactamente la zona X? En la literatura y el cine de ciencia ficción realizados durante las últimas décadas, es habitual encontrarse con un espacio desconocido, deslumbrante, que podemos denominar como la zona X. Un lugar sin límites precisos en el que se subvierten todas las leyes conocidas de la naturaleza y que siempre transforma o destruye a aquel que tiene el valor o la locura de atravesarlo. Un lugar desconocido y amenazante en el cual el investigador, el explorador, siempre desprotegido, es incapaz de comprender lo que sucede a su alrededor.

Esto es justamente lo que les ocurre a las heroínas de Aniquilación, la película de Alex Garland, donde cuatro científicas (una antropóloga, una topógrafa, una psicóloga y la narradora, una bióloga) emprenden un viaje para buscar el origen del fenómeno llamado the shimmer (el resplandor), cuyo foco de acción es un faro en el que cayó un meteorito portador de una entidad sin forma.

Stalker (Andrei Tarvoski). Es el ejemplo arquetípico de la zona X, un espacio indefinido, postapocalíptico. Stalker (Andrei Tarvoski). Es el ejemplo arquetípico de la zona X, un espacio indefinido, postapocalíptico. (.)

Allí, en la llamada Área X –situada en una zona costera de ­Estados Unidos–, las científicas se verán acorraladas por un mundo desconcertante y amenazante. Un espacio que les afectará no sólo física, sino psicológicamente, como le sucederá de forma especial a Lena, el personaje protagonista de la película, interpretado por la actriz ­Natalie Portman. Así, estas stalkers no tardarán en perder el control ­sobre sí mismas e incluso dudarán acerca de quién es el verdadero enemigo, si la entidad extraterrestre o ellas mismas.

Un lugar sin límites precisos en el que se subvierten todas las leyes conocidas de la naturaleza y que siempre transforma o destruye a aquel que tiene el valor o la locura de atravesarlo

Pero el Área X es, ante todo, un espacio en constante mutación, sin leyes fijas, que parece jugar con el puzle genético que encuentra a su paso creando, en su avance, toda clase de híbridos imposibles y, sobre todo, dobles ­–a veces inacabados, otras demasiado perfectos– de ellas mismas; una idea que acerca el filme de Garland a una serie de clásicos del cine de ciencia ficción.

Es el caso de La invasión de los ultracuerpos ( Philip Kaufman, 1978) donde también una entidad extraterrestre, que cae oculta entre una fina lluvia, se va extendiendo a gran velocidad por una ciudad de forma invisible e imparable. Una de sus capacidades es justamente la de copiar a sus víctimas, haciendo que éstas sean otras pero manteniendo el mismo aspecto físico. Así, en el filme de Kaufman, el invasor tampoco es una figura concreta, sino un virus mutante que afecta a los humanos hasta destruir su identidad. También podríamos mencionar la película The Thing , la obra maestra de John Carpenter, donde la entidad extraterrestre es capaz de imitar cualquier forma de vida, entre ellas, el propio hombre. El mal, en ambos casos, se vuelve irreconocible y cualquiera puede ser el enemigo.

Alien (Ridley Scott). El desconocido planeta en el que la nave Nostromo aterriza se convertirá en un terrorífico lugar. Alien (Ridley Scott). El desconocido planeta en el que la nave Nostromo aterriza se convertirá en un terrorífico lugar. (.)

Sin embargo, en el caso de Aniquilación, estas mutaciones no sólo afectan a los humanos, sino al ecosistema por completo. Una invasión lenta y constante que parece estar sustituyendo a la naturaleza tal y como la conocíamos. Los humanos forman, así también, parte de este juego de combinaciones imposibles, de mutaciones que son horribles y al mismo tiempo sublimes.

De hecho, como se dice en un momento de la película, the shimmer funciona como un prisma que refracta el material genético existente en esa zona costera, combinando distintos ADN para crear nuevos seres. Pero en el filme de Garland, la mutación de las células forma nuevas bellezas, esculpiendo un nuevo mundo del que nada sabemos. El Área X es, así, un lugar para la experimentación, lleno de un colorido delirante, donde la muerte y la vida se confunden en una continua sinfonía de mutaciones, de vida eterna.

Las mutaciones no sólo afectan a los humanos, sino al ecosistema por completo

Aniquilación, basada de forma bastante libre en la homónima novela de Jeff Vandermeer –más oscura y delirante que el filme de Garland– y con un desarrollo de los personajes radicalmente distinto al de la película, logra aunar lo filosófico con lo comercial, consiguiendo que el espectador viva una intensa experiencia estética. Una película que, además, juega inteligentemente con algunos de los miedos que nos asolan hoy en día; terrores que no tienen que ver sólo con monstruos, sino con el terror que provocan aquellos fenómenos cuyas causas no somos capaces de entender.

Perdidos (J.J. Abrahams). La serie convirtió una isla perdida en el Pacífico en un lugar de indescifrables misterios. Perdidos (J.J. Abrahams). La serie convirtió una isla perdida en el Pacífico en un lugar de indescifrables misterios. (Rex Features)

Pero, como antes mencionábamos, Aniquilación dedica sobre todo un importante espacio a reflexionar acerca del tema del doble, concretamente a través de sus protagonistas, Lena y su marido, un militar que logró ser el primer expedicionario en regresar vivo del Área X, un lugar en el que aparentemente se entra pero del que en teoría no se sale.

La pareja dudará así sobre quiénes son ellos realmente, si la copia que el Área X ha creado, o los originales. Al mismo tiempo, Garlard, llevando más lejos este asunto de la duplicación, retoma ideas de su anterior filme, Ex machina (2015), donde un ingeniero es su­perado por su propia creación, un robot todo inteligencia artificial, que verá en el ser humano –como sucede con la entidad extraterrestre en Aniquilación– una patética e imperfecta criatura, inferior en la escala evolutiva. La creación es, por tanto, superior al original.

La cosa (John Carpenter). En este filme la zona X es la Antártida. La cosa (John Carpenter). En este filme la zona X es la Antártida. (.)

Sin embargo, detrás de todos estos complejos asuntos, la película de Garland también trata, de forma sutil y muy sugerente, sobre el tema del matrimonio, convirtiendo el Área X en una especie de fantástica travesía que marido y mujer deben recorrer para finalmente regresar siendo otros y renovando de este modo su amor. La pregunta, o el enigma que queda al final de la película, es: ¿quiénes son ellos ahora realmente?

2001, una odisea en el espacio (S. Kubrick). Paradigma de la ciencia ficción, el Aleph de las zonas X. 2001, una odisea en el espacio (S. Kubrick). Paradigma de la ciencia ficción, el Aleph de las zonas X. (.)

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