Ramon Espadaler (Vic, 1963) vuelve a la política dos años después de haberla dejado por el fracaso electoral de Unió. Reconoce que en un momento de crispación total en Catalunya le picó el ‘gusanillo’ de la política y retorna con un acuerdo con el PSC que se empezó a gestar en conversaciones informales con Miquel Iceta antes incluso de que se convocaran las elecciones del 21D. La aplicación del 155 precipitó el acuerdo para sumarse a las listas del PSC a través de Units Per Avançar. Es una alianza que defiende, aunque admite que habrá cuestiones puntuales en el que podrán votar de forma diferenciada sin que suponga el “fin del mundo”. 

El exconseller de Interior evita pronunciarse sobre las actuaciones policiales del 1-O, aunque solo tiene buenas palabras para el que fue ‘major’ de los Mossos, Josep Lluís Trapero, y recuerda que él se fue del Govern cuando se rompió la coalición precisamente por la “deriva independentista” de Artur Mas. De hecho, avisa: su alianza con los socialistas podrá tener diferencias en algunos puntos programáticos pero “d onde no habrá ruptura de voto será en decirle ‘no’ al independentismo y en decirle ‘no’ al inmovilismo” de PP y Ciudadanos, aunque admite que la formación de Gobierno pasa por esas formaciones sin que sea necesaria obligatoriamente su presencia en la Generalitat.

¿Quién ha cambiado: Antoni Castella o usted?

Yo no he cambiado, cuando estaba en Unió y en Convergència y Unió jamás defendí una propuesta independentista. Cuando se escindió Unió defendí una reforma de la Constitución a través de una disposición adicional y ahora sigo defendiendo una modificación de la Constitución. Nunca he sido independentista ni he defendido el independentismo. Todo el mundo tiene derecho a cambiar, aunque yo no he cambiado.

¿A qué atribuye que optara por la vía independentista?

Se lo deben preguntar a él. Yo respeto todas las opciones, faltaría más.

Hay algo que llama la atención y es que al final los dos han acabado en opciones de izquierdas. ¿Este giro a qué se debe?

Hemos hecho un acuerdo -desconozco los términos del acuerdo de Castella con ERC-, pero conozco muy bien los del acuerdo del PSC con Units Per Avançar. Se hace sobre la base de respeto programático y desde el reconocimiento de que se trata de dos opciones que no son idénticas. Nosotros representamos un espacio que está más en el centro y, por supuesto, el PSC está en el centro-izquierda y hemos identificado algunos aspectos en los que no hay una total coincidencia, pero hemos evaluado, y esto es lo sustantivo, que no es un momento para dispersar los votos del catalanismo, un espectro amplio, no independentista y transformador que no quiere ni el inmovilismo de PP y Ciudadanos ni la propuesta independentista que nos ha llevado al desastre.

¿Cuáles son esos aspectos en los que no están tan de acuerdo?

Tenemos quizás modelos distintos, por ejemplo, en la educación, donde también tenemos puntos de coincidencia. No me interesa destacar los puntos que no son idénticos sino los puntos de suma que son muchos más. Pero en el ámbito de la educación hemos defendido siempre que es responsabilidad de las familias y, a partir de ahí, es la Administración la que puede ofrecer una educación pública de calidad. Por tanto, por ahí 100% de acuerdo con el PSC y, a nuestro modo de ver, también la posibilidad de concertar escuelas con ideario propio para garantizar la libertad de los padres para la educación de sus hijos.

¿A qué se refiere con ideario propio?

Pueden ser escuelas en el ámbito cristiano o aconfensional, con ideologías que quepan en el marco constitucional, faltaría más (ríe). Debe existir la libertad de creación de centros y la posibilidad de concertar esos centros porque a quien corresponde la elección del modelo de educación es a los padres. Pero es necesaria una pública de calidad para garantizar la libertad de elección.

Desde Madrid lo que hemos visto es el debate sobre el adoctrinamiento, ¿existe adoctrinamiento?

Voy a decir lo mismo en positivo. Hay un punto de encuentro entre el PSC y Units Per Avançar que es la ley de educación de Catalunya que contempla dos grandes aspectos: por una parte, ampara la concertación y la escuela pública y, por otra, defiende la bondad de un modelo que es integrador desde la perspectiva lingüística. Tener una doble línea educativa en función del idioma desde nuestra perspectiva sería un error tremendo. Por tanto, la estructura del sistema es adecuada. A partir de ahí, pueden introducirse matices porque hay ámbitos territoriales en los que el castellano no llega a los niveles adecuados y viceversa. Esto es corregible y debe mejorarse. Y en ambos extremos debe mejorarse también la comprensión del inglés, pero el modelo es esencialmente positivo.

