El diputado de ERC y uno de los políticos con más autoridad en el independentismo Joan Tardà ha resumido en un tuit cuál es el dilema en que está instalado el secesionismo: “En la actual coyuntura, el independentismo debe decidir si es más rentable actuar con las vísceras o hacerlo con el cerebro”. Forzar al máximo el órdago de Puigdemont a riesgo de acabar en unas nuevas elecciones o, llegado el caso, buscar  una fórmula intermedia que permita salvar la legislatura, aunque implique que el president cesado no acabe ejerciendo de nuevo el cargo.

De momento el cerebro ha llevado al exconseller Carles Mundó, uno de los referentes del partido de Tardà, a abandonar la política pese a que su nombre se había barajado para presidir la Mesa del Parlament.  La renuncia de Mundó precedió a la que solo unas horas después solemnizó Artur Mas, quien abandona la presidencia del PDeCAT para dejar las manos libres a los que él mismo en su momento designó como sucesores: Carles Puigdemont, para intentar ser presidente de la Generalitat, y Marta Pascal, para intentar reforzar el partido cara a las municipales.

Mas se va recordando que el independentismo, pese a los buenos resultados obtenidos el 21D, no ha superado el 50% de los votos y eso le obliga a frenar. “No podemos acelerar la implementación de la independencia en el cortísimo plazo”, sentenció en su despedida.

Quien no tiene intención alguna de renunciar es Puigdemont, que sigue decidido a ser investido y, aunque no hay decisión tomada, en su equipo gana fuerza la opción de evitar el plasma y optar por que alguien de su grupo se encargue de leer en su nombre el discurso en el que como candidato solicita la confianza de la Cámara para ser elegido presidente. Confían en que esta fórmula pueda ser asumida por sus socios y, sobre todo, por el Tribunal Constitucional, donde es más que probable que acabe dirimiéndose si una elección de este tipo se ajusta a la legalidad. 

Los letrados del Parlament aún no han recibido el encargo formal para que emitan un informe sobre las posibilidades de que Puigdemont pueda ser investido sin necesidad de estar presente en el hemiciclo aunque, según fuentes de los partidos secesionistas, de manera informal ya han empezado a estudiar si la pretensión del president ahora cesado tiene cabida en el actual reglamento de la Cámara.

Las negociaciones

Las fuerzas independentistas aún no han cerrado la composición de la Mesa aunque se da por hecho que ERC retendrá la presidencia. Es un dato a tener en cuenta puesto que los republicanos han señalado que, a diferencia de lo que pasó en la anterior legislatura, esta vez atenderán las recomendaciones que los juristas del Parlament les presenten. 

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Lo que de momento no hay es una alternativa a la mayoría independentista en la Mesa del Parlament. Ciudadanos, tras reunirse con la número dos de los comunes, Elisenda Alamany, asumió que no tiene apoyos suficientes para presidirla. Carlos Carrizosa, mano derecha de Inés Arrimadas, asumió que el partido naranja no tiene opciones ni para la Mesa ni tampoco para intentar presentarse a una investidura para que Arrimadas fuese presidenta de la Generalitat.

Y los ‘comuns’, conscientes de los cantos de sirena que les lanza el independentismo de cara a la nueva legislatura, han trasladado a JxCat, ERC, C’s y PSC su voluntad de situar al diputado electo de su formación Joan Josep Nuet en la Mesa del Parlament. La diputada electa Elisenda Alamany ha argumentado que con la presencia de Nuet quieren representar en el órgano rector de la cámara la “pluralidad” de Catalunya.

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