“¡Misión cumplida!”, así calificaba el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a través de Twitter el ataque quirúrgico y limitado que ha lanzado sobre Siria durante la noche del viernes al sábado de forma coordinada con el Reino Unido y Francia. Una ofensiva que, pese a su teórico carácter puntual, aumenta un pistón más la escalada de tensión entre Washington y Moscú –aliado del presidente del régimen sirio, Bashar el Asad. Aún así, es poco probable que el movimiento impulsado por la Casa Blanca altere sustancialmente el curso de una guerra que enfrenta a numerosas facciones y ha dejado un dramático reguero de al menos medio millón de víctimas mortales en los últimos siete años.

Eran las 4.00 horas de la madrugada en Damasco –las 3.00 h en España y las 21.00 h en Washington– cuando Trump anunciaba la acción militar impulsada por la Casa Blanca de la mano de Downing Street y el Elíseo, tres aliados “contra la barbarie y la brutalidad”, según las propias palabras del presidente estadounidense. Y mientras Trump hablaba, las explosiones sacudían Damasco.

En total, las fuerzas militares estadounidenses, británicas y francesas bombardearon con más de 100 misiles dirigidos contra un centro de investigación científica cerca de Damasco, dos almacenes con armas químicas en la provincia de Homs y un centro de mando ubicado también en esa provincia siria, según el informe del Pentágono. Una ofensiva que materializa la respuesta de las tres potencias occidentales contra el presunto ataque químico del régimen de Al Asad contra Duma que habría provocado más de una cuarentena de víctimas mortales y del que EE.UU., Reino Unido y Francia consideran probada la autoría.

Infografía del ataque coordinado facilitada por el Departamento de Seguridad estadounidense Infografía del ataque coordinado facilitada por el Departamento de Seguridad estadounidense (Us Department Of Defense / Hando / EFE)

El ataque coordinado no habría provocado ninguna víctima mortal, según fuentes del régimen sirio, que ha asegurado que pudo evacuar los edificios seleccionados por adelantado.De hecho, las autoridades rusas –que no han intervenido porque sus dos bases en el país no han sido objeto del ataque–, han sostenido que según su monitorización la mayoría la mayoría de misiles proyectados habrían sido interceptados. Como respuesta, el Pentágono ha aseverado que el bombardeo ha impactado en el corazón del programa químico sirio.

No tenemos más ataques previstos, es un golpe único que lanza un mensaje muy fuerte

El secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, ha informado tras la intervención que no hay más acciones militares preparadas contra el régimen sirio. “Ahora mismo no tenemos más ataques previstos, es un golpe único que lanza un mensaje muy fuerte para desalentarle de que lo vuelva hacer”. El jefe del Pentágono se refiere al supuesto ataque químico de las fuerzas de Al Asad, la línea roja que se marcan las potencias occidentales para volver a intervenir. “Estamos preparados para mantener esta respuesta hasta que el régimen sirio deje de usar agentes químicos prohibidos”, ha advertido Trump.

Al otro lado del Atlántico, la primera ministra británica, Theresa May, ha justificado la ofensiva conjunta con la misión de degradar la capacidad del régimen de Al Asad de desarrollar y emplear armamento químico. Además, ha añadido, se ha tratado de un ataque “limitado, dirigido y efectivo”. “Creo que es acertado y legal que la comunidad internacional haya intervenido a fin de enviar ese mensaje clarísimo, no podemos permitir que se normalice el uso de armamento químico, bien en Siria, en las calles del Reino Unido o en algún otro lugar”, ha recalcado May, que considera “claro” que el régimen sirio fue “responsable” del uso de armas químicas el pasado sábado en Duma.

Una vión de la RAF antes de la ofensiva militar Una vión de la RAF antes de la ofensiva militar (Mod / Getty)

El Reino Unido y Francia justifican el ataque como respuesta a un bombardeo químico que ven probado

Mensaje similar al que ha lanzado París. “No podemos tolerar la banalización del uso de armas químicas”, ha avisado el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, a través de un comunicado que también subraya que el ataque “está circunscrito a las capacidades del régimen sirio que permiten la producción y el empleo de armas químicas”. El Elíseo, que también ha apuntado que “la responsabilidad del régimen sirio” en el ataque químico de Duma “no ofrece ninguna duda”, considera que “se ha traspasado la línea roja establecida por Francia en mayo de 2017”. “El objetivo era destruir los instrumentos químicos del régimen y mostrarle a Al Asad que cuando se cruza la línea roja hay consecuencias”, ha añadido poco después el ministro de Defensa galo, Jean-Yves Le Drian. Un objetivo “alcanzado”, dado que “buena parte de su arsenal químico ha sido destruido”.

El conflicto sirio enfrenta a una gran cantidad de facciones en un complejísimo tablero de juego con potencias e intereses cruzados. Rusia e Irán proporcionan una ayuda militar a Asad que ha resultado decisiva en los últimos tres años, frustrando cualquier amenaza rebelde para derrocarlo. Las fracturadas fuerzas de oposición han recibido un apoyo variable de Occidente, los estados árabes y Turquía. Estados Unidos, Reino Unido y Francia llevan años bombardeando a los combatientes del Estado Islámico en Siria y tenían tropas sobre el terreno para combatirlos, pero se abstuvieron de atacar al gobierno de Asad a excepción de una andanada de misiles estadounidenses el año pasado. Aunque los países occidentales han dicho durante siete años que Asad debe abandonar el poder, en el pasado se resistieron a atacar a su gobierno, sin una estrategia global para derrotarlo.