Ese acuerdo les da libertad de voto en determinados asuntos…

Nos reconoce como dos familias políticas distintas como los son la CDU y la CSU en Alemania y van a pactar un gobierno espero que esta misma semana o como existe en Chile. Sí reconocemos aspectos que son distintos pero yo creo que debe ponerse el acento en el valor de la suma aun viniendo de tradiciones políticas distintas, no incompatibles, pero distintas, ponemos en valor lo más sustantivo que es la necesidad de parar el independentismo desde las urnas y también de terminar con una cultura de inmovilismo que es también muy culpable de la situación a la que hemos llegado. Es un centro político catalanista transformador que quiere implicarse con la gobernabilidad en el ámbito español, modificar aspectos de la Constitución, pero partiendo del mutuo acuerdo y del debate político, no del inmovilismo ni de la ruptura.

¿Va a haber temas en los que haya ruptura en la disciplina de voto dentro del grupo PSC-Units Per Avançar?

No nos presentamos juntos para romper el voto, pero habrá momentos en los que sea posible; lo vamos a gestionar con normalidad. Donde no habrá ruptura de voto será en decirle ‘no’ al independentismo y donde no habrá ruptura de voto es en decirle no al inmovilismo. A partir de ahí, la mayoría de políticas las vamos a concertar y algunos aspectos puntuales puede darse algún voto diferenciado, pero tampoco es el fin del mundo ni mucho menos.

¿Puede haber determinados aspectos sociales que son banderas del PSC que no salgan adelante en un Parlament muy fragmentado en el que un voto más o menos va a ser crucial?

Lo que vamos a garantizar al electorado del PSC y lo que pueda representar Units Per Avançar es que no vamos a avanzar por la ruptura del país donde nos ha llevado el independentismo. Yo creo que franjas muy amplias del electorado comprenden esta necesidad. No me angustia decir que en estas elecciones no está en juego un concierto escolar concreto, una prelación de una infraestructura por encima de otra, o un tipo impositivo, lo que está en juego es si seguimos por el camino por el que nos ha llevado el independentismo, que es de fracaso, de ruptura social profunda y de crisis económica, o retomamos el camino de las instituciones, de la legalidad, de hacer la política desde el Parlament, desde el Congreso de los Diputados, desde el contraste de propuestas políticas. Al servicio de este interés, evitar el independentismo y el inmovilismo, está una alianza que tiene sentido en este contexto.

Quizás en contexto de normalidad no tendría sentido pero en este contexto sí lo tiene. Prueba de ello es que estamos recibiendo palos a diestra y siniestra. Puigdemont está obsesionado con Miquel Iceta porque hay una parte del electorado catalanista no independentista, que existe, que no ve en la vía independentista más que un fracaso rotundo y no quiere caer en los brazos de Ciudadanos y el PP, porque tiene una identidad, un deseo de mayor autogobierno, una nueva financiación más justa pero solidaria con el resto de España y que quiere hacerlo desde el diálogo.

Esa parte del electorado no quiere caer en brazos de PP y Ciudadanos…

Es mi caso.

Pero van a tener que pactar con PP y Ciudadanos si quieren gobernar…

Evidentemente vamos a tener que pactar con PP, con Ciudadanos y también con el mundo independentista porque habrá políticas concretas, como el Corredor Mediterráneo, que no es una propuesta de interés para el independentismo ni para los que estamos en el centro o a la derecha. Es una propuesta que interesa desde Andalucía hasta la frontera con Francia.

Pero una cosa son ese tipo de cuestiones y otra es formar un Gobierno.

Ya veremos cuál es el reparto de escaños pero a partir de ahí nosotros nos veo capacitados para formar un gobierno en minoría desde el constitucionalismo evitando lo que nos ha llevado al desastre que son dos extremos incapaces de ponerse de acuerdo excepto en que se retroalimentan.

Pero uno de esos extremos les va a tener que apoyar…

Hay muchos tipos de posibilidad de gobierno y yo creo que quien no nos va a apoyar ni nosotros a ellos es el mundo independentista. A partir de ahí, hay mucho formatos posibles gobiernos: algún tipo de abstención, apoyo para la investidura y trabajar intensamente en el Parlament… Por ello Iceta ha propuesto algunos pactos nacionales importantes en el ámbito de la igualdad, las infraestructuras, la economía productiva y trabajar en estos pactos.

Entrevista a Ramón Espadaler

Entrevista a Ramón Espadaler © SANDRA LÁZARO

¿Qué siente cuando escucha a los dirigentes socialistas criticar la reforma laboral que Unió apoyó?

Siento respeto. Hay algunos aspectos que han dado frutos, desde mi perspectiva, y otros que no han dado el fruto que se esperaba. En esta legislatura no vamos a abordar una reforma laboral porque ni siquiera tenemos competencias para ello. Iceta lo dijo con una claridad meridiana: ni ellos se van a la derecha para asumir el programa de Units Per Avançar ni Units Per Avançar se va hacia su izquierda para asumir el programa socialista. Nos unimos porque tenemos un bien superior que defender que es la convivencia, la estabilidad en el ámbito económico, las relaciones con España y con Europa. Eso justifica que alguien que es distinto predique con el ejemplo porque los pactos a partir del 21D van a ser entre formaciones distintas. Hay menos distancia entre lo que representan PSC y Units Per Avançar que entre lo que eran Convergència y la CUP. Ahora quizás ya no hay una diferencia, pero al principio del proceso me parece que era así.

