El Palau de la Música se interroga la próxima temporada sobre el papel de un auditorio del siglo XXI. Y para hallar las respuestas ha invitado la próxima temporada a Miquel Barceló. No simplemente a exponer su obra, sino a intervenir sobre el espacio arquitectónico, un poco a la manera en que lo hizo hace un par de años en la Biblioteca Nacional de Francia, donde creó un fresco de seis metros de altura en arcilla sobre los cristales.

¿Qué sucedería si el espacio del Palau no fuera el que es? ¿Qué lugar ocupa en el imaginario del público que acude a escuchar música? ¿Cuál es el sentido de acudir a lugares ‘sagrados’ a escuchar música? Una vuelta al origen de la mano de la pulsión primitiva de Barceló es la reveladora propuestas que hace esta vez el Palau en su senda de poner a dialogar a las artes plásticas con la arquitectura y el hecho artístico que se produce en el Palau.

Barceló tendrá una doble presencia, pues a parte de su trabajo con fango sobre la estructura, actuará en escena como lo hizo hace casi una década con Josef Nadj en el famoso ‘Paso doble’. Esta vez su performance con arcilla para crear una obra inmediata y perecedera la llevará a cabo con los cantaires del Orfeó Català.

También Antoni Llena participa de la programación del Palau la temporada 2018-19 ilustrando el muy elaborado catálogo en el que también interviene Barceló

Barceló llevará a cabo su obra con los cantaires del Orfeó Català

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