Sin prisa pero sin pausa. Sin fuegos artificiales. Sin un atisbo de debilidad. Nadal camina por la tierra batida de Montecarlo a toda velocidad y no tiene frenos. El mallorquín ya está en cuartos de final tras derrotar, otra vez sin paliativos, a Karen Khachanov (6-3 y 6-2). Este viernes le aguarda un amenazante Thiem en su camino hacia el undécimo título en el Principado. Sus rasgos dicen de él que es humano, pero sus rivales empiezan a dudarlo.

No se había enfrentado nunca Nadal al gigante ruso sobre tierra batida, aunque sí lo había hecho sobre cemento y hierba. Compromisos ambos disputados el año pasado y saldados con triunfo para el mallorquín. Se repitió la historia sobre la arcilla del Principado, sobre la que Nadal se desliza como Javier Fernández sobre el hielo.

El juego de Nadal en las dos primeras rondas ha rondado el excelente

El problema para muchos tenistas que se cruzan con el de Manacor en las primeras rondas es que si tiene el día resulta imposible plantarle cara. El milagro depende siempre del nivel de Nadal, por muy buen tenis que uno pueda desplegar. Como Khachanov, que demostró tener bien estudiado el partido y empezó fuerte, jugando muy profundo para intentar llevar la iniciativa. Pero se topó con la misma versión apisonadora que aplicó Nadal a Bedene y no tuvo respuesta. Como no la tiene casi nadie.

El ruso, de 21 años, hizo sudar al mallorquín en su primer servicio. Se intuían dificultades en la tarde monegasca. Pero las nubes escamparon bien rápido. Nadal rompió en blanco el primer saque de Khachanov y empezó a allanar su camino hacia cuartos de final. Con golpes maravillosos desde el fondo y una inteligencia supina en la colocación, el español fue agrandando el marcador. No se intuyeron turbulencias ni cuando perdió su saque en el séptimo juego. Al minuto siguiente había recuperado el break sin pestañear.

Dominic Thiem será rival de Nadal en cuartos de Montecarlo tras ganar a Djokovic Dominic Thiem será rival de Nadal en cuartos de Montecarlo tras ganar a Djokovic (Julian Finney / Getty)

No se quejaba el público de la Raniero III, que seguía recuperándose del espectáculo que había presenciado antes de que Nadal compareciera. Dominic Thiem había derrotado a Djokovic en tres emocionantes y maravillosos sets (6-7, 6-2 y 6-3), y esperaba rival. Con el 6-3, el mallorquín ya tenía medio billete para reeditar la semifinal del pasado Roland Garros. La grada se relamía.También el austríaco, al que las cámaras de televisión captaron en lo alto de la pista siguiendo las evoluciones del partido.

No admitía sorpresas el mallorquín en su plato y comenzó el segundo set rompiendo el servicio de Khachanov. La vía rápida siempre es la mejor en un Masters 1000 en el que se intuye un tramo final lleno de ochomiles. Con otro break, Nadal subía el 4-1 al marcador y dejaba el partido prácticamente visto para sentencia. El 6-2 final así lo confirmó.

Icónica imagen de Nadal en la Raniero III Icónica imagen de Nadal en la Raniero III (Eric Gaillard / Reuters)

En menos de hora y media, Nadal había finiquitado su compromiso y podía centrarse ya en el duelo de cuartos. Thiem, que deslumbró ante Djokovic, quiere interrumpir la carrera del mallorquín hacia una nueva gesta. Montecarlo disfrutará del duelo.

Deja un comentario