El debate sobre las enmiendas a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado de 2019 ha arrancado en el Congreso de los Diputados con la intervención de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Ha empezado haciendo un discurso político y no económico, acorde con la realidad de que la batalla por sacar adelante estas cuentas se juega desde hace tiempo en el terreno del juicio del procés. Un juicio a los políticos presos independentistas que ha coincidido con el inicio del debate sobre PGE y que ha “polarizado” las posiciones políticas frente a un debate presupuestario que debe ser “serio”, ha advertido la ministra. 

En un duro discurso, Montero ha arremetido tanto contra el PP y Ciudadanos como contra ERC y PDeCAT. A los primeros les ha acusado de traspasar “las líneas rojas” con la manifestación de este fin de semana y de querer “encender la mecha de un polvorín”. Ha advertido a estos partidos de que están alentando una “intolerable escalada de crispación” y ha comparado la “catarata de invectivas y descalificaciones” que ha recibido Pedro Sánchez con las que sufrió Adolfo Suarez.

En cuanto a los catalanes, cuyo previsible voto en contra supondrá la devolución de las cuentas, les ha asegurado que el Gobierno “no va a ceder a ningún chantaje” ni va a aceptar “en ninguna circunstancia” que en ningún orden del día esté el derecho a la autodeterminación de Catalunya. “Ni podemos ni queremos”, ha asegurado.

Entre unos y otros, ha lamentado, van a echar abajo unos presupuestos que a su juicio son los que el país necesita en este momento del ciclo económico y que “objetivamente son buenos para la ciudadanía vivan donde vivan” y que están diseñados para cerrar “las heridas de la crisis”, ha defendido.

Es previsible que mañana miércoles, en las votaciones, salgan adelante las enmiendas a la totalidad, lo que implicará la devolución de este proyecto al Gobierno, y, probablemente, la convocatoria de elecciones anticipadas. Su destino depende de los apoyos de ERC y PdCAT, que firman dos de las seis enmiendas a la totalidad presentadas, debido al curso de las negociaciones con el Gobierno sobre la cuestión independentista.

Las pensiones se llevan 4 de cada 10 euros

El proyecto de presupuestos elaborado por Montero se basa en un gasto no financiero de 345.358 millones de euros, un 5,3% más que en 2018, y en ingresos no financieros de 316.181 millones, un 7,8% más. El techo de gasto asciende a 125.064 millones de euros, una subida del 4,4%. 

Con estas cifras, el Ejecutivo se ha marcado la meta de cumplir con un déficit en el conjunto de las administraciones del 1,3% del PIB en 2019, una tarea que ha puesto en duda la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). 

En el lado de los gastos, las pensiones se llevan cuatro de cada diez euros (153.864 millones).




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