Si ya les parece que tuvieron bastante de Trump, Brexit, nazis, neonazis, ultranazis, Putin, yihadistas reales e inventados, boots y robots, fake news, pos verdad, xenófobos disfrazados de patriotas o de liberales arengando contra todo aquel que no sea de allí, precariedad, paro, recortes, procés, chistes sobre Tintín y Puigdemont en Bélgica, gilibobadas como Tabarnia, películas de terror con las pensiones o guerras de audiencias, de banderas, de himnos, de pasodobles o de toreros, prepárense; esto solo acaba de empezar. Si el 2017 fue el año del “wanna cry”, 2018 será el año del “wanna run” .

No es que empiece mal, es que nunca ha pintado bien. Si miras fuera, ves que Donald Trump es más presidente que hace un año y mientras todos escrutamos sus tuits como los tontos que miran el dedo en vez de a la luna, su administración va sacando a delante la mayor contrareforma fiscal, moral y social que ha padecido Estados Unidos en décadas. Su colega de trapicheos y faltadas, Vladimir Putin, será reelegido este año como lo hacen los buenos demócratas: son más votos que votantes vivos. Mientras, en la Europa que debería hacer de contrapeso, los partidos que deberían parar a esa derecha extrema se suman a su discurso y les ceden el control de la agenda y a la austeridad económica le sigue una anemia moral y democrática mucho más peligrosa y dolorosa de lo que parece.

Si miras hacia aquí, la perspectiva de seguir hablando en exclusiva de Catalunya sin que nadie asuma que la realidad los ha desmentido a todos y ni hay mayoría independentista, ni hay mayoría silenciosa, solo puede parecerle atractiva a alguien: a Mariano Rajoy y su gobierno, quienes podrán seguir practicando a placer el fetichismo de déficit, protegiendo los intereses de los ganadores de la crisis y destartalando nuestro sistema de derechos y libertades con atrabiliarias reformas legales y administrativas. 2018 ya es el año en que nuestra inversión en educación vuelve a los niveles del siglo pasado, las listas de espera o la factura de la luz baten sus propias marcas o la media de las nuevas pensiones cae en vez de subir como nos habían amenazado.

Aún así, quienes creemos en la democracia liberal, la igualdad sin letra pequeña ni clausulas suelo, la tolerancia y la pluralidad sin paternalismos, el respeto a quienes no piensan como tú y el derecho a reírse de todo, empezando por uno mismo, estamos listos. Que pase cuando quiera 2018, también podremos con él. No somos pesimistas, solo optimistas bien informados. Sabemos a qué nos enfrentamos y qué tenemos que hacer. Como bien le decía Matthew McConaughey a Woody Harrelson en el final de la primera temporada de True Detectives: una vez todo fue oscuridad, pero si me preguntas a mi, la luz va ganando.

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