Rusia ve un ataque injustificado contra un Estado soberano

El gobierno y los aliados de Asad han reaccionado con furia al ataque, pero al mismo tiempo han evitado acciones tangibles y han querido dejar claro que lo consideran un hecho aislado y que no es probable que perjudique al régimen de manera significativa. Para ilustrarlo, el Gobierno sirio ha mostrado sensación de normalidad con un vídeo de su presidente Bashar el Asad yendo a trabajar horas después del ataque.

Rusia, cuyas relaciones con Occidente se han deteriorado hasta niveles de hostilidad no vistos desde la Guerra Fría, ha negado por activa y por pasiva que el ataque con armas químicas de la semana pasada haya ocurrido e incluso acusó a Reino Unido de escenificarlo para avivar la histeria antirrusa.

Vladímir Putin junto al alcalde de Moscú tras hacerse público el ataque de EE.UU., Gran Bretaña y Francia a Siria Vladímir Putin junto al alcalde de Moscú tras hacerse público el ataque de EE.UU., Gran Bretaña y Francia a Siria (Mikhail Klimentiev / AFP)

Vladímir Putin

El agravamiento actual de la situación en torno a Siria tiene un impacto devastador en todo el sistema de relaciones internacionales, la historia pondrá todo en su lugar”

“El agravamiento actual de la situación en torno a Siria tiene un impacto devastador en todo el sistema de relaciones internacionales, la historia pondrá todo en su lugar”, ha manifestado el presidente ruso, Vladímir Putin, quien ha reprochado que “las acciones de las potencias occidentales sólo sirven para ayudar al terrorismo”.

El propio Putin ha convocado una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU –la quinta que las Naciones Unidas celebran esta semana sobre esta cuestión– para discutir lo que Moscú califica como un ataque injustificado contra un Estado soberano. Los medios estatales sirios calificaron el ataque como una “violación flagrante de la ley internacional”.

Irán tilda el ataque de “violación flagrante de la ley internacional”

El otro gran aliado del régimen de Asad, Irán, tampoco se ha ahorrado críticas a los bombardeos de Estados Unidos, que ha tildado de “violación flagrante de la ley internacional” que ignora “la soberanía e integridad territorial de Siria”. “Estados Unidos y sus aliados son responsables de las consecuencias regionales de esta acción”, subraya una nota del Ministerio de Exteriores, al tiempo que un alto cargo de la Guardia Revolucionaria de Irán decía que conllevaría consecuencias contra los intereses estadounidenses.

Protestas en apoyo a Asad en Damasco com banderas sirias, iraníes y rusas Protestas en apoyo a Asad en Damasco com banderas sirias, iraníes y rusas (Youssef Badawi / EFE)

Siria aceptó en 2013 renunciar a sus armas químicas después de que un ataque de gas nervioso matara a cientos de personas en Duma. Lo que aún se permite que Damasco tenga es cloro para uso civil, pese a que su utilización como arma está terminantemente prohibido. A pesar de ello, las denuncias por el uso de cloro de Asad han sido frecuentes durante la guerra, aunque a diferencia de los agentes neurotóxicos, el cloro no produjo el número de víctimas de la semana pasada.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) tiene un equipo para evaluar el supuesto ataque con gas de la semana pasada, aunque el ataque coordinado de los aliados ha llegado antes de que los inspectores hayan tenido la oportunidad de reunir pruebas sobre el terreno.

¿Salir de Siria?

El ataque, más allá de entenderse como un movimiento internacional, abre un debate en el seno de la política interna de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. El propio Trump había recelado de la participación militar de EE.UU. en Oriente Próximo y apuesta por retirar los alrededor de 2.000 soldados que participan en la campaña contra el Estado Islámico en Siria.

”Estados Unidos no busca una presencia indefinida en Siria”, reiteró Trump en su discurso. “El objetivo de nuestras acciones esta noche es establecer un fuerte elemento de disuasión contra la producción, propagación y uso de armas químicas”. “A Irán y a Rusia, les pregunto, ¿qué clase de nación quiere asociarse con el asesinato masivo de hombres, mujeres y niños inocentes?”, cuestionó el presidente norteamericano.

En las islas británicas, la decisión de May de ordenar los ataques sin consultar al parlamento anula un acuerdo en vigor desde la invasión de Irak en 2003. De hecho, su predecesor, David Cameron, sufrió un importante varapalo político cuando perdió un voto en la Cámara de los Comunes sobre la participación en el bombardeo de Siria.

El Reino Unido ha liderado las condenas internacionales a Rusia, convenciendo a más de 20 países de que expulsaran a diplomáticos rusos como respuesta al envenenamiento con un agente nervioso del exespía ruso Serguéi Skripal en Salisbury (Inglaterra). Tanto es así que May ha dejado claro que el caso Skripal ha formado parte de sus deliberaciones a la hora de ordenar represalias por el uso de armas químicas en Siria. En el caso francés, Macron amenazó desde su entrada al poder hace un año con usar la fuerza contra Asad si se probaba que éste empleaba armas químicas.

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