En los dos meses y dos días desde que la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, le envió a prisión preventiva junto al resto de miembros del Ejecutivo catalán cesado por Rajoy, Oriol Junqueras parece haber perdido peso. De hecho, al exvicepresidente ya se le vio visiblemente más delgado en la anterior ocasión en que fue a declarar ante el Tribunal Supremo para pedir su excarcelación junto al resto de compañeros encarcelado, el pasado 4 de diciembre.

Este jueves, a Junqueras se le ha visto más o menos como a principios del pasado mes y con la misma barba corta que le ha caracterizado en los últimos tiempos, según fuentes presenciales en la sala en la que se ha celebrado la vista ante tres magistrados del Tribunal Supremo.

Junqueras ha sido conducido ante la sala a primera hora de la mañana en un coche camuflado y no hay imágenes de él desde que acudió a declarar en noviembre ante Lamela. Desde entonces, los asiduos que acuden a Estremera para visitarle aseguran que se mantiene firme en sus convicciones, bien de salud, aunque sufrió un duro catarro al poco de ingresar en prisión.

En la vista de este jueves, Junqueras se ha presentado ante Llarena con pantalones vaqueros, camisa blanca, una parca negra con capucha y zapatillas de deporte.

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