Moody’s ha mejorado la calificación de la deuda española, que pasa de Baa2 a ––––, siguiendo la estela del resto de agencias de calificación. La nota se mantenía sin cambios desde 2014.

En las últimas semanas las grandes agencias de calificación han ido mejorando la nota de España. Primero fue Fitch, que llevó en enero la nota española al A-, con perspectiva estable. Luego, Standard & Poor’s hizo lo propio y elevó el rating al notable bajo (A-), en la que fue la primera mejora desde 2012. Por su parte, DBRS, la más pequeña de las cuatro grandes agencias, dejó la calificación española en A, si bien en esta agencia la valoración no había sufrido tanto en la recesión.

Mejora generalizada

La mejora de la economía y la sensación de que la crisis financiera, que castigó a la deuda española, ha quedado atrás bendicen las mejoras de las agencias. Eso sí, pese al fuerte avance del PIB España mantiene dos grandes losas de la Gran Recesión: una abultada deuda que se acerca al 100% y una tasa de paro que sigue por encima del 16%.

El Gobierno sólo mantiene un contrato en vigencia con DBRS, después de no renovar con el resto de grandes. El hecho no supone que se deje de calificar su deuda, ya que las agencias lo siguen haciendo para sus clientes.

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