Pablo González, el hermano del expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, no puso la mano en el fuego por su cuñada Lourdes Cavero durante la declaración que prestó en calidad de investigado ante el juez de la Audiencia Nacional que instruye el caso Lezo. Según admitió, no le cuadran las cuentas de la operación en la que Cavero entró a participar en una empresa de guarderías, un negocio que, según sostiene, él desaconsejó. Aseguró desconocer las intenciones que tenía su cuñada y preguntado en concreto sobre si lo que buscaba era aflorar dinero B, Pablo González no cerró la puerta a esa posibilidad: “por poder ser, puede ser”.

La tesis de los investigadores es que el negocio de las guarderías era una tapadera del matrimonio entre Ignacio González y Lourdes Cavero para blanquear dinero de origen ilícito. Se basan en las escuchas de las conversaciones recogidas en el sumario y a las que ha tenido acceso este periódico, según las cuales, Pablo González tuvo pleno conocimiento de los pasos que fue dando la familia. De hecho, en una conversación interceptada por la Guardia Civil, los hermanos hablan sobre el modo en el que Cavero va a entrar en la sociedad a lo que Pablo González dice textualmente: “es decir, B, liberao, vale joder”.

Extracto de un informe de la UCO que acredita el conocimiento que tenía Pablo González.

Extracto de un informe de la UCO que acredita el conocimiento que tenía Pablo González.

“Otra cuestión que sé que también va a ser complicada es la de la guardería y el grupo Los Pollitos”. De este modo introdujo su abogado el tema en el interrogatorio en la Audiencia Nacional, que se extendió cerca de dos horas en las que Pablo González explicó que era habitual que tanto su hermano como su mujer le hiciesen consultas debido a su condición de economista. En este caso se trataba la posibilidad de que su cuñada y algunos familiares de ella entrasen en el accionariado de la sociedad de las guarderías por lo que la mujer de su hermano le pidió que analizase los datos de la oferta.   

La recomendación que le hizo a su cuñada -relató ante el juez- es que no entrase en el negocio porque los niños exigen mucha “responsabilidad”, porque es un actividad “que va a ir a la baja” ya que cada vez “va a haber menos niños” y porque el plan tenía una proyección “demasiado optimista”. Además, “curiosamente” el valor de la participación a adquirir coincidía mucho “con la deuda que la propietaria tenía avalada personalmente”. “Meses después me dice mi cuñada que ella y su familia han tomado una participación y ya no sé más”, añadió Pablo González ante el juez.

Sin embargo, las conversaciones recogidas en el sumario le otorgan un papel mucho más activo a la hora de diseñar el modo en el que Cavero accedería al negocio. “Mi única planificación es que no entre”, respondió, sin embargo, a una de las preguntas de la Fiscalía, que le recordó que a él le “consultan todo”.

A preguntas de su abogado, recordó que el valor de la sociedad de las guarderías era “en torno a un millón de euros” y que tiempo después supo que su cuñada y su familia “con 10.000 euros adquirió el 20 por ciento”. “A mi no me cuadra”, admitió al juez, según se escucha en el audio de su declaración.

“No es más cierto que esta operación la usa la señora Cavero para aflorar dinero de su cuñado y de ella misma que tienen en b en el domicilio”, le insistió la fiscal. “Como poder ser, puede ser”, replicó González antes de aclarar que a él “en ningún momento” le hicieron ese planteamiento”. Contrasta esta respuesta con las ofrecidas ante otras cuestiones durante el interrogatorio que afectaban a su hermano como el cobro de comisiones o el uso de testaferros, extremos que Pablo González sí negó de forma inequívoca.

En otra de las preguntas, la fiscal le recuerda que no tiene ningún sentido que un año después de entrar en el negocio se salieran, una sospecha con la que coincide la Guardia Civil, según la cual, no existe “lógica comercial” en ese movimiento. “Yo donde me quedo es que no es un negocio”, reiteró el hermano del expresidente madrileño. “Se dejan aconsejar, pero luego no me hacen caso por lo que se ve”, zanjó.

Su declaración en el Juzgado contradice lo recogido en las conversaciones del sumario, en las que si bien es cierto que inicialmente mostró sus reticencias al proyecto, finalmente dio su visto bueno a la operación de la que estuvo informado tanto por su hermano como por su cuñada.

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