“Consejos vendo y para mí no tengo”. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha echado mano del refranero popular español para valorar la retahíla de casos de currículums falseados o incorrectos que en los últimos días ha señalado a dirigentes de los principales partidos políticos del Congreso.

La caja de los truenos estalló con el máster en Derecho Autonómico de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) que figura en la lista de méritos académicos de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes. Presuntas actas reconstruidas y firmas falsificadas han llevado a la dirigente al borde del abismo político, con la amenaza de una moción de censura de PSOE y Podemos –a la espera de Cs– mientras la Fiscalía ya ha abierto una investigación tras la denuncia de los estudiantes y el centro universitario madrileño.

La actual polémica salpica a Casado, Cantó y José Manuel Franco, y provoca la dimisión del número dos de Podemos en Galicia

La repercusión del caso Cifuentes ha tirado de la manta de otros casos que, sin entrar en la falsedad documental, sí que han puesto en duda la veracidad de los currículums de varios políticos. En el mismo PP, Pablo Casado habría aprobado un máster similar al de Cifuentes con tan solo cuatro trabajos y después de que la misma URJC le hubiera convalidado 18 de 22 asignaturas. Además, su “posgrado” en la prestigiosa Harvard sería un curso de cuatro días en Aravaca (Madrid).

Sin salir de Madrid, el secretario general del PSOE en la Comunidad, José Manuel Franco, ha admitido “irregularidades” al engrosar su perfil académico ya que como él mismo ha aclarado no es licenciado en Matemáticas, aunque sí fue profesor. El PP de Madrid también denunció que al diputado de Cs Toni Cantó “le cayó el título de pedagogo de la web del Congreso”, aunque de momento, la única dimisión la ha presentado el número dos de Podemos Galicia, Juan Merlo, ya que en su currículum aparece “por error” un título de ingeniero que no posee.

Luis Roldán

Con todo, la sombra de los currículums falsos no es algo nuevo en la política española. El primer ejemplo en democracia es el del que fuera subsecretario de Estado por el PSOE y director general de la Guardia Civil a caballo de las décadas de los 80 y 90, Luis Roldán, que aseguraba ser ingeniero industrial, licenciado en Empresariales y con un máster económico, aunque en realidad no había terminado el Bachillerato. Sin embargo, éste no sería el mayor borrón de su carrera, porque poco después estuvo implicado en un caso de corrupción y en 1994 se fugó de España y encontrado, un año después, en Laos para ser condenado a 31 años de cárcel por malversación, cohecho, fraude fiscal y estafa.

Tomás Burgos

Durante las mismas fechas que se agotaba la carrera política de Roldán florecía la de Tomás Burgos, diputado del PP desde 1993 y actual secretario de Estado de Empleo y Seguridad Social . En el expediente facilitado por La Moncloa y en la web del Congreso figuraba que era licenciado en Medicina, ardua carrera que, sin embargo, no cursó. Sólo tenía cursos menores de Medicina. Hoy su currículum relata que tiene “formación universitaria en Medicina por la Universidad de Valladolid”.

El secretario de Estado de Empleo y Seguridad Social, Tomás Burgos El secretario de Estado de Empleo y Seguridad Social, Tomás Burgos (Victor Lerena / EFE)

Juan Manuel Moreno

También sigue en activo el actual jefe de filas del PP en Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, que a principios de siglo mostraba en su currículum una una licenciatura en Administración y Dirección de Empresas (ADE). Una legislatura después, la carrera se diluía a “estudios” en la misma materia y, otra después, en 2008 seguía menguando hasta ni siquiera estudios superiores. Finalmente, en 2012 obtuvo un grado en Protocolo y Organización de Eventos por la Universidad Camilo José Cela.

Gema Igual

También del PP es Gema Igual, actual alcaldesa de Santander –tras suceder en el cargo al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna–, que en su perfiles públicos del Ayuntamiento y del partido figuraba hasta hace un año como diplomada en Magisterio. “Un error sin mala fe”, según definió la propia Igual, que desde entonces describe que tiene estudios de Magisterio en su currículum.

Joana Ortega

Las mentiras curriculares no distinguen en geografía. En Catalunya, uno de los casos más sonados fue el de la entonces vicepresidenta y portavoz del Govern, Joana Ortega (CiU), quien en 2011 acabó confesando que no había terminado la carrera de Psicología, tal y como apuntaba su expediente en su departamento del Ejecutivo catalán. La representante de la extinta Unió Democràtica de Catalunya mantuvo su cargo hasta que dejó el Govern –y la política activa– en 2015, tras la crisis que fulminó la federación catalanista. Ortega, portavoz del Executiu durante el proceso participativo del 9N de 2014, fue condenada por desobediencia a 21 meses de inhabilitación por el TSJC.

La exvicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, durante su comparecencia ante los medios para dar a conocer las incidencias en la jornada participativa del 9N La exvicepresidenta de la Generalitat, Joana Ortega, durante su comparecencia ante los medios para dar a conocer las incidencias en la jornada participativa del 9N (Efe / Toni Albir)

Miguel Gutiérrez y César Zafra

Ni tampoco distinguen entre partidos. También se ha visto involucrado Ciudadanos –pese a que en su acuerdo de investidura de Cifuentes en la Comunidad de Madrid incorporó un punto que pedía la dimisión para cualquier cargo público que hubiera falsificado su currículum o cualificación profesional. Su secretario general del grupo parlamentario en el Congreso, Miguel Gutiérrez, sostenía en su currículum que era doctor ingeniero, aunque luego se desveló que no había culminado ningún doctorado, por lo que su cualificación se queda en ingeniero. Algo parecido al caso de su compañero de partido y número dos de Cs en la Comunidad de Madrid, César Zafra, que admitió haber ejercido de abogado sin estar habilitado para ello.

Elena Valenciano

Ambos siguen ejerciendo, como la vicepresidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Elena Valenciano, que tuvo que cambiar el currículum que figuraba en la Cámara comunitaria y que afirmaba que tenía las licenciaturas de Derecho y Ciencias Políticas, dos carreras que empezó, pero no acabó, como ella misma confesó: “Empecé Derecho y luego me pasé a Políticas, no terminé, pero sólo me faltan dos asignaturas”. Un mal, el de engrosar una titulación inacabada para darla por completada que, como hemos visto, ha sido y es habitual en la política estatal.

La vicepresidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Elena Valenciano La vicepresidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo, Elena Valenciano (Emilia Gutiérrez)

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