De ser un auténtico desconocido, el finlandés Mikko Kärnä se ha convertido en una especie de héroe para muchos independentistas catalanes. Ya el mismo 1 de octubre, fue uno de los primeros diputados de un país europeo en romper públicamente una lanza a favor del procés . Y desde entonces su apoyo no ha hecho más que crecer e intensificarse todavía más. No hay día en el que no hable del tema en su cuenta de Twitter, donde se define como “defensor de Laponia y Catalunya”. Sólo en los últimos días, se ha pronunciado con contundencia contra las detenciones de miembros de los CDR realizadas por la Guardia Civil e incluso ha pedido a la FIFA que excluya a España del próximo Mundial.

No es extraño que entre sus seguidores figuren cada vez más nombres catalanes. Últimamente muchos le están mandando postales a favor de la independencia, la democracia y la libertad en respuesta al llamamiento que él mismo lanzó el pasado 6 de abril y en el que se comprometía a entregar el fajo de misivas ante el Gobierno de su país. Él fue quien organizó también el reciente viaje de Carles Puigdemont a Finlandia y tras el que el expresident acabaría siendo detenido a su paso por Alemania.

En una conversación con La Vanguardia, Kärnä celebra que, de momento, la justicia alemana se oponga a la extradición y rechace “los ridículos cargos de rebelión” que la justicia española imputa a Puigdemont. En su opinión, “es indignante que un país que se dice democrático trate un problema político por la vía judicial, metiendo en la cárcel a la gente sólo por sus ideas”. Por lo demás, se siente “privilegiado por poder llamar amigo personal” al expresidente catalán. Le define como “uno de los hombres más valientes” que conoce, “además de ser carismático y tener un gran sentido del humor incluso en los momentos más oscuros”.

Defensor de la causa independentista de Catalunya, ha pedido a la FIFA que excluya a España del Mundial

Originario de Laponia, la región más septentrional de Finlandia, Kärnä fue elegido diputado en el 2015. Pertenece al Partido de Centro, la formación que ahora cuenta con más escaños en el Parlamento y que lidera el primer ministro, Juha Sipilä. Casado y padre de dos hijos, era alcalde de la pequeña población de Enotekiö, en el extremo noroccidental del país, con lo que entrar en el hemiciclo supuso “un gran cambio” en su vida. Acostumbrado a la paz y tranquilidad de la vida ártica, tuvo que mudarse a la ajetreada Helsinki, la capital, que está situada en el sur del país.

Allí reside de lunes a viernes, mientras que el fin de semana vuelve a Laponia, donde sigue viviendo su familia. Describe su región como “un lugar de ensueño, fantástico. Estamos por encima del círculo polar Ártico, uno de los pocos lugares de la Tierra donde todavía es posible vivir rodeado de naturaleza, comiendo lo que cazas o pescas con tus propias manos”, explica.

Admite que tener que pasar la mayor parte de la semana alejado de los suyos es un gran sacrificio. “Pero alguien tiene que hacerlo. Soy diputado por el distrito electoral de Laponia. De hecho, soy el miembro más norteño del Parlamento finlandés y mi misión principal es de­fender los derechos de la gente del norte”.

Pertenecer a una región tan particular y con una fuerte identidad, llena de renos, auroras boreales y donde las 24 horas de sol en verano suceden a los oscuros días sin luz del invierno, es uno de los factores que mejor explican su simpatía por el proceso catalán. Una de sus prioridades como político, de hecho, “es promover una mayor autonomía para Laponia y proteger las tradiciones y estilos de vida locales”.

Su remota región es el hogar de los sami, el único pueblo indígena de la Unión Europea que también vive en el norte de Noruega, Suecia y Rusia y cuya lengua y cultura se hallan en peligro de extinción. “Aunque, en nuestro caso, no estamos interesados en la independencia, sino en tener más autonomía”, aclara. En su opinión, este aspecto está contemplado por el tratado de Lisboa. Por eso, considera que la crisis catalana “invita a preguntarnos si queremos una Europa de estados federales o una unión de estados independientes con regiones autónomas”. Su opción es claramente la segunda.

Con su activismo, no obstante, también ha ganado algunos enemigos. A los insultos que varios ciudadanos le han mandado a través de Twitter, se suma la queja que el embajador de España en Helsinki, Manuel de la Cámara Hermoso, presentó hace unos días contra él por haber invitado a Puigdemont al Parlamento. Su respuesta es clara: “Finlandia es un país libre y, como diputado, tengo el derecho de invitar al Parlamento a quien quiera”.

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