Pablo Iglesias ha reaparecido tras casi un mes alejado del debate público haciendo ante el Consejo Ciudadano Estatal de Podemos un duro análisis de las elecciones catalanas del 21D –“ha sido un resultado muy malo”– y una severa autocrítica, y a la vez proponiendo una ambiciosa agenda de trabajo para los próximos meses que empieza por desplegar una ofensiva parlamentaria para obligar a Mariano Rajoy a convocar un debate sobre el Estado de la Nación. Una agenda que desborde la acción parlamentaria y que permita a Podemos llegar a 2019 en disposición de ampliar su poder municipal y territorial.

En cuanto al análisis del 2017, que “no ha sido un buen año para Podemos”, el secretario general de Podemos, se felicitó por lo conseguido en la primera mitad del año, desde los resultados de Vistalegre a la posterior aplicación del mandato de unidad de los inscritos, así como a la ofensiva anticorrupción de la primavera, con dos hitos como la campaña del Tramabús y la moción de censura contra Mariano Rajoy.

Pero a continuación fue muy severo en el análisis de lo ocurrido durante el otoño, con la crisis política catalana en el centro de la agenda. Pablo Iglesias considera que la oferta de diálogo político para la solución del conflicto a través del referéndum pactado fue insuficiente y fue percibida como una oferta a otras formaciones políticas y no dirigida a la gente, un ejercicio de “política profesional”, en el peor sentido, explicó.

Iglesias asegura que “el procesismo está agotado” y que el 21D ha probado que “Catalunya también es plurinacional: hemos visto expresarse a la nación española en Catalunya”

Según Iglesias, que considera que “el procesismo está agotado”, Podemos no ha sabido emanciparse de ese debate de política de políticos y poner en el centro de la agenda el debate social, “los problemas cotidianos de la gente”, y asume que, efecto de esta imposibilidad, tampoco han sabido evitar que “ no hemos sido capaces de impedir que se atenúe en la agenda el debate de la corrupción; que no es un problema de manzanas podridas sino un sistema de gobierno”. En clave catalana, además de dar estratégicamente por concluido el procesismo, Iglesias cree que lo ocurrido estos meses, ha probado, no solo que “España es plurinacional, sino que Catalunya es plurinacional; y hemos visto expresarse a la nación española en Catalunya”.

En ese marco, Iglesias entiende que no cabe por su parte quejarse de factores exógenos a Podemos por los problemas que han tenido para colocar su agenda en el centro del debate de país, y en tal sentido ha sido muy autocrítico respecto a la tentación de culpar a los medios por ponerles las cosas difíciles a la hora de transmitir su mensaje político: “Es lógico que a una fuerza como a la nuestra, que aspira a lo que aspiramos nosotros, se le golpee duro por parte del poder”.

A este respecto, Iglesias entonó el mea culpa y concluyó que, aunque sientan la tentación de quejarse “porque el árbitro está comprado, ya lo sabíamos antes del partido. Y eso no puede ser excusa, hay que ganar el partido igual”.

El líder de Podemos considera que “el nuevo Pedro Sánchez ha envejecido muy rápido”, y ha renunciado a echar a Rajoy

En lo que pareció una alusión velada a la iniciativa de Alberto Garzón de exigir un nuevo acuerdo marco para la confluencia y al trato menos agresivo que el líder de IU recibe en los medios, Iglesias señaló que “a los que cuestionan el poder desde posiciones de liderazgo se les ataca siempre. A los que no lideran se les puede mimar y favorecer si sirve para desgastar a los que lideran, mientras no supongan una amenaza. Eso siempre ha sido así y siempre será así. Así que no hay excusas”, proclamó.

En cuanto al giro reaccionario del país, al que ha sido arrastrado el PSOE de Pedro Sánchez junto a Ciudadanos y el PP, bajo los auspicios del rey, Iglesias se conminó a encarnar la alternativa. Asumiendo que Sánchez nunca impulsará una moción de censura, dijo, anunció que la próxima semana el grupo confederal de Unidos Podemos y las confluencias llevará al Congreso de los Diputados una ley para regular nuevos impuestos a la banca, “porque hay que pasar de los desayunos informativos a la ley”, en una evidente alusión al anuncio de Sánchez de la pasada semana.

