Ferraz tiene mala relación con las encuestas. Pedro Sánchez no oculta que ve en ellas una clara intencionalidad de los poderes fácticos en favor de la derecha; pero no se muestra preocupado. Es más, asegura que muestran una “oportunidad de oro” para que el PSOE pueda gobernar. A pesar del cuestionamiento que la dirección socialista hace de los sondeos, el secretario general ve en ellos una tendencia: que solo hay una izquierda capaz de ganar a la “derecha bicéfala”, en referencia a PP y Ciudadanos. 

A partir de ahí surge nueva estrategia del líder socialista: lanzarse a por el voto útil para que el PSOE aúne al voto de izquierdas. “Hay una oportunidad de oro de ganar las elecciones: es aglutinar ese voto en torno a la única fuerza política de izquierdas que puede ganar”, dijo Sánchez en una rueda de la prensa en la que dio la pauta: “Movilizar a todo ese elector de izquierdas” en torno al PSOE.

El camino ya lo había abierto este domingo el secretario de Organización, José Luis Ábalos, en un acto en Cuenca en el que se lanzó a la yugular contra los de Pablo Iglesias, a los que acusó de “alimentar la frustración” y ser los “venían a darnos lecciones de dónde está la izquierda”. Les reprochó varios “fracasos”, como el rechazo a la investidura de Sánchez o no defender la soberanía nacional. Los socialistas suman, además, la expulsión del PSC del gobierno municipal de Barcelona. 

El PSOE ha diseñado, además, un plan para los próximos meses con el que pretende marcar la agenda en el plano social y pasar página ante el conflicto territorial, con el que Unidos Podemos le ha situado a la derecha, junto a PP y Ciudadanos. Sánchez se ha anotado un tanto con la colaboración del economista Juan Torres, que participó con Podemos e IU en el pasado. 

Con su estrategia, el PSOE pretende hacerse fuerte en la izquierda y, a partir de ahí, lograr el voto de centro. Las encuestas pronostican un importante trasvase de voto desde Podemos y las confluencias hacia los socialistas, aunque no llega a rentabilizar todo el voto que pierde la coalición. Fuentes socialistas liman la preocupación asegurando que la mayoría se van a la abstención y que, con la cercanía de las elecciones, pueden ser rescatables para el PSOE. 

De trabajar “codo con codo” a ir a por Podemos

Sin embargo, en el sector crítico emergen dos advertencias. Por un lado, consideran que Sánchez pasa de querer  trabajar “codo con codo” con Podemos a separarse, en contra de lo que defendió en las primarias, y que eso puede interpretarse como un “bandazo” que penalice el “votante moderado”. Durante la pugna por el liderazgo del PSOE, los dirigentes sanchistas sostenían que ante el nuevo panorama político los de Iglesias serían fundamentales si los socialistas querían volver al Gobierno. 

El otro aviso es la fuga de votos hacia Ciudadanos. “La cuestión es cuánto tiempo nos va a costar aprender hacia dónde se van nuestro votos”, reflexionaba un dirigente territorial tras el 21D. “Se han abierto las compuertas hacia Ciudadanos. Su punto débil está ahora en el centro”, señala en esa dirección un dirigente. 

Las encuestas pronostican una importante subida de Ciudadanos a costa del PP, pero también con transacción de voto desde el PSOE. S egún la de Celeste-Tel para eldiario.es, cerca del 7% de los votantes socialistas el 26J se irían a Albert Rivera. No obstante, Sánchez conseguiría un 19,3% del voto de Unidos Podemos. 

Es ahí donde la dirección del PSOE ve la “oportunidad de oro”. Creen que la pugna está en la derecha y que el auge de Ciudadanos lamina fundamentalmente al PP. “Rajoy tuvo un 30% de los votos el 26J por el temor al sorpasso de Podemos y a que el PSOE hiciera presidente a Iglesias”, dicen fuentes próximas al secretario general, que creen que los conservadores bajarían considerablemente en unas elecciones generales ahora. 

Por eso en Ferraz consideran que, una vez disipada esa posibilidad, la competición será más ‘limpia’ (también creen que en las catalanas buena parte de la victoria de Ciudadanos se debe al voto útil que parte de las encuestas). Sánchez cree que es posible, a día de hoy, que en un panorama muy fragmentado y con la “derecha bicéfala” más igualada el PSOE despunte desde la izquierda y consiga gobernar.

“Con estos resultados Pedro sería presidente con el apoyo de Albert Rivera”, agrega un exdirigente socialista. Sería una nueva vuelta de tuerca para Sánchez, que ha desdeñado a Rivera, situándolo en el mismo espectro ideológico que al PP

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