Las bolsas mundiales cerraron el pasado miércoles el primer trimestre del año con unas pérdidas superiores al 2%. A pesar de la fuerte expansión prevista para la economía en todo el planeta –con apenas un puñado de países todavía en recesión–, las turbulencias derivadas del inicio del nuevo ciclo restrictivo en la política monetaria, junto con el temor a una guerra comercial y las fuertes correcciones sufridas recientemente por Facebook y otros gigantes tecnológicos, llevaron a los parqués a sus primeros números rojos trimestrales en dos años.

¿Se trata de una pausa tras las alzas de los últimos años o de algo más? Ya se verá. De momento, el índice MSCI –que refleja la evolución de las bolsas de 23 de los principales países desarrollados– marcó el jueves último un valor ligeramente por encima de los 500 puntos frente a los 513 puntos del cierre del 2017, un 2,2% menos. La vez anterior en la que se dio un retroceso fue a principios del 2016, cuando las bolsas se dejaron un 1% trimestral. En teoría, aún no hay signos de una corrección severa ni hay nada que impida, a priori, volver a tener un buen año en bolsa.

La subida de los tipos, la guerra comercial y el escándalo Facebook han lastrado las bolsas

El mercado sigue siendo alcista y, pese a las dudas, los fundamentales son sólidos, según destacan los analistas. Sin embargo, algo ha cambiado en los primeros meses del 2018. La volatilidad ha vuelto y todo apunta a que lo ha hecho para quedarse. El primer episodio serio de que los mercados se iban a abonar a vivir mayores oscilaciones se produjo a finales de enero, cuando el mercado interpretó los excelentes datos semanales de empleo en Estados Unidos como la señal de que, esta vez sí, por fin la inflación estaba a la vuelta de la esquina. Si el alza de precios se aceleraba, las subidas de tipos serían más rápidas e intensas. En la reunión de política monetaria de la semana pasada, la Reserva Federal subió los tipos hasta el 1,75%. Ese es el primer freno a la economía financiera.

Junto con lo anterior, en febrero se puso de manifiesto que la deriva proteccionista de la Administración Trump podía ir en serio. La guerra comercial va en detrimento de las ventas de las empresas y de sus beneficios. Segundo gran freno. Por último, también en Estados Unidos, el escándalo que ha envuelto a Facebook por el uso indebido de los datos personales de millones de clientes ha contagiado a todo el sector de la nueva economía por el temor a que provoque un aumento importante de la regulación para las empresas.

El papel del Ibex

El selectivo español, aun rezagado, sale bien parado de un trimestre muy difícil

En Europa, con el Banco Central Europeo (BCE) midiendo sus pasos para no estropear el momento, todo lo anterior ha afectado de modo especial a los bancos. Iba a ser su año, ya que a finales del 2018 está previsto finalizar el programa de compra de bonos y podría anunciarse un alza en los tipos de depósito para las entidades financieras. Pero, con la inflación renqueante, no está clara aún la hoja de ruta.

El Ibex se ha dejado un 4,4% en el trimestre, con dos bancos –BBVA (-9,6%) y Bankia (-8,7%)– muy penalizados. También ha sido relevante el retroceso de Inditex, que pierde un 12,4% desde enero. El Ibex, ahora en los 9.600 puntos, continúa rezagado. Con todo, no ha sido ni mucho menos el peor del trimestre. Londres y Tokio se han dejado un 7,8% y 7%, respectivamente, y Frankfurt ha visto menguar sus cotizaciones un 6,2%. En este último caso, también, con dos bancos a la cabeza de las pérdidas: el Deutsche Bank (-29%) y el Commerzbank (-16%) andan deprimidos.

¿La deuda? Muy bien, gracias

Una de las consecuencias de los bajísimos tipos de interés en la zona euro ha sido perpetuar el acceso al crédito a coste muy bajo a los estados, las empresas y las familias. En especial, a los primeros, que se benefician de tipos muy bajos cada vez que tienen que acudir al mercado con una nueva subasta de bonos. La deuda alemana a diez años cerró el jueves con una rentabilidad del 0,496% después de experimentar la mayor caída mensual desde el pasado agosto. Los bonos franceses y alemanes también vivieron un gran mes de marzo, con descensos de sus retornos para los inversores de alrededor de 20 puntos, sólo superados por la caída en la rentabilidad de los bonos españoles y portugueses, con 30 puntos.

El Tesoro español se financia a un coste históricamente bajo. Los bonos españoles a diez años concluyeron el viernes en el 1,16%, su nivel más bajo desde octubre del 2016. La prima de riesgo –que mide la diferencia de rentabilidad de sus bonos con los de Alemania–está en los 66,6 puntos básicos. “Hay una gran convergencia con otros grandes países de la eurozona y España en estos momentos”, asegura a Bloomberg Lyn Graham Taylor, estratega de renta fija de Rabobank. “A la gente le gusta la historia de crecimiento y está contenta de ver más allá de la tensión con Catalunya”, añade.

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