Maria Svart es la directora nacional de los Democratic Socialists of America (DSA), uno de los principales grupos de apoyo de Bernie Sanders, al que pertenece la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez (AOC).

En Estados Unidos conviven dos mareas: la que aupó a Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y la también congresista Rashida Tlaib, y, por otro lado, la que llevó a la Casa Blanca a Donald Trump.

Es excitante y aterrador al mismo tiempo. Donald Trump es en parte producto de los últimos años de austeridad neoliberal, y se dirige directamente al dolor que sufre mucha gente en Estados Unidos, particularmente en las zonas industrializadas del país y fuera del cinturón de Washington DC y de las costas. Trump ve el dolor de la gente y habla a ese dolor.

El problema es que sus soluciones son completamente erróneas. Es lo que podríamos llamar un snake oil sales salesman, un vendedor tramposo que hace bait and switch, que engaña a la gente: está diciendo que tiene todas las respuestas a sus problemas, pero les da más neoliberalismo.

Así, lo que hace es profundizar en la crisis del país, y en la de las clases trabajadoras y pobres, pero también en la de aquellos que le apoyan y que pertenecen a sectores con dinero, blancos y con ansiedad sobre el futuro; a los que le preocupa perder el control del país porque la demografía está cambiando sus economías. Trump está hablando a su ansiedad y utilizando la reacción de los blancos.

Es una reacción que se dirige contra las conquistas de los movimientos sociales de finales del siglo XX, es una combinación de dirigirse a los desposeídos pero también a los reaccionarios. Son dos segmentos fundamentales de su base. Y Trump es parte del problema, y por eso moviliza al DSA, el movimiento socialista democrático y a Bernie Sanders, y causa protestas: porque la gente trabajadora y pobre está hasta con la dirección del país. 

Cuando ves que las políticas más progresistas del presidente Obama tampoco lo eran tanto, la gente estaba insatisfecha. Y cuando Hillary Clinton se enfrenta contra Trump, y aunque cometiera algunos errores estratégicos, el problema es que lo que decía no tenía nada que ver con lo que estaba viviendo la mayoría del país. Y mucha gente no se sintió inspirada ni motivada a votar.

Y para terminar el puzzle, hay que entender que el Partido Republicano siempre ha hecho todo lo posible para impedir el voto demócrata, con todo tipo de estratagemas legales o ilegales. El sistema electoral estadounidense ya tiene de por sí numerosas barreras para que la gente pobre y trabajadora pueda votar, como cerrar los colegios electorales en barrios negros y pobres, llevarles las máquinas de votación en peor estado para que se rompan, difundir información falsa sobre las fechas para registrarse, etc. Si a todo eso sumas la desafección con Hillary Clinton y la movilización del miedo y el enfado de Trump, además del segmento de la población americana proclive al extremismo y el resentimiento, tienes a Trump ganando la mayoría del colegio electoral.

Pero todo esto, al mismo tiempo, es lo que hace que Bernie Sanders esté siendo tan popular y que el DSA esté creciendo. Porque vemos que la gente está sufriendo, pero nuestras soluciones se basan en la solidaridad y en oponernos al neoliberalismo. En construir una sociedad para todos con una alternativa positiva.

Nosotros también estamos hablando al enfado y al dolor que siente la gente, y señalamos a los demócratas de Wall Street, aquellos del Partido Demócrata que están al servicio de las élites y no tienen soluciones como no las tiene Trump porque depende de esas élites. Lo que tenemos que hacer es dirigirnos a esa base de Trump y explicar que lo que está haciendo el presidente es lo contrario que les prometió.

Cuando Trump fue a lugares como Indiana, Ohio, Michigan y dijo que eran la parte industrializada del país, como la llamaba Roosevelt, le dijo a la gente de las fábricas de General Motors que él mantendría viva la industria, que no vendieran sus casas, que todo iría bien. Y en dos años GM ha anunciado que cierra tres fábricas en EEUU y  una en Canadá.

Igual que cuando fue a la guerra comercial con China y muchos agricultores almacenaron soja, y ahora con las inundaciones se les ha echado toda a perder. Muchos agricultores van a perder sus granjas por el ego de Trump.

Hace algo más de un año, en diciembre de 2017, Trump aprobó una rebaja de impuestos por la cual a gente como yo tendría una recorte durante un tiempo, mientras que los ricos lo tendrían durante un periodo mucho más largo. Lo cual no solo ataca a las clases trabajadoras, sino que hipoteca las posibilidades del próximo Gobierno. Así, en el futuro, aunque los demócratas ganen el Senado y la Casa Blanca, no tendrán recursos porque estarán en los bolsillos de los más ricos y no podrá realizar grandes reformas socialdemócratas.

Por tanto, Trump es un encantador de serpientes, pero logró movilizar. Habla a un dolor real y da mítines por todo el país llamando a la violencia contra los medios, la izquierda, los migrantes y generando histeria contra ellos. Usando el miedo de la gente y dirigiéndolo hacia los más vulnerables en lugar de contra el verdadero enemigo.