Usted que ha trabajado con los dirigentes independentistas, ¿cómo ha vivido este proceso que ha acabado en huidas y prisión?

Personalmente me duele. Personas con las que he colaborado políticamente y a los que respeto y con algunos he compartido militancia que estén en prisión preventiva siempre he dicho que me parecía muy desproporcionado. Me duele por las personas, por las familias y por la campaña que no tiene tintes de normalidad.

¿Cuando haya sentencia hay que pedir el indulto?

Esto ya dijo Miquel Iceta que la propuesta de indulto era prematura en el sentido de que aún no hay sentencia y cuando llegue vamos a actuar en consecuencia. El interés superior es que debemos intentar conciliar algo que se ha roto en el seno de Catalunya y todos los esfuerzos para conciliar posiciones y de respeto mutuo van a sumar.

¿Es exagerada una condena por rebelión?

No digo que sea exagerado. Mi máxima siempre ha sido la misma: respeto absoluto por las decisiones judiciales, por la división de poderes, que hay quien no se la cree y yo sí me la creo.

Durante su mandato al frente de Interior Josep Lluís Trapero ascendió. ¿Qué opinión le merece su actuación durante el 1-O?

Está sub iúdice y, por tanto, acataré lo que diga la justicia. A mí me parece, y desde el conocimiento personal a Josep Lluís Trapero, que no estaba en su ánimo ni incumplir los mandatos judiciales ni el marco legal que tenemos. También está en la legislación los criterios de oportunidad, de congruencia, en las actuaciones policiales. Quiero seguir creyendo y creo que no estaba en su ánimo incumplir la ley.

¿Ve motivos para esta situación judicial?

Está en un proceso judicial y voy a respetar cuál sea el veredicto final. No soy quién para evitarlo.

¿Qué le pareció la actuación policial de los Mossos durante el 1-O?

No voy a emitir ningún tipo de juicio al respecto. Creo que no había en su ánimo la voluntad de menospreciar ni de obviar ni la legalidad ni los mandatos que tenían.

¿Habría actuado usted como se actuó?

Yo no estaba porque no quería actuar. Cuando la consulta del 9N, que también ha traído consecuencias, yo tomé una decisión al ver que el Govern de la Generalitat tenía una deriva exclusivamente independentista y fue no estar porque no lo podía compartir. La hipótesis que usted plantea no es plausible porque yo previamente había decidido no estar en un Gobierno que violentase la legislación. Yo dije que la Generalitat no iba a poner a los Mossos en la tesitura de tener que escoger entre la legalidad o la ley y lo que diga el Govern. Y por eso yo no estaba en el Govern.

Respecto al despliegue de agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil en Catalunya…

Cuando menos entrometamos los cuerpos policiales -en plural, porque son servidores públicos que persiguen el mismo objetivo y es que vivamos en paz y tranquilidad y podamos ejercer nuestros derechos- en campaña electoral mejor para ellos y para nosotros. Por tanto, no voy a valorar una actuación policial. Tengo mi criterio pero…

Probablemente es un criterio mucho más formado que el del resto del mundo.

Tengo mi criterio pero no quiero que esta campaña verse sobre la actuación de la policía o de las policías, yo las respeto a todas. Presupongo de los servidores públicos, independientemente de cuál sea su uniforme, que actúan para cumplir el interés general.

La Policía Nacional apunta a la existencia de i nformes sobre seguimiento a políticos en Catalunya. ¿Le consta que esos informes se hicieran durante su mandato?

No, no me consta. Y si se hicieron, se hicieron a mi espalda, por supuesto (ríe).

¿Hay un protocolo para que los mossos que ejercen de escoltas deban hacer informes sobre los políticos a los que defienden?

No. Los mossos que ejercen de escoltas hacen su trabajo: proteger a la persona escoltada y punto.

¿Pero tienen que hacer algún tipo de informe que justifique su trabajo?

Me imagino que deben de justificar los horarios que son tremendos, muy distintos a los horarios clásicos, pero no tienen un contenido de naturaleza política ni nada que se le parezca. Es simplemente para controlar los horarios porque no podemos abusar de sus horarios porque son muy dilatados. Yo vivo fuera de Barcelona y si yo salía a las 7 de la mañana y regresaba a las 11 de la noche, imagínese, súmele una hora antes y después. Por tanto, sí que deberían justificar supongo los horarios a efectos estrictamente laborales, pero nada más.

O sea que si se han producido informes que apunten a seguimientos son ilegales.

Absolutamente.

Deja un comentario