Iglesias enmarcó el giro reaccionario español en el marco del desmantelamiento de la socialdemocracia europea y las invectivas autoritarias en toda Europa

Enmarcó la situación española en un cuadro general de desmantelamiento de la socialdemocracia –además de a la claudicación del SPD alemán, aludió al colapso socialista francés, entre otros–, y de giro autoritario de todo el continente, lo que supone, a su entender un fracaso de la Unión Europea, toda vez que, afirmó, la adhesión al proyecto europeo descansaba, no en una identidad supranacional funcional, sino “en su contenido de prosperidad y derechos sociales”, por lo que, a su juicio, “no es viable un proyecto europeo que sea operativo en un marco de políticas neoliberales”.

Podemos expresa su preocupación por el “populismo reaccionario” que ha dejado los gobiernos de EE UU, Argentina o Francia en manos de multimillonarios

Aprovechó para referirse al giro a la derecha del bloque monárquico español, subrayó la decepción y censura por la intervención política de Felipe VI en la crisis catalana, y juzgó muy severamente el papel de Ciudadanos, y de Albert Rivera. Maliciosamente, aludiendo al auge del gobierno de los millonarios –Trump, Macri, Macron…– y la falaz encarnación de los intereses de las clases populares, que denominó “populismo reaccionario, o populismo tacheriano”, ironizó sobre la diferencia entre Macron y Ribera, la que va “de un banquero a un bancario”.

Por lo que respecta a las tareas de 2018, Iglesias instó al Consejo Ciudadano a superar cualquier tentación de lamerse las heridas y propuso una ambiciosa agenda de acción política dentro y fuera del parlamento que empieza por reclamar de Mariano Rajoy un debate sobre el Estado de la Nación. Aunque hubo un exhaustivo debate forzado por la moción de censura de Iglesias en junio, 2017 ha sido el primer año sin elecciones generales en que no se celebra un debate del Estado de la Nación en España, y el secretario general de Podemos entiende que la colosal crisis territorial expresada por el conflicto catalán hace impostergable que el Congreso de los Diputados celebre una sesión específica.

Iglesias sostiene que “el futuro está en manos de las mujeres”, se conjuró para avanzar en la feminización de Podemos

Aunque también hizo un balance de lo logrado desde el nacimiento de la formación política, Iglesias puso deberes a la ejecutiva de Podemos, entre otros, convertir el partido en el ariete de la “revolución de las mujeres, un movimiento sin precedentes”, en el que, a juicio de Iglesias, las activistas españolas ejercen un liderazgo en el concierto internacional.

Felicitó y pidió un aplauso –el único que reclamó durante toda su intervención– del Consejo Ciudadano Estatal al trabajo de la secretaría de la Mujer por no firmar un pacto de Estado contra la violencia de género sin dotación presupuestaria ni políticas específicas, un pacto y de carácter meramente declarativo, y se conjuró para que Podemos avance en la feminización de sus rostros y liderazgos.

Tras asumir la tarea de reactivar el trabajo fuera de las instituciones, encargó a los secretarios de Organización, Pablo Echenique, y Participación Social, Rafa Mayoral, a convocar un ”gran evento, con cuadros de todo el Estado, en el que articulemos mecanismos de trabajo para que se nos vea y sienta en los territorios y en los conflicto”, unas tareas que permitan a Podemos llegar a 2019 en disposición de renovar las alcaldías logradas en 2015, y ampliarlas, aspirando también a la conquista de gobiernos autonómicos. A este respecto aludió específicamente a Íñigo Errejón, y a su objetivo de conquistar el gobierno autonómico de Madrid.

Iglesias aseguró que seguirá dando la batalla mientras el partido así lo estime, y concluyó su intervención subrayando que “el futuro está en manos de las mujeres y nuestra voluntad de ganar sigue intacta”.

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