Por ello, nuestro mensaje tiene dos partes. Una, que es inmoral lo que está haciendo. Y la otra, que es peligroso para la gente trabajadora. Somos los únicos que estamos diciendo que si los migrantes no tienen derechos, es malo para el resto de trabajadores porque verán erosionado su nivel de vida. Muchos demócratas progresistas muestran su pena por las familias que se separan en la frontera, por los niños que apartan de sus padres… Pero lo que está haciendo Trump con esas familias de migrantes al final también tiene como consecuencia recortes para los trabajadores americanos. Y tenemos que estar unidos.

¿Cómo se puede combatir a esa extrema derecha, que está creciendo también en Europa?

En algunos lugares tiene base social, incluso en la clase trabajadora, porque la izquierda a veces se ha alejado de la población trabajadora y empobrecida. Y los políticos de la izquierda tienen que venir de las clases trabajadoras. Y los partidos tienen que hablar de las necesidades de la gente común. Y hay que ser muy claro, con un mensaje único en toda Europa. La izquierda necesita tener un mensaje unificado sobre el cambio climático, la migración, la economía, y hablar a los miedos de la gente, pero con una alternativa positiva y un camino para alcanzarla.

Porque la razón por la que la derecha triunfa es porque hay gente que vive con miedos. No puedes ignorar esos miedos, hay que afrontarlos y dar soluciones creíbles. Porque el argumento moral de los niños migrantes que separan de sus padres me puede conmover por la pena, pero si soy un trabajador americano que tengo que alimentar a mi familia, puedo sentir pena, pero pienso en la necesidad de alimentar a mi familia.

Así que, te tienes que dirigir a las preocupaciones de los trabajadores y mostrar que la solidaridad internacional entre trabajadores es lo único que tenemos, que la gente puede tener miedos, pero si das esperanza y explicas cómo dependemos unos de otros y tenemos que estar unidos y perseveras con este mensaje. Creo que es una solución, además de que la izquierda necesita aplicar programas económicos.

Recientemente ha habido un discurso de Alexandra Ocasio-Cortez sobre el cambio climático en el que apelaba precisamente a cómo afectaba a la vida cotidiana de las personas más pobres de Estados Unidos.

Ella estaba respondiendo a un republicano que la acusaba de ser elitista por hablar del cambio climático. Eso es lo que hace la extrema derecha, apunta a las élites. Tenemos ese problema, que tiene que ver con soluciones tecnocráticas, a veces aplicadas por la izquierda.

Pero la verdad es que son asuntos que afronta la gente cada día, y no estamos conectando bien. Y, entonces, cuando el republicano le dice que está siendo elitista, ella dice que es un asunto que afecta a las clases trabajadoras porque los niños no saben leer, porque la gente está siendo forzada a migrar por tener agua no potable; y le dice que ella tiene niños y que no tienen futuro.

El cambio climático, con huelgas de estudiantes, es uno de los asuntos más movilizadores en el momento en Europa. 

La solución al cambio climático ha de ser estructural, y tiene que ver con la industria militar de EEUU. Tienes que ir tras la industria de los combustibles fósiles. No va de soluciones individuales, siempre se presenta como soluciones individuales o neoprogresistas, como el impuesto al carbón. De acuerdo, las clases trabajadoras han de tener trabajos que no contaminen, pero para eso hay que garantizar trabajo para aquellos que sufran los recortes de las empresas contaminantes.

Alexandria Ocasio-Cortez, Rashida Tlaib, usted misma… El 8M y la huelga feminista en España y muchos países del mundo. Hay un liderazgo femenino y feminista en la política, una de las principales dianas de la extrema derecha también.

La extrema derecha quiere frenar a las mujeres porque tiene una visión muy patriarcal de la familia. Es muy parecido a la visión que tienen del Estado. La razón por el resurgimiento de los liderazgos de mujeres en Estados Unidos también tiene que ver con que Donald Trump ha provocado una reacción y muchas mujeres progresistas de clases medias y altas han decidido implicarse en los procesos políticos.

Pero también entre las clases trabajadoras: ahora mismo hay una ola de huelgas en Estados Unidos, con profesores en huelga en West Virginia, uno de los Estados más conservadores, y se están extendiendo a otros lugares del país, como la más progresista California. Y los movimientos están siendo liderados por mujeres. Las mujeres están hartas y están luchando tanto en los tribunales como dentro del sistema político.

Los republicanos están actuando, poniendo más restricciones con el aborto, por ejemplo, y las mujeres están levantando la voz, organizándose y respondiendo a la extrema derecha. 

No sabemos qué va a pasar, pero mujeres como AOC son increíblemente importantes para dar voz y empoderar a más mujeres para que se levanten.

El feminismo, al cuestionar la organización del trabajo y de los cuidados, cuestiona también el sistema económico.

Sí, además tenemos un grave problema de envejecimiento de la población, por lo que el movimiento feminista socialista somos los únicos que tenemos la solución al problema.




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