El coordinador de Catalunya en Comú, Xavier Domènech (Sabadell, 1974), ofrece su última rueda de prensa antes de las vacaciones de Navidad y atiende a los medios apenas 12 horas después de una noche electoral mala que ha cerrado una campaña complicada.

En el Centre Cívic Convent de Sant Agustí de Barcelona responde a  eldiario.es sobre los motivos que considera que han llevado a su candidatura a quedar en el quinto lugar en las elecciones del 21D, con ocho diputados y menos un 8% del voto.

Ninguna encuesta, ningún análisis, vaticinaba lo que ocurrió el jueves en Catalunya. Ni para ustedes ni casi para ningún partido, especialmente el de Puigdemont. ¿Qué ha pasado?

La gente ha votado en contra de la DUI y del 155. Ha habido un voto muy pasional en contra de la unilateralidad que ha concentrado Ciudadanos y otro de Junts per Catalunya, con la imagen de legitimidad del presidente en el exilio. El pueblo manda, pero creo que el resultado dificultará mucho construir el futuro que necesitamos en Catalunya.

Nosotros nos vamos a situar en la oposición de las derechas de Junts per Catalunya y de Ciudadanos para construir ese futuro desde ya. Un futuro que hable de políticas sociales, que ponga a la gente en el centro.

Ese ha sido el eje de su campaña, el social. Pero no han conseguido que cale. ¿Cómo lo van a lograr desde la oposición y sin, en principio, influir en el día a día del Govern?

Hay que llevar al Parlament lo que hace demasiado tiempo que está fuera de Parlament. Y hay que trabajar en la calle, en el país, comarca por comarca, pueblo a pueblo y barrio a barrio. Ha sido una campaña extraordinariamente difícil para el país y para nosotros. Creo que a pesar de los resultados hemos hecho una buena campaña. Lo que creíamos en campaña lo seguimos creyendo.

No vamos a abandonar lo que creemos porque es lo mejor para el país. Todas las fuerzas progresistas de este país tienen que hacer una reflexión porque el conjunto de estas fuerzas no han avanzado, sino que han retrocedido. El hecho de que ERC y la CUP, por un lado, y el PSC, por el otro, hayan participado de los bloques ha abierto el camino a las respectivas derechas. Se impone un trabajo y nosotros tenemos las manos más libres para hacerlo. El resto de fuerzas parecen condenadas a seguir en esos bloques que dan mayorías a las derechas. Nosotros no.

Y hay otra reflexión como país. Veo la euforia de Carles Puigdemont y de Inés Arrimadas y creo que yo no estaría para nada eufórico porque el resultado nos indica que hay un país polarizado.

El resultado de Catalunya en Comú, lo han dicho, es malo. Es peor que el de 2015, peor que el de 2012 y más o menos igual que en 2010.

Somos una nueva fuerza política. El trabajo que hemos hecho nos ha consolidado mucho internamente y la campaña, paradójicamente, nos ha acercado mucho más. Tenemos que seguir trabajando en este camino porque nos va a permitir liderar en el futuro la posibilidad de cambio.

Las clases populares, que son a quienes usted se dirigen, se han volcado con Ciudadanos. ¿Por qué no cala el mensaje?

La declaración de independencia provocó un terremoto en una parte de las clases populares. Sintieron que su país, en la medida en que el Gobierno de la Generalitat los representa, no contaba con ellos y los dejaba fuera. Y ese terremoto les ha llevado a votar una opción que claramente simbolizaba más el rechazo a todo esto. Hay un trabajo y vamos a estar ahí.

¿Han sido poco claros en ese rechazo a la DUI?

Creo que no pero es cierto que el resultado es el que es. Lo que me preocupa es que una parte de las clases populares voten a una opción que es netamente neoliberal, que ha votado en el Parlament de Catalunya contra los derechos sociales y que es la muleta del PP. Pero es nuestra responsabilidad poder llegar y trabajar mejor.

¿Se planteó o se plantea dimitir?

No. El jueves fue el momento que tuve más claro que tenía que seguir. Es curioso. Yo he tenido dos victorias electorales en Catalunya. Ayer [por el jueves] no lo fue, es evidente. Y es cuando he tenido más claro que nunca que quería trabajar en este proyecto político. Viendo los resultados, somos más necesarios que nunca para el futuro de este país.

Un votante que optara el jueves por los comunes y que, tras el resultado, puede tener la sensación de que su voto no resuelve o no soluciona. ¿Cómo le explica para qué ha servido votar a Catalunya en Comú?

Para construir el futuro. Votar a una opción que defiende claramente los derechos sociales, que nunca quedará atrapada en la derecha, que nunca quedará atrapada en la división del país, sino en la construcción de un país más unido. Ese voto es enormemente útil.

Decía antes que hay que trabajar comarca por comarca para construir el nuevo partido. Su voto se ha concentrado en la provincia de Barcelona de forma apabullante. ¿Cómo afecta a esta construcción?

Nosotros tuvimos en las generales muy buenos resultados fuera del área metropolitana. Ahí tenemos una base para trabajar. Tenemos que ser una opción de todo el país, no solo de un área del país. Vamos a dedicarnos precisamente a esto comarca por comarca, pueblo por pueblo. Voy a viajar mucho.

Hablando de Barcelona. Las elecciones son en mayo de 2019. ¿Ven algún peligro para el proyecto de Ada Colau?

Es un proyecto muy consolidado. Allí donde gobernamos demostramos que hacemos políticas sociales y ponemos a la gente en el centro.

¿Y a nivel estatal? En la campaña han participado los principales referentes: Ada Colau, Pablo Iglesias, Alberto Garzón, etcétera. ¿Esto que se llama “espacio del cambio” tiene un problema profundo en España o es coyuntural?

El espacio del cambio vive una tormenta de reacción. Tenemos que seguir trabajando para superar la polarización que se ha producido en Catalunya y en España porque es evidente que favorece a fuerzas reaccionarias. Es el momento clave. Históricamente los momentos clave para las fuerzas del cambio son momentos así. Hay que saber actuar con inteligencia, guiado por los principios aunque parezca que es un mal momento para esto, para poder salir luego más fuertes.

Las fuerzas del cambio debemos actuar guiados por el los principios para salir luego más fuertes.

Dice que los ganadores son la derecha neoliberal. ¿Augura algún tipo de entendimiento entre ellos en el Parlament?

Eso ya lo hemos vivido. Votaron juntos en contra de hacer una fiscalidad progresiva que afectase a las rentas más altas de Catalunya. Votaron juntos a favor de seguir financiando a las escuelas de élite. Se muestran como enfrentados pero cuando hablamos de agenda social y económica llegan a acuerdos de forma natural.

Más allá de los resultados cuantitativos los bloques siguen ahí, estáticos. Y ninguno logra superar el 50% en voto popular. ¿Persistirá el bloqueo?

Estas elecciones han sido muy extraordinarias. Todo el mundo ha votado desde lo emocional y es normal después de lo que hemos vivido. Pero el resultado muestra una situación de bloqueo que el país no puede mantener por mucho tiempo. Y creo que no se va a mantener mucho tiempo. Por eso es fundamental el trabajo que hagamos nosotros, porque llegará un momento en el que todos querrán salir del bucle.

Cuando he ido a buscar este café con leche la camarera me ha dicho “seguimos como estábamos”. Es una percepción muy común. Incluso gente que ha votado a Puigdemont. Habrá un momento en el que se impondrá la necesidad de una reflexión colectiva.

¿Será en esta legislatura? ¿O vamos a una legislatura corta y tumultuosa?

Las fuerzas independentistas que han gobernado Catalunya no han sido capaces de explicar, más allá del voto de la resistencia, cuál es el proyecto de futuro que tienen para el país. Gobernar sin proyecto acaba desgastando mucho. Ahora bien, no es inusual ver gente que piensa más en el poder que en el país. Vamos a dejar un tiempo razonable para que todo el mundo explique lo que quiere hacer.

¿Será Carles Puigdemont el próximo president de la Generalitat?

Según ellos, que tienen mayoría, sí. A ver si vuelve o no vuelve. Y si vuelve, en qué situación queda.

Han apelado al catalanismo progresista, a la izquierda, para una reflexión general. Este bloque de izquierdas de ERC, PSC, ustedes y la CUP incluso suman cuatro diputados más que el autodedominado “bloque de la Constitución”. ¿La Constitución ha perdido en Catalunya?

Es evidente que en el momento que alguien decidió que la Constitución servía como arma arrojadiza para echar a la cabeza de la gente, ese bloque empezó a perder. El día que alguien tuvo la brillante idea de presentarse a las elecciones como “bloque constitucionalista” decidieron que la Constitución perdería las elecciones. Deberían reflexionar sorbe sus brillantes ideas.

El PP se ha dejado casi todo su capital electoral en estas elecciones. ¿Teme que se redoble la ofensiva contra Catalunya?

Lo usual es que cuando un Gobierno hace algo tan inusual como intervenir Catalunya y convocar elecciones, y le sale tan mal, reflexione qué caminos le han llevado a esta situación en la que se ha quedado sin grupo parlamentario y la ciudadanía ha votado contra el 155. Pero el PP no nos tiene acostumbrados a lo normal sino a la excepcionalidad. Por ese camino, va a empeorar la situación. Por eso se impone la reflexión de las fuerzas progresistas en España porque hay mayorías para echar al PP. Si alguien quiere esperar a que el fuego incendie todo, que espere. Pero creo que es mejor apagarlo ya.

¿Este resultado no cierra definitivamente la puerta a una moción de censura contra Rajoy que necesita el apoyo de ERC y PDeCAT en el Congreso?

Hay que ver cómo se configura el Gobierno de la Generalitat. Pero nosotros hemos dicho en campaña algo clarísimo. Del PP no desconectas, o lo echas o no lo echas. Igual que no te constituyes en alternativa cuando lo apoyas, como el PSOE o el PSC. Pero esas mayorías alternativas están ahí. Y si alguien tiene un poco de lucidez debería pensar en ello. Nosotros seguro que pensamos en ello.

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