Los escarabajos ambrosiales son insectos muy pequeños -miden unos 2 mm de largo- y se caracterizan por cultivar hongos con quienes mantienen una relación de simbiosis obligada. En su estado larval los escarabajos se alimentan de hongos y cuando son adultos se benefician de estas criaturas simbiontes, que perforan galerías y túneles en los árboles que hospedan a los insectos, cuyo estado de salud es, como mínimo, delicado.

De esta forma, estos insectos, de los que existen más de 3.000 especies en todo el mundo, cultivan hongos de forma natural, pero lo hacen de forma más eficiente si los árboles están empapados de alcohol y, en concreto, de etanol, un subproducto químico que aparece en los árboles cuando estos se estresan debido a la sequía o las inundaciones, entre otras circunstancias.

Así se desprende de un estudio publicado este mes de abril en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences en el que han participado investigadores de varios centros académicos, entre ellos la Universidad de Wuerzburg (Alemania) y de la Universidad de Ohio (Estados Unidos).

El documento constata que el alcohol -que informa a los escarabajos de que el árbol está enfermo- ejerce un papel importante en la cría de hongos practicada por estos escarabajos, pues un aumento en la actividad de las enzimas degradantes del alcohol promueve que los hongos de los insectos crezcan más rápido, a diferencia de lo que ocurre con otros microorganismos para los que el alcohol es tóxico.

Para la elaboración del trabajo, sus autores han experimentado con escarabajos de la especie Xylosandrus germanus, un insecto originario de Asia Oriental que ha causado estragos en bosques, viveros y huertos de Europa y Estados Unidos, ya que esta especie puede atacar a más de 200 tipos de árboles.

Otra de las claves del éxito de estos granjeros no humanos es el trabajo en equipo, pues los escarabajos se dividen el trabajo a la hora de cultivar su peculiar jardín de hongos, limpiando algunos los túneles y galerías perforados en el árbol y encargándose otros de la limpieza tanto del nido como de sus compañeros de trabajo, siempre tratando de optimizar la simbiosis entre el escarabajo y el hongo.

El sofisticado sistema de trabajo de estos insectos les permite, además, depositar esporas de hongos en las paredes de los túneles, que transportan en el interior de su cuerpo desde otras zonas perforadas. Gracias a esta especie de trasplantes se aseguran una fuente de comida, ya que estos hongos son su única fuente de alimento.

“De esta manera, los hongos cultivados por los escarabajos ambrosiales se comportan como la cerveza o las levaduras del vino, generando un sustrato alcohólico en el que sólo ellos pueden prosperar y del que quedan excluidos otros microorganismos competidores”, expone Peter Biedermann, de la Universidad de Wuerzburg.

Con todo, el investigador confía en poder responder pronto a por qué son estas criaturas más resistentes al alcohol que otras, pues ello, opina, podría contribuir a averiguar cómo limitar el daño que los hongos causan a los cultivos.

Artículo científico de referencia:

Ranger, C. el al. Symbiont selection via alcohol benefits fungus farming by ambrosia beetles, PNAS 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1716852115

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