PayPro, empresa con sede en Londres y operativa en Barcelona que pretende desarrollar un mercado de productos financieros basados en blockchain, ha “perdido” el capital de una emisión en criptomoneda. PayPro realizó una ICO ( initial coin offering), registrada en Gibraltar, en la que consiguió 1.000 ethers (con la cotización actual, valorados en 450.000 euros). Pero ahora ese dinero se ha “perdido”. Y según parece, es poco probable que se pueda recuperar: aseguran que por un error de programación ese dinero está depositado en una cuenta a la que nadie tiene acceso. PayPro prepara acciones legales contra quienes considera responsables del error, una empresa subcontratada a la que encargó la programación. Pero no han asumido la culpa.

La crisis llega en un momento en el que la imagen de las criptomonedas está dañada en los mercados internacionales, y muchas voces alertan de la posibilidad de estafas aprovechando estas tecnologías. En lo que va de año, la cotización del bitcoin y la del ether han caído significativamente. El bitcoin cotizaba a 15.057 dólares en enero y ahora cotiza prácticamente a la mitad de ese valor. El valor del ether ha caído un 40% desde los 752 dólares de principios de año a los 451 dólares de ayer.

La ICO de PayPro tiene un tamaño muy pequeño en el escenario mundial de las operaciones empresariales en criptodivisas, y aunque estaba registrada en Gibraltar, sin duda puede dañar la imagen de esas operaciones a escala española.

Creada en el 2016, tiene la sede en Londres, operativa en Barcelona y está participada por Wayra/Telefónica

PayPro ha explicado que subcontrató a una empresa externa la programación de los smart contracts (que es el mecanismo técnico con el que se realiza la emisión de criptodivisas) y contrató posteriormente una auditoría; puso en marcha la ICO, y al parecer, al desplegarse la operación, un error de formato hizo que la traducción del software redirigiera el dinero recaudado a una cuenta a la que PayPro no puede acceder. “Lo tenemos todo documentado, lo demostraremos ante notario” asegura el consejero delegado de PayPro, Pablo Ruiz.

Expertos de la comunidad de blockchain consultados consideran creíble esta versión. Y añaden que es muy probable que nadie pueda acceder a este dinero nunca: “Es probable que no se haya robado, está ahí bloqueado, es como si se hubiera quemado”, dice un experto. Parece que el cÓdigo funcionaba, pero se ejecutó mal. “Como si pones la ropa en la lavadora con un programa equivocado y estropeas la ropa. No es culpa de la lavadora, como tampoco hay ninguna duda sobre la seguridad del blockchain. El error está en cómo se ha utilizado”, añade el experto. En blockchain, una clave privada genera una dirección pública. Y lo que habría pasado, al parecer, es que se ha enviado el dinero a una clave pública que no existe y que, por tanto, no tiene clave privada con la que acceder. “Que alguien pueda generar esta clave privada sería como ganar la lotería cada día durante treinta años. O se necesitaría un ordenador cuántico, pero en ese caso se dedicaría a descifrar cuentas más grandes”, añade el experto. Sin embargo, los problemas de reputación de las operaciones en blockchain son evidentes.

Los 1.000 ethers conseguidos por PayPro fueron aportados por unos 400 participantes en la ICO: inversores de todo el mundo, “un perfil de profesional que entiende de blockchain, activo en las ICO, la mayoría hombres jóvenes”, dicen fuentes de PayPro.

En el sector explican un antecedente, una ICO de hace tres años, que consiguió capital por un importe de 80 millones de euros, y que después sufrió el que fue el mayor robo en blockchain. Pero entonces, se creó un consenso en la comunidad blockchain para actuar, crear una nueva blockchain sobre la antigua y recuperar el dinero. Esta opción no es válida ahora, aseguran en la comunidad.

PayPro, fundada por Pablo Ruiz y Gabriel Llambias, tiene como accionistas a Wayra (la aceleradora de Telefonica), Idodi, Lanta y business angels. Inicialmente salió al mercado como una herramienta de pago en divisas pensada para evitar las comisiones ocultas y dirigida al mercado de pymes, pero se reorientó buscando la oportunidad que ofrece la tecnología blockchain en la desintermediación bancaria. El equipo estaba formado por cuatro personas, más otros cinco asesores. “Lo que ha pasado no es nada bueno para el sector. Pero ahora nos centraremos en intentar arreglarlo y hacer funcionar PayPro. Seguiremos en blockchain”, dice Ruiz